Dos semanas en Benín

carreteraHemos pasado un par de semanas en Benín. Como no teníamos claro hacía dónde seguir o si darnos la vuelta y, en caso de regresar, si hacerlo en coche o en avión, decidimos establecernos en un lugar desde el que poder desplazarnos fácilmente y no estar todos los días cambiando de sitio como hasta ahora. El lugar elegido fue Ouidah que es una ciudad pequeña situada al lado de la costa y conectada con la historia del tráfico de esclavos. Encontramos un albergue, El Jardín Brasileño, que tiene habitaciones ventiladas (quiere esto decir que no son climatizadas sino que te dejan un ventilador) a un precio muy razonable, tiene restaurante, y tiene una piscina grande con agua de mar y está en primera línea de playa.

Al hotel sólo se puede pedir que además tuviera WiFi; mientras hemos estado en el hotel han trabajado en la instalación de la red WiFi que debería haber estado acabada hace una semana y suponemos que no estará en semanas o meses. Lo curioso de estos temas de retrasos en la entrega de bienes o servicios aquí en África es que, a pesar de que es evidente que no se van a cumplir los plazos, tanto el que entrega como el cliente llevan a cabo una escenificación en la que uno dice: “no te preocupes mañana estará todo terminado”, mientras piensa: “ni de coña lo término para mañana”, y el otro asiente como diciendo que no tiene dudas sobre la entrega mientras está pensando: “no lo va a acabar ni mañana ni en un mes pero me tiene pillado por las pelotas y es mejor que nos llevemos bien al menos hasta que termine su trabajo”. Un teatro en vivo con un toque localista muy interesante.

Desde nuestro centro de operaciones hemos visitado varios lugares interesantes en Benín. Un día fuimos a Abomey, cuna de la cultura Dahomey que una vez dominó casi toda el África Occidental. Los Dahomey tenían ejércitos de amazonas que devastaban los lugares que conquistaban y regresaban siempre con esclavos. Los esclavos eran intercambiados por baratijas que venían de Europa y con este tráfico el imperio se enriquecía y se hacía más fuerte. Los reyes Dahomey se sucedieron en unas quince dinastías desde el siglo XVII hasta casi nuestros días. En Abomey quedan los palacios de cada rey ya que no heredaban el de sus padres sino que se construía cada uno el suyo propio.

canoaHemos ido varios días a Cotonou. Cotonou es la capital de facto del país a pesar de que nominalmente sea Porto Novo. Cotonou es dónde está el aeropuerto, las embajadas y casi todas las empresas importantes del país. Hay un tráfico importante de coches de segunda mano en el puerto. Los coches vienen en barcos desde EEUU y son casi todos de gasolina y de cambio automático. Con este panorama y unos precios bastante ajustados de los coches por la zona, nos ha sido imposible vender a Harmatán como teníamos previsto para regresar en avión así que creemos que regresaremos por carretera de nuevo.

lagoAl norte de Cotonou hay un lago, Granvié, que se forma en la desembocadura de un río de nombre impronunciable. En el lago se han construido sus casas los pescadores desde tiempos inmemoriales. Las casas las construyen clavando los pilares en el lecho del lago y son casi todas de madera. Cada familia tiene tres piraguas para moverse, una para la pesca, otra para ir al mercado y otra para que los niños vayan a la escuela. Los niños manejan las piraguas desde edades bien tempranas y todo el mundo sabe lanzar una red para pescar. Es un modo de vida especializado en un entorno incomparable.

Aparte de estos lugares, también fuimos a Porto Novo dónde no hay demasiado que ver salvo el museo etnográfico con un montón de máscaras y a Grand Popo que está en la playa camino a Togo y que no deja de ser un pueblo costero sin muchos alicientes a añadir a la propia playa.

arte modernoEstar un tiempo en un mismo sitio nos ha ayudado a descansar y además hemos tomado contacto con algunas personas locales. En el hotel todo el mundo conoce a Ulises y algunos hasta le dan de comer. En el pueblo tenemos nuestro cyber, donde vamos casi cada día a conectarnos un rato, nuestro restaurante favorito dónde jugamos con la hija de la dueña mientras llega la comida, el hotel dónde todo el mundo nos conoce gracias a Ulises, nuestro proveedor de crédito para el móvil, la señora que vende las piñas, una peluquería dónde pasar el rato con las señoras y un taller dónde nos revisaron el coche un día. Supongo que se podría vivir muy bien en un sitio así aunque ahora no es lo que toca y pronto emprenderemos el regreso.

