Historias de Bamako

Bamako, como todo el mundo sabe a estas alturas, es la capital de Mali. Tiene cerca de dos millones de habitantes y está dividida en dos partes por el río Níger.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Bamako es que los gendarmes municipales tienden a parar a los blancos en coche de forma sistemática. Cuando te ven en coche es como si les hubiera picado un bicho y comienzan a hacer aspavientos de todo tipo y a tocar un silbato que llevan indefectiblemente en la boca. Una vez que te han parado en medio de la calzada y con un atasco alrededor de varios pares de narices (por no decir cojones, que queda fatal), se dedican a buscar la infracción que te pueden aplicar. El primero lo intentó con el porta-bicis y luego atacó con las lunas tintadas diciendo que si son de fábrica son legales y si no, no. Después de más de media de hora de discusión nos dejó marchar. El segundo nos paro por no girar cuando había una flecha borrosa en el suelo que nos obligaba a ello. Hablamos de fútbol un rato y nos acompañó a casa para que no nos perdiéramos. A partir de ahí cambiamos la táctica y éramos nosotros los que nos dirigíamos a ellos al verles para preguntar por una dirección. Esta fórmula va de maravilla y acaban pareciéndote gente amable y hospitalaria.

Para desplazarse por Bamako es necesario coger taxis en todo momento. Por supuesto acabas siempre en medio de un atasco. Empiezan a acercarse niños y jóvenes con cosas para vender. Te ofrecen pañuelos de papel, agua, balones de fútbol, móviles de pega para los niños, muñequitos con luces, una bandera del Barcelona, toallas, raquetas para matar mosquitos, carteras de cuero, memorias USB, pilas, fruta, limpiar el parabrisas, ambientadores… Estar en un atasco en Bamako es como ir de paseo por el mercado.

taxiHicimos cambio de aceite y revisión general a Harmatán en Bamako. El mecánico y un pinche vinieron a buscarnos a casa para indicarnos el camino a su taller. De camino compramos el aceite y aproveché para sacar dinero en el cajero. El taller consiste en una especie de chamizo hecho de adobe con algo de espacio para los coches alrededor. El cambio de aceite lo hicieron sin foso ni levantar el coche. Luego levantaron un costado para colocar una chapa de los bajos que se nos había soltado en un banco de arena. Hicieron una pieza especial para el porta-bicis en un momento, soldando con un soplete y un trozo de alambre y el lavado y engrase lo hicieron en la gasolinera más cercana. Todo incluido nos costó unos treinta y cinco mil francos CFA que vienen a ser poco más de cincuenta euros. Por supuesto, me ofrecieron un te en el largo rato que pasé en el taller.

En Bamako es más peligroso cruzar las carreteras que cruzar el río a nado. El tráfico es una locura sin sentido de furgonetas de transporte público, taxis, todoterrenos, mercedes viejos e infinidad de motos. Las motos son casi todas KTM Power Z. Supongo que es un modelo barato fabricado especialmente para la venta en países africanos. Se ven algunas bicicletas destartaladas que no se usan para pasear sino para transporte de mercancías.

En Bamako aprovechamos para arreglar el Iphone que estaba casi muerto. Nos lo reparó un tipo de barba salafista que tenía ordenador en su garito. Barry, que así se llama el técnico en teléfonos, nos renovó el sistema operativo y cambió el botón de menú y la pantalla por poco más de treinta euros. Ana Berta cambió también la carátula de su teléfono de última generación por menos de dos euros. El resultado es sorprendente, ahora parece un teléfono completamente nuevo y muy a la moda. Las reparaciones en Bamako no salen especialmente caras.

casa de joaquinEn Bamako hay embajadas de casi todos los países del África occidental y aprovechamos para sacar el visado de Guinea Conakry. Nos hemos informado también de los trámites para Burkina Faso y Togo. El visado de Guinea Bissau se saca en la frontera o en Conakry.  Es un centro muy práctico para moverse por la zona. Mañana salimos hacia Guinea Conakry.

