La latita presumida!

Hola a todos. Ya han pasado varias semanas desde que llegamos a España en la latita. Volvemos a estar más o menos dónde estabamos y no se aprecian grandes cambios por aquí. Para que os hagáis una idea de los problemillas encontrados durante el viaje de regreso os transcribo literalmente el email que le envié a Juaquín nada más llegar el día 17 de junio de 2012. En otra entrada os daré más detalles y trataré de hacer un resumen de las peripecias y de los aprendizajes del viaje.

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Hola Juaquín,

Ya estamos en Burgos sanos y salvos y la latita se quedó ayer en Madrid en manos de un tipo con grúa de RACC que lo iba a llevar por la noche a Zaragoza así que supongo que también está ya en destino sana y salva. Bueno, sana del todo no está. Quedé con Carlos en que te enviaba un mail con una lista de cosas que hay que revisar para que sepa por dónde empezar. Lo pongo según me he ido acordando, ya le daréis la importancia que tiene a cada cosa.

– El motor funciona de maravilla. Quizás ande corto de compresión aunque esto es normal dada la edad del vehículo. Hay que cambiar aceite y filtro lo antes posible ya que hemos hecho unos 5.000 kms en etapas muy largas.
– Neumáticos. Salimos de Bamako con un neumático de 15R 125 en la parte de delante y el resto 15R 145. Ahora son 15R 125 los dos de delante y 15R 145 los dos de atrás. La rueda de repuesto es 125 y hay un neumático 145 en el maletero y una cámara nueva. Yo pondría todos de 145 o incluso 165 que es un neumático más común y probablemente hasta más barato.
– Caja de cambios. Se salta la tercera velocidad. Normalmente sólo lo hace cuando el coche esta traccionando para salir o subir una cuesta. Habrá que abrir la caja y ver de qué se trata.
– Batería. De esta batería que te colocaron en Bamako, sale un gas muy desagradable y pierde agua con mucha rapidez. Se quemó el tubo que sacaba los gases y nos hicieron un apaño en un taller de un pueblo en Marruecos. Yo cambiaría la batería cuanto antes.
– Frenos. El freno delantero derecho se bloquea a menudo. Cuando esto sucede hay que parar, aflojar el latiguillo de que llega al tambor y purgar un poco. Creo que con cambiar el latiguillo y engrasar los frenos puede valer.
– Eléctrico. No funciona ningún indicador del cuadro de mandos. Cuando salimos de Bamako sólo funcionaba el indicador de combustible; a partir de Nuakchot ni eso funcionaba. Las luces largas funden el fusible que llevaba el coche. Lo hemos apañado con un cable, habrá que revisarlo. Los limpiaparabrisas no funcionan aunque tampoco tienen escobillas con lo cual esto no es del todo malo. 🙂
– La llave de contacto para arrancar el coche no funciona demasiado bien aunque sigue funcionando. Las cerraduras o no abren o no cierran. Las dos de delante cierran pero no abren, una de atrás no cierra, la otra de atrás va bien y el maletero no cierra tampoco. El cierre del motor está con un candado como ya sabes.
– Depósito. No se puede llenar mucho el depósito porque se sale la gasolina. Desconocemos si es normal o no pero no lo parece.
– El asiento de la derecha no se puede desplazar hacia atrás o adelante.
– La bandeja de atrás con los altavoces se cayó antes de salir de Bamako y la hemos dejado suelta.

Respecto a la mecánica eso es todo lo que hemos anotado. Si me acuerdo de algo te lo comentaré.

Ha sido toda una aventura y lo hemos pasado muy bien pero si alguien me habla de algo similar en los próximos meses lo mato.

Un abrazo y hasta pronto,

De Bamako a Nuakchot

Salimos de Bamako el día 30 de mayo a muy buena hora. A las seis y media de la mañana ya estábamos en marcha. Para salir de la ciudad nos despistamos un poco, nos perdimos por la carretera que no era y a punto estuvimos de entrar en el palacio presidencial; con la que está cayendo en este país. Nos pararon los militares que vigilan el acceso y nos acompañaron para indicarnos la ruta correcta. La latita había hecho unos cuantos kilómetros no previstos más la subida a la colina del palacio presidencial y hechaba un humo algo sospechoso que luego no hemos vuelto a ver.

ulisesApenas a setenta kilómetros de Bamako reventamos una rueda. La cambiamos con los medios que teníamos y seguimos adelante en busca de un neumático para recambiar. Apenas a cien kilómetros encontramos neumáticos de segunda mano; tuvimos que cambiar la rueda reventada y la de repuesto que en esos pocos kilómetros se había abierto y se veían las lonas. La situación no era precisamente divertida, llevábamos apenas ciento setenta kilómetros, unas cinco o seis horas de viaje, habíamos destrozado dos ruedas y nos quedaban unos seis mil kilómetros de viaje. Las apuestas estaban claramente en nuestra contra en esos momentos.

A partir de ese momento, todo fue mejorando. Ya no volvimos a pinchar y sólo hemos tenido un problemilla eléctrico con un fusible que se funde de vez en cuando. Revisaremos el tema en cuanto podamos encontrar un mecánico electricista de confianza. Hemos llegado a Nuakchot a unos mil quinientos kilómetros de Bamako después de tres días de carretera y de pasar por el mismo infierno. Al sur de Mauritania hay un tramo de carretera con baches terribles, polvo, viento de costado, las temperaturas rozan los 45º, no se encuentra agua fresca ni sombras y apenas hay poblaciones.

teatroLlevamos unos días en Nuakchot, estamos ayudando a Sergio con el montaje de una obra de teatro que van a representar en dos escuelas de un barrio periférico de la ciudad. Nos vamos a quedar hasta que se represente la obra en el primer colegio y luego seguiremos ruta hacia el norte. Hemos revisado un par de cosas de la latita que no estaban funcionando a la perfección y ahora parece estar ya lista para lo que queda. Veremos si es cierto o no en unos cuantos días.

