El subprefecto de Singuiti

cascadaLo que más nos ha gustado de Guinea Conakry son sus ríos y el ambiente que se respira alrededor de ellos. La gente va allí a lavar la ropa y a bañarse y nunca falta un nutrido grupo de niños que está encantados de que unos “footies” dediquen una tarde a jugar con ellos en el agua. Puede ser este un deporte de riesgo y muy cansado y sin embargo es realmente divertido aparte de las ventajas obvias frente a las altas temperaturas de la zona. Veréis muchas fotos de ríos y no es casualidad.

Durante los días que hemos pasado en Guinea Conakry nos hemos quedado siempre a dormir en la calle. La temperatura es agradable, no llueve y se duerme mejor fuera que dentro de las casas. A veces nos quedamos en un lugar en medio del campo y otras nos acercamos a alguna vivienda o poblado y preguntamos si nos podemos quedar cerca de las casas con nuestra mosquitera y nuestros sacos de dormir. Nunca hemos tenido ningún problema para quedarnos a dormir en los poblados. Al principio la gente se queda un poco sorprendida pero pronto tienes a veinte o treinta niños alrededor mirándote con ojos como platos. En ocasiones se forma gran ajetreo a nuestro alrededor y cuando vamos a cenar nos suelen dejar tranquilos para luego volver un par de hombres o tres a contarnos cosas.

guineaEs curioso ver la variedad de gentes que nos vamos encontrando en los diversos lugares dónde nos hemos ido quedando a dormir. No seguimos un patrón ni ninguna guía y es por eso que los poblados o conjuntos de casas elegidos en cada caso dependen puramente del azar. Hemos tenido días más y menos afortunados con nuestros anfitriones y sin embargo siempre ha sido una experiencia positiva y muy enriquecedora para nosotros y creo que también para las gentes que hemos visitado.

conakryHay días en los que no tenemos ganas de ajetreo y nos quedamos a dormir directamente en el campo sin buscar ningún poblado. En una de estas nos paramos en un escampado al lado de un río para hacer una simple parada y continuar el día siguiente hasta la cascada de Kankan que por cierto es un lugar maravilloso y digno de una visita a pesar de estar controlado por los militares (hay un salto hidroeléctrico allí mismo) y tener que pagar entrada.

ropaEl caso es que después de nuestra cena habitual de campamento y una partidita de ajedrez para mantener las neuronas activas nos acostamos dispuestos a dormir plácidamente. Al poco tiempo de estar acostados dentro de la mosquitera todos los seres vivos menos Ulises, llegó una moto con dos hombres sobre ella. Se bajaron de la moto con ciertas precauciones al ver a nuestro feroz perro guardián y nos empieza a contar uno de ellos que él es el subprefecto de Suinguiti que es un pueblo que está muy cerca y que es su obligación asegurarse de que estábamos bien y que era mejor que fuéramos a acampar al lado de la subprefectura para mayor seguridad. Después de algún toma y daca, conseguimos evitar el desmantelamiento y reconstrucción del campamento en nuevo territorio pero le prometimos que pasaríamos por la mañana por la subprefectura a desayunar con él.

rioAl amanecer nos levantamos y fuimos a cumplir nuestra promesa. El subprefecto de Singuiti nos contó que había estado en Mali Ville (un pueblo de la zona) mucho tiempo y que era un lugar maravilloso para visitar y que además podíamos hacer por allí camino hacia la frontera de Guinea Bissau. Se ofreció a acompañarnos a la cascada (rechazamos amablemente el ofrecimiento) y nos contó varias cosas referentes a la región y a sus responsabilidades de subprefecto.

Seguimos el consejo del subprefecto y fuimos hasta Mali Ville que es realmente una zona muy hermosa de montañas verdes y vistas espectaculares. El problema vino cuando los habitantes locales de Mali Ville nos definieron la pista que iba hacia la frontera de Guinea Bissau como impracticable. Si te dicen que una pista está bien, puede que esté mal y si te dicen que mal, puede que no sea para tanto o sea mucho peor pero impracticable es un adjetivo que no admite discusiones. No se puede ir. Es imposible y además no puede ser. Punto pelota.

niñosDiré como moraleja que, con estas chanzas, recorrimos unos doscientos kilómetros de pista que no teníamos previsto pero aun así conseguimos entrar en Guinea Bissau a tiempo de ir a recoger a mi hermana Eloisa, que ha pasado unos días con nosotros y que mañana se marcha de nuevo para España. La frontera entre las dos Guineas la cruzamos sin ningún contratiempo y sin llevar más que dos euros en Francos Guinea entre los tres. Os relataré estos días en familia en otra entrada que espero no se haga esperar demasiado. Os dejo otro enlace a un álbum de fotos seleccionadas de Guinea Conakry para los que quieran ver más.