El Nereismo; por Vanessa Asensio

Había una vez una niña de 12 años llamada Nerea que lloraba en un rincón de su casa a oscuras. Hacía tan sólo unos meses que le habían practicado la ablación del clitoris. Su padre esa misma mañana decidió que un hombre de 30 años del pueblo sería su marido. Nerea se sentía asustada, no conocía a ese hombre sudoroso que se acercó a ella y la cogió de la mano. No quería casarse con él. Sin embargo, 2 semanas más tarde se celebró una gran ceremonia en el pueblo. Nerea vivía ahora con este hombre corpulento y agresivo. Se levantaba a las 5 de la mañana y recorria 15 kilómetros descalza para llegar al pozo más cercano, hacía la comida, limpiaba la casa, iba a por leña y se ocupaba de todas las tareas. Y unos meses más tarde tuvo a su primer hijo, y al segundo y al tercero.. y cada día estaba más agotada, cada día tenía más cargas. Así que decidió hablar con su marido. El hombre le dijo que así había sido siempre y así seguiría siendo. Él no iba a mover un dedo. Así que Nerea valiente dijo BASTA. BASTA a ser tratada como un burro de carga. BASTA a no sentirse querida. BASTA a tener los ojos cerrados.

Desde aquel día todo cambió. Otras mujeres del pueblo impulsadas por la fuerza y valentia de Nerea también dijeron BASTA. Y unas hablaban con otras. Y así mujeres y niñas de todo el mundo, africanas, europeas, latinoamericanas, asiáticas dijeron BASTA.

Este cuento proviene del Nereismo y está dedicado a todas las mujeres del mundo.

El nereismo es un movimiento e idiología nacida en el País Dogon, Mali. Proviene de Nerea, hija de la MADRE TIERRA y del Dios del Mar. Actualmente cuenta con dos miembras. Su fundadora Nerea y su más fiel seguidora Vanessa. Su filosofía se basa en la igualdad entre las mujeres y los hombres. El Nereismo camina junto el Anaismo, movimiento algo más tranquilo pero basado igualmente en la liberación las cargas de la mujer impuestas de generación en generación.

Como lenguaje corporal utilizan la mano en posición horizontal a la altura del corazón y algo inclinada hacia arriba para poner limites para decir – BASTA -. Su color es el verde y el azul. El animal identificativo del movimiento es la camella y la ardilla.

El Emilismo y el Ismaelismo han intentado en varias ocasiones romper el movimento. Flaquear las fuerzas para imponer su razón. Sin embargo, el nereismo se mantiene unido y fuerte. Y seguirá así durante mucho mucho tiempo.

País Dogón

africaPaís Dogón es una falla de unos doscientos kilómetros de largo que se encuentra al este de Mali, muy cerca de la frontera con Burkina Faso. La región se divide en tres franjas de terreno bien diferenciadas: el páramo pedregoso y plano de rocas  y sin apenas tierra o arena, la falla que viene a ser como un acantilado cortado en medio del continente y el llano que consiste en pequeños montículos de arena y terreno apto para el cultivo del sorgo. Para poder visitar la región hay que hacerlo andando, en burro o en un todoterreno. Nosotros lo hicimos con Harmatán que se está portando como un auténtico viento del desierto. Los caminos son estrechos y llenos de piedras, zonas de arena o badenes para salvar cauces de arroyos. No es un terreno fácil y eso da aún más encanto a la visita.

dogonEl País Dogón es la cuna de los pigmeos que luego fueron emigrando hacia zonas de bosques tropicales más al sur. Se pueden ver restos de asentamientos humanos de hace más de dos mil quinientos años. Los pobladores de esta época eran los Telem que vivían en pequeñas casas construidas en la propia falla a una altura considerable. Yembila nos explicó que eran grandes escaladores y desde luego tenían que serlo si pretendían salir alguna vez de casa. Ya habíamos visto fotos de estos asentamientos primitivos aunque verlo en vivo y en directo da una impresión completamente diferente. Estás ahí, debajo de las casas y te preguntas cómo y porqué harían las casas en esos lugares tan dogoninaccesibles. Barajamos varias hipótesis que no voy a reproducir por lo peregrinas; si alguien quiere dar una explicación plausible tiene ahora la oportunidad. Gracias de antemano.