Ulises se ha rencontrado con su padrino Jaime. Fue un momento muy emotivo, Ulises casi se disloca la cola de tanto agitarla al viento y Jaime estuvo a punto de echar una lagrimita. Es curioso como reconoce a toda la gente con la que ha convivido en algún momento aunque sea por poco tiempo. Al llegar a la casa de Ana y Pablo se volvió loco de contento y empezó a ladrar para que se dieran cuenta de su presencia y llamar la atención. No ladra nunca como lo hizo al llegar a Nuakchot. No deja de ser su lugar de origen y dónde se ha formado como perro.

corderosEsta tarde, y durante dos o tres días, es la boda de Samba. Algunos ya sabréis quién es Samba si seguisteis el http://www.andopedaleando.es/, para el resto os diré que se trata del pescador senegalés que ayudo al oso pardo a cruzar la frontera entre Senegal y Mauritania de forma clandestina. De no haber sido por Samba, la historia hubiera sido muy diferente y probablemente con un final menos feliz. Con motivo de la boda, Pablo y Ana le han regalado un par de corderos que compramos en un mercado local de ganado. Todo un mundo el de los corderos en Mauritania. Aparte de esto, hemos decorado un poco la furgoneta de Pablo para ir a recoger a la novia. Esta tarde estaremos de boda. En este caso, sí podemos decir que no tenemos nada que ponernos y que no suene a frase hecha; aun así nos apañaremos con lo que hay.

A partir de Nuakchot tenemos un par de paradas inexcusables en Rabat y en Jerez de la Frontera. El resto del viaje lo intentaremos hacer sin prisas (la latita no avanza a más de 70 kms/hora ni cuesta abajo) pero son pausa. Hemos estimado que nos quedan unas sesenta o setenta horas de carretera a las medias de velocidad que hacemos. Esperamos que al menos las temperaturas sean más aceptables por la parte del Sahara Occidental y que no haya mayores contratiempos.

Cambio de posta

nereaComo ya muchos sabéis, en Benín estuvimos ofreciendo a Harmatán para la venta con el fin de evitarnos un viaje de vuelta largo por carretera y el problema de tener que vender el coche al regreso en España. No tuvimos éxito. No se presentó nadie realmente interesado en el coche y lo único que recibimos fueron ofertas bajas con un montón de explicaciones de porqué teníamos que medio regalar el coche.

Con estas nos decidimos por regresar con Harmatán a España y luego ya veríamos. En tres días nos plantamos en la frontera de Mali y allí todo dio un vuelco. Resulta que en la misma frontera, los policías de aduanas, nos preguntaban si vendíamos el coche y cuánto pedíamos por él. El panorama había cambiado y ahora podíamos realmente intentar hacer la venta.

En Sicasso tuvimos varias ofertas aunque nada se llegó a concretar y tampoco teníamos ganas de perder el tiempo con lo que pedimos directamente el precio mínimo al que estábamos dispuestos a vender. No se cerró nada en Sicasso y nos fuimos para Bamako. Apenas entrados en Bamako nos preguntó un tipo si vendíamos el coche, le dimos precio y quedó en llamarnos en menos de dos días. Poco después de este encuentro, otro tipo se nos acercó con su moto y nos preguntó si vendíamos el coche. Le dimos precio y en menos de diez minutos nos estaba ofreciendo su mano para cerrar el trato.

Como quiera que las cosas nos parecía que iban demasiado deprisa para la zona y para ser real, no cerramos nada en ese momento y nos dedicamos a informarnos del proceso y tratar de investigar sobre Yusuf que así se llama el comprador de coches que nos ocupa. No encontramos nada que nos pudiera echar atrás y al día siguiente teníamos cerrado el trato con todas las condiciones y dos días después habíamos convertido a Harmatán en un montón de billetes.

A la par que todo esto ocurría, quedamos con Joaquín para cenar un día y otro para tomar algo. Hablando con Joaquín retomamos la idea peregrina que él tenía de llevar su coche a España en lugar de deshacerse de el en Mali. La conversación se puso seria y las entelequias se fueron confirmando y llegamos a la conclusión de que nosotros viajaríamos con su coche y él se encargaría de llevar a Babieca a España a final de este año que es cuando termina su estancia en Mali. A Colada la hemos vendido también en el pack de Harmatán a un precio muy razonable y para evitarnos mayores trastornos.

Con todo esto, regresamos en el coche de Joaquín. El coche de Joaquín (La Latita se llama) es un Dos Caballos azul, muy antiguo, muy bonito, en buen estado general y con las limitaciones de este tipo de vehículo a su edad. No tiene quinta velocidad, no tiene aire acondicionado, no es todoterreno y no tiene un gran maletero. Es un coche muy recogido, muy apañado, con techo descapotable, espejos de juguete y mantendrá la emoción de si llegamos o no a destino hasta prácticamente el final del viaje. Muchos dirán que estamos locos, otros se morirán de envidia, el tiempo dirá quién tenía más razón.