De Kiffa a Bamako

niñoSalimos de Kiffa después de visitar el lugar de trabajo de Mohamed (el pescadero de Kiffa), sobre las nueve y media de la mañana. De Kiffa a Aioun hay unos doscientos kilómetros y tardamos unas cinco horas y media en recorrerlos. Es una carretera demencial. Al principio vas por una pista de tierra con tramos de arena y muchos baches que circula paralela a la carretera en construcción. Después de unos setenta kilómetros seguimos por la carretera asfaltada que tiene baches del tamaño del coche y es casi imposible evitarlos. Si esquivas uno te encuentras con otros dos o tres. Hay que ir haciendo zigzag y a una velocidad realmente lenta y desesperante.

carreteraHicimos un par de paradas en este tramo en pueblos muy pequeños donde los tres “tubabus”, que viajan con un perro, fueron la atracción del día. La gente es muy amable aunque hay un punto en el que se puede hacer un poco agobiante. En todo caso, es un punto divertido ver las caras de los niños al acercarse Ulises a ellos. La mayoría salen corriendo como si se tratara del mismo diablo.

Llegamos a la frontera con Mali con tiempo más que suficiente para hacer los trámites que realizamos de forma rápida y sencilla sin dramas ana bertani mayores problemas. Conseguimos el seguro para Harmatán para los próximos seis meses y sellamos los pasaportes convenientemente. Nos quedó pendiente hacer el “”lessé passé” o lo que viene siendo el documento de aduanas para poder circular con el coche por Malí durante un mes. Este papel se saca en Nioro que está a unos setenta kilómetros de la frontera y lo hicimos al día siguiente. Al acabar los trámites de la frontera eran las seis de la tarde más o menos y los gendarmes no querían dejarnos marchar porqué pensaban que no llegábamos de día a Nioro. Les convencimos de que íbamos a llegar y seguimos ruta.

africaAl llegar la caída del sol nos paramos en un pueblecito de la carretera y preguntamos por un lugar para dormir al único habitante que encontramos que hablara francés. El hombre nos llevó a casa de su tío donde nos recibieron un montón de niños y varios mayores y pronto nos hicieron sentir como en casa. Nos sacaron unas esterillas y una colchoneta para dormir y nos sirvieron una cena a base de una ensalada de lechuga, tomate y cebolla que estaba riquísima y unos trozos de carne con patatas. Cenamos de maravilla y les dimos en contraprestación las latas de sardinas, bonito y mejillones que iban a conformar nuestra dieta de esa noche. Al día siguiente por la mañana algunos niños salían hacia el colegio con un bocadillo de mejillón y otros llevaban la lata vacía y limpia de bonito para jugar con ella. Nos hizo sentir como si realmente hubiéramos pagado el alojamiento y la cena. Curiosa sensación la de ver que lo que para nosotros era una cena de batalla, fue toda una novedad para los niños.

niñosPor la noche jugamos y cantamos con los niños. Hablamos con el padre de la familia de forma amigable y nos reímos con las mujeres. Fue muy agradable. Por la mañana pensábamos dar una vuelta por el poblado pero, como el hermano del padre de la familia que nos acogió tenía que ir a Nioro al hospital a ver a su madre, nos fuimos antes de lo planeado y llevamos al hombre hasta el hospital de Nioro. Visitamos la ciudad brevemente e hicimos las gestiones pendientes y con eso seguimos la ruta hacia Bamako.

maliEn Mali se pagan peajes en las carreteras, quinientos francos CFA para los coches en cada peaje. La carretera de Nioro a Bamako es buena y avanzamos a buen ritmo. Paramos un par de veces y comimos en un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo en un restaurante local. La comida estaba muy rica y pagamos poco más de un euro por los tres. El calor en el restaurante era agobiante y nos refrescamos como pudimos con agua y unas bolsas de hielo que, por suerte, se podían conseguir en el propio restaurante. Ulises no comió nada.

mujeres trabajando y hombres mirandoComo llegar a Bamako en una jornada era imposible, paramos a dormir en otro poblado donde nos llevaron hasta una finca de sorgo cosechada y dormimos debajo de un gran árbol. Pasamos una bonita velada con los niños y gentes del pueblo y dormimos plácidamente bajo las estrellas.

africaPor la mañana nos despedimos de nuestros nuevos amigos y llegamos a Bamako sobre las once y media de la mañana. Tardamos un par de horas en llegar a casa de Joaquín, primero por problemas de comunicación telefónica y después por diversas paradas en cada puesto de policía local donde nos querían multar a toda costa. Tuvimos que parlamentar con los agentes de la ley largo y tendido en dos ocasiones y al final nos dejaron marchar sin multa ni soborno ante nuestra negativa a soltar ni una cefa.  Es alucinante ver como saltan los agentes como resortes en cuento ven una matrícula europea y un coche cargado de “tubabus”.

tres cucharasLa casa de Joaquín es el paraíso en Bamako. Es una casa espectacular con grandes habitaciones, un salón fantástico, terraza, un precioso jardín y una piscina. Después de las penurias del viaje llegar a este remanso de paz y de bienestar fue como ver el cielo. No podremos pagar nunca la acogida que nos hizo Joaquín; quizás en alguna ocasión podamos ir compensando tanta hospitalidad. De momento sólo podemos decir gracias de todo corazón.

El viernes llegó Ismael por la mañana y por la noche llegó Vanessa y ahora ya somos cinco y un perro para viajar al País Dogón pero esa es otra historia que os contaremos más adelante. Escribo esto de Bandiagara, cerca del País Dogón y lo publicaremos en cuanto lleguemos de nuevo a Bamako ya que las conexiones por la zona brillan por su ausencia.