Durante tres días hemos visitado gran parte de la región con la inestimable aportación de Yembila.  Visitamos un mercado local mucho más reducido que otros que hemos visto por estos lares aunque con la misma aglomeración de gente. A pesar de localizarse el mercado en una zona muy abierta y con espacio por los cuatro costados, los puestos se colocan igualmente pegados unos a otros y la gente se aglomera para dificultar el paso entre puestos. Seguro que esto está estudiado igual que las medidas de los pasillos en los supermercados nereismooccidentales para favorecer la venta de los productos expuestos. En un momento dado habíamos perdido de vista a Ana Berta; la encontramos camuflada entre la gente local como si fuera una más y siguiendo los consejos de su padre. Así es más difícil que se metan con ella ya que la confunden con una más.

Hemos dormido las dos noches a la intemperie. El clima es muy benigno y no hay mosquitos en esta época con lo que dormir al raso es mucho más conveniente que cualquier otra opción. Tampoco es que hubiera otra opción pero así nos quedamos tan a gusto. El menú si nos daba varias opciones; espagueti, macarrones, arroz o cus-cus, todo con la misma salsa de verduras y para cenar una especie de patatas a la riojana sin carne que nos supieron a gloria los dos días y que echamos de menos los dos o tres días después de la visita a Dogón.

El segundo día en Dogón hicimos una ruta caminando entre tres pueblos llamados los tres Yougas (Youga Tantos, Youga Ciantos y Youga Queseyo). El paseo resultó realmente espectacular. Hicimos primero el camino que hacen las mujeres del primer Youga para buscar el agua cada día. Lo que a nosotros nos pareció una ruta de dificultad media-alta,es un camino que hacen las mujeres y las niñas del pueblo cada día con hasta veinte litro de agua sobre la cabeza. Según Yembila las mujeres tienen una fuerza especial en el cuello que los hombres no llegan a desarrollar. A nosotros nos pareció que si empiezas portando ocho litros de agua cuando tienes apenas siete años, no es de extrañar que puedas llevar veinte litros sin dificultad en la edad adulta. La ruta siguió por rocas hasta el segundo Youga y luego de nuevo al lugar de recogida de agua del segundo y tercer Youga y desde allí al tercero. Tuvimos que pasar por brechas en la roca realmente estrechas y de descenso complicado. En un momento tuvimos que bajar por escaleras hechas en troncos especialmente para ese tipo de descenso. Ulises pasó mucho miedo y le tuvimos que bajar en brazos un par de tramos. El paisaje por todo el camino es espectacular y la llegada al tercer Youga es como si aparecieses en otro mundo de repente.

Visitamos además de esto otros pueblos y dios una vuelta por el llano con lo que nos hicimos una composición de lugar bastante completa de lo que es y lo que pudo haber sido el País Dogón. Llama la atención la distribución de tareas entre hombres y mujeres. Las mujeres cuidan de la casa, del ganado, de los niños, cocinan, acarrean el agua, la leña y los productos del campo, cultivan y por supuesto tienen todos los hijos que haga falta y alguno más. Los hombres hacen lo demás que consiste básicamente en trabajo textil y artesanal, construcción y tumbarse a la sombra tarea que les ocupa la mayor parte del tiempo y que realizan con cierta soltura natural.

cebollasEl producto típico de Dogón son las cebollas. Se trata de unas cebollas muy pequeñas que se cultivan sobre la roca. Realizan apartados con piedras en los que depositan algo de fango de las zonas húmedas en la época de lluvias y lo mezclan con arena. Como el suelo generado de esta manera tiene poco fondo y el riego no es demasiado abundante, las cebollas crecen poco y tienen un sabor realmente especial. Están riquísimas en ensalada, en tortilla, para hacer salsas y de muchas otras formas.