Safari fotográfico en Pandjari

Apenas entrar en Benin nos dirigimos directamente al Parque Nacional de Pandjari. Entre las fronteras de Burkina Faso, Benin y Niger hay tres parques naturales donde se pueden avistar animales salvajes. El conjunto de estos parques naturales se conoce como WAP por las iniciales de los nombres de los parques. En Burkina está el parque de Arly, en Benin el de Pandjari y luego está el de W o Alto Volta que está en territorio de los tres países. Las informaciones que teníamos era que el de Pandjari era el más rico en fauna y el que tenía mejores infraestructuras para la visita así que nos decidimos por este.

monosAntes de llegar a la entrada del parque nos entretuvimos visitando una cascada en la pista que va de la ruta principal al parque. En Benin está todo mucho más enfocado al turista y las cascadas hay que visitarlas con un guía y previo pago de entrada. Por suerte, llega un momento en que te deja tranquilamente para que te bañes y disfrutes del agua y se va a sus quehaceres de vendedor de suvenires a tiempo parcial. El agua estaba fría o al menos fresca; creo que es la primera vez que nos bañamos en agua fresca desde que comenzó el viaje. Después del baño y comer nos dirigimos al parque de Pandjari.

Dormimos a la entrada del parque para estar allí temprano y poder aprovechar la mañana que es cuando más animales se pueden ver. Para visitar el parque tienes que hacerlo con guía y se contrata allí mismo. A las ocho de la mañana (aquí es una hora más) ya estábamos en la entrada del parque y contratamos nuestro guía para la visita. El guía se llama Joseph; aparentemente todos los guías te enseñan el parque según el manual. Los guías tienen una ruta marcada y tienden a no salirse del plan para la visita. Aparentemente lo hacen así para evitar accidentes entre coches que van en sentido contrario y que se distraen con los animales salvajes. Vimos un caso de coche accidentado de esta forma.

En estos parques el respeto por la fauna está mucho más arraigado que en otros que hemos visitado. No se puede perseguir a los animales, ni salirse de la pista marcada para poder estar más cerca. Con estas condiciones, no pudimos ver los animales tan cerca como en otras ocasiones pero la cantidad y variedad de animales que se pueden avistar compensa este pequeño inconveniente con creces.

Pronto empezamos a ver alguna gacela por aquí y por allá y algún Babuino. Los primeros animales que vas encontrando hacen mucha ilusión, es como si fuéramos de caza y ya tuviéramos alguna presa. La primera parada es en el mar de Berin (mar en el parque viene a ser una especie de lago que en esta época es más bien una charca) donde se pueden ver cocodrilos, gacelas y algún tipo de gamo o ciervo. A partir de ahí se visitan otros lagos o charcas similares en los que se pueden ver más gacelas, búfalos, gamos, ciervos, ciervos raros con nombres que desconocemos, babuinos, otros monos, facóqueros, hipopótamos y elefantes. En general acabas viendo animales salvajes por todas partes y es una gozada intentar capturar ese momento con la cámara. Algunos son más fáciles de fotografiar que otros.

El rey de todo safari es sin duda el león. Ver leones es una cuestión de suerte y ayuda intentarlo al final de la época de lluvias, antes de que comience a llover. Al haber llovido varios días antes de nuestra visita, el león encuentra agua en charcos sin tener que acudir a las charcas del parque ni al rio. Si no se desplazan a estos lugares es muy difícil poder avistar leones. No fue esta vez la excepción y nos tuvimos que despedir del parque sin avistar leones. Tampoco vimos jirafas; estas están en la parte del parque W perteneciente a Niger. Quedará pendiente una visita a este parque para ver las jirafas e intentarlo de nuevo con los leones.

Como recomendación práctica para quien quiera visitar el parque diremos que lo mejor es entrar con provisiones para comer y beber en cualquier momento y lugar y no depender de los hoteles o restaurantes que hay dentro. Son muy caros y de una calidad no muy buena. El agua, por ejemplo, cuesta más que el doble que fuera del parque.