Hay muchas más cosas que se quedan en el tintero acerca del País Dogón. Simplemente comentar que después de esta visita nos queda un poso de amargura por pensar que hemos puesto el listón muy alto y será realmente difícil superar la experiencia en los próximos días, semanas o meses. Supongo que el tiempo dará y quitará la razón acerca de esta y otras hipótesis. Gracias por los comentarios recibidos, nos ayuda a seguir compartiendo y nos hace sentir acompañados.

El mercado de Djenné

djenneHemos pasado una semana de ruta por Mali, principalmente para visitar el País Dogón. El País Dogón se encuentra a unos quinientos kilómetros al este de Bamako. Salimos el domingo y el viaje de ida lo hicimos por la vía más directa parando en Segou que es un pueblo a orillas del río Níger muy tranquilo y de gentes amables que pasan el tiempo jugando a petanca y a un juego de cartas difícil de aprender. Por el camino vimos infinidad de termiteros, cada cual más grande. Sorprende ver en vivo las construcciones que son capaces de crear las hormigas para sus viviendas. Es una obra de ingeniería en toda regla, pensada para permitir salidas hacia todos los lados, con ventilación natural por el sistema de chimenea y considerablemente sólidas. No son precisamente montones de tierra que harmatanse vayan a deshacer con las lluvias.

Al caer la tarde llegamos a Djenné donde hicimos escala para descansar y visitar la ciudad. Djenné es famosa por tener la mezquita más grande del mundo construida en tierra. El edificio es impresionante. Vimos atardecer desde una terraza con vistas a la mezquita en la que tomamos una merecida cerveza. El lunes es día de mercado y desde las cuatro o cinco de la mañana empiezan a llegar carros, camiones y otros transportes con sus mercancías para vender o para hacer trueque. La fisonomía de la plaza principal, al lado de la mezquita, mezquitacambia de forma radical en sólo unas horas y se llena completamente de productos en venta, mercaderes, ganado, carros, carretas, carretillas, gentes de los pueblos cercanos, niños, algunos visitantes extranjeros, polvo, calor, camisetas del FC Barcelona, frutas, verduras, restos de pescado seco para alimentar al ganado, tornillos, sombreros, artesanías, comida y muchas cosas más que sería imposible seguir enumerando. En general los mercados en Mali vienen a ser siempre algo parecido aunque este es especialmente peculiar.

cervezaA primera hora de la mañana fuimos Ulises y yo a dar un paseo hasta el colegio del pueblo que está a más de un kilómetro de distancia. El camino hasta el colegio pasa por una zona de cultivos más deprimida que el resto del terreno con lo que se inunda en la época de lluvias y entonces los niños y jóvenes tienen que hacer varios kilómetros a pie para llegar al colegio en esta época del año. Por el camino nos encontramos con Bubacar (un joven estudiante) que nos llevó hasta el colegio y nos presentó a algunos profesores. Ese día se cancelaron las clases por algún motivo que no llegamos a descubrir; a Bubacar le dijeron algunos compañeros que no había clase y que los profesores les habían mandado de vuelta a casa.

djenneA la vuelta nos paramos en la zona de cultivos donde una señora nos comentó la situación de los campos y nos indicó dónde podíamos beber agua. Yo no tenía sed pero Ulises se tomo unos sorbos del agua del pozo más cercano. Algunos carros estaban esperando a la puerta del cercado de los cultivos para llevar mercancía al centro. Otros carros venían de camino de los pueblos cercanos y con ellos entramos de nuevo en la ciudad para buscar al resto del grupo. Tomamos un buen desayuno en el puesto de unas señoras que vendían patatas fritas y algo parecido a la yuca acompañado de un café que preparamos nosotros mismos y alguna cosa más que llevábamos como provisiones. Dimos una vuelta por el mercado donde Ana Berta hizo unas fotos bastante chulas de las que hemos seleccionado algunas e Ismael sacó fotos de un montón de puertas, ventanas y algún árbol.

africaDespués de la visita al mercado seguimos viaje hacia Bandiagara. Paramos para hacer una visita en el primer pueblo que vimos. Enseguida estábamos rodeados de niños con los que jugamos a correr delante de Ulises y luego hicimos una especie de teatro improvisado en el que los niños salían a cantar o contar cosas. No es que la comunicación fuera demasiado fluida, teniendo en cuenta que ningún niño hablaba francés ni otro idioma que no fuera el bámbara, aún así conseguimos hacernos entender y pasamos un rato realmente divertido. Las señoras del pueblo también se rieron con los “tubabus” de buena gana.

Cuando íbamos a marcharnos del pueblo llegó un hombre que nos hizo entender que tenía un hijo enfermo y que no tenía medios para llegar al hospital de Djenné.  Utilizamos de traductor a un conductor de otro coche que había parado y llevamos al señor con su hijo hasta el transbordador que cruza el río hacia Djenné y le africadejamos algo de dinero para que pudiera llegar al hospital. Nos quedamos todos un poco abrumados ante la impotencia que se siente cuando no puedes hacer mucho más y no estás seguro de que todo se vaya a solucionar felizmente pero no creo que las opciones eran demasiadas.

Seguimos después el viaje hasta Bandiagara y allí quedamos con Yembila que es el guía que Joaquín nos había recomendado para visitar el País Dogón. Yembila se presentó con ropas típicas Dogón (más tarde descubrimos que las fabricaba y teñía el mismo) y nos planteó varias opciones de visita que pronto definimos y acordamos. Yembila es un tipo curioso que habla con gran énfasis y que define todo en porcentajes. Nos daba porcentajes de cristianos, animistas y musulmanes en cada poblado. Cuando algo es casi seguro es “noventa por ciento” y si es seguro del todo es “cien por cien” aunque, si se lo discutes, siempre lo rebajará hasta un “noventa y nueve por cien”. Es difícil que baje ese porcentaje en esos casos; sólo lo hizo un dos o tres por ciento de las veces.

dogonEl hotel en el que nos quedamos en Bandiagara tenía piscina y un patio muy agradable con un restaurante para comer algo ligero. Un lujo pensado para los visitantes blancos. Como en estas fechas y, dado que hay algo de jaleo por el norte de Mali, no hay muchos turistas teníamos el hotel casi para nosotros solos y algún otro turista más. Acordamos con Yembila hacer la visita al País Dogón de martes a jueves y acabar en el mismo sitio para hacer uso de nuevo del hotel a la vuelta de la excursión. Cerramos el precio, pagamos el cien por cien, cosa que hizo muy feliz a Yembila, y quedamos para empezar la ruta al día siguiente a las siete de la mañana.

De Kiffa a Bamako

niñoSalimos de Kiffa después de visitar el lugar de trabajo de Mohamed (el pescadero de Kiffa), sobre las nueve y media de la mañana. De Kiffa a Aioun hay unos doscientos kilómetros y tardamos unas cinco horas y media en recorrerlos. Es una carretera demencial. Al principio vas por una pista de tierra con tramos de arena y muchos baches que circula paralela a la carretera en construcción. Después de unos setenta kilómetros seguimos por la carretera asfaltada que tiene baches del tamaño del coche y es casi imposible evitarlos. Si esquivas uno te encuentras con otros dos o tres. Hay que ir haciendo zigzag y a una velocidad realmente lenta y desesperante.

carreteraHicimos un par de paradas en este tramo en pueblos muy pequeños donde los tres “tubabus”, que viajan con un perro, fueron la atracción del día. La gente es muy amable aunque hay un punto en el que se puede hacer un poco agobiante. En todo caso, es un punto divertido ver las caras de los niños al acercarse Ulises a ellos. La mayoría salen corriendo como si se tratara del mismo diablo.

Llegamos a la frontera con Mali con tiempo más que suficiente para hacer los trámites que realizamos de forma rápida y sencilla sin dramas ana bertani mayores problemas. Conseguimos el seguro para Harmatán para los próximos seis meses y sellamos los pasaportes convenientemente. Nos quedó pendiente hacer el “”lessé passé” o lo que viene siendo el documento de aduanas para poder circular con el coche por Malí durante un mes. Este papel se saca en Nioro que está a unos setenta kilómetros de la frontera y lo hicimos al día siguiente. Al acabar los trámites de la frontera eran las seis de la tarde más o menos y los gendarmes no querían dejarnos marchar porqué pensaban que no llegábamos de día a Nioro. Les convencimos de que íbamos a llegar y seguimos ruta.

africaAl llegar la caída del sol nos paramos en un pueblecito de la carretera y preguntamos por un lugar para dormir al único habitante que encontramos que hablara francés. El hombre nos llevó a casa de su tío donde nos recibieron un montón de niños y varios mayores y pronto nos hicieron sentir como en casa. Nos sacaron unas esterillas y una colchoneta para dormir y nos sirvieron una cena a base de una ensalada de lechuga, tomate y cebolla que estaba riquísima y unos trozos de carne con patatas. Cenamos de maravilla y les dimos en contraprestación las latas de sardinas, bonito y mejillones que iban a conformar nuestra dieta de esa noche. Al día siguiente por la mañana algunos niños salían hacia el colegio con un bocadillo de mejillón y otros llevaban la lata vacía y limpia de bonito para jugar con ella. Nos hizo sentir como si realmente hubiéramos pagado el alojamiento y la cena. Curiosa sensación la de ver que lo que para nosotros era una cena de batalla, fue toda una novedad para los niños.

niñosPor la noche jugamos y cantamos con los niños. Hablamos con el padre de la familia de forma amigable y nos reímos con las mujeres. Fue muy agradable. Por la mañana pensábamos dar una vuelta por el poblado pero, como el hermano del padre de la familia que nos acogió tenía que ir a Nioro al hospital a ver a su madre, nos fuimos antes de lo planeado y llevamos al hombre hasta el hospital de Nioro. Visitamos la ciudad brevemente e hicimos las gestiones pendientes y con eso seguimos la ruta hacia Bamako.

maliEn Mali se pagan peajes en las carreteras, quinientos francos CFA para los coches en cada peaje. La carretera de Nioro a Bamako es buena y avanzamos a buen ritmo. Paramos un par de veces y comimos en un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo en un restaurante local. La comida estaba muy rica y pagamos poco más de un euro por los tres. El calor en el restaurante era agobiante y nos refrescamos como pudimos con agua y unas bolsas de hielo que, por suerte, se podían conseguir en el propio restaurante. Ulises no comió nada.

mujeres trabajando y hombres mirandoComo llegar a Bamako en una jornada era imposible, paramos a dormir en otro poblado donde nos llevaron hasta una finca de sorgo cosechada y dormimos debajo de un gran árbol. Pasamos una bonita velada con los niños y gentes del pueblo y dormimos plácidamente bajo las estrellas.

africaPor la mañana nos despedimos de nuestros nuevos amigos y llegamos a Bamako sobre las once y media de la mañana. Tardamos un par de horas en llegar a casa de Joaquín, primero por problemas de comunicación telefónica y después por diversas paradas en cada puesto de policía local donde nos querían multar a toda costa. Tuvimos que parlamentar con los agentes de la ley largo y tendido en dos ocasiones y al final nos dejaron marchar sin multa ni soborno ante nuestra negativa a soltar ni una cefa.  Es alucinante ver como saltan los agentes como resortes en cuento ven una matrícula europea y un coche cargado de “tubabus”.

tres cucharasLa casa de Joaquín es el paraíso en Bamako. Es una casa espectacular con grandes habitaciones, un salón fantástico, terraza, un precioso jardín y una piscina. Después de las penurias del viaje llegar a este remanso de paz y de bienestar fue como ver el cielo. No podremos pagar nunca la acogida que nos hizo Joaquín; quizás en alguna ocasión podamos ir compensando tanta hospitalidad. De momento sólo podemos decir gracias de todo corazón.

El viernes llegó Ismael por la mañana y por la noche llegó Vanessa y ahora ya somos cinco y un perro para viajar al País Dogón pero esa es otra historia que os contaremos más adelante. Escribo esto de Bandiagara, cerca del País Dogón y lo publicaremos en cuanto lleguemos de nuevo a Bamako ya que las conexiones por la zona brillan por su ausencia.