Fin de semana en Banc d´Arguin

te mauritanoLlegamos a Nouadhibou el miércoles día 8 de febrero. El viaje a través de Marruecos y el Sahara Occidental transcurrió sin más novedades que un par de multas: una  por saltarnos un Stop que han puesto en una rotonda con la sana intención de parar a los turistas y gentes que pasan por la zona por primera vez, para que aporten fondos a las arcas del estado; y otra por ir a 89 kilómetros por hora en una zona limitada a 80, por una razón similar a la del Stop de Tan-Tan.

banc d´arguinComo quiera que el presupuesto en Dirhams con que contábamos para atravesar Marruecos fuera bastante ajustado y no habíamos presupuestado una partida de infracciones de circulación, tuvimos que apurar nuestros gastos en alojamiento y comida. No obstante lo salvamos con cierta holgura y sin drama de ningún tipo.

furgonetaEn Mauritania el fin de semana es el viernes y el sábado, siendo el viernes el día de la oración. Para disfrutar del fin de semana con algunos amigos de Nouadhibou y otros de Nouakchot, nos fuimos directamente el jueves por la tarde, casi sin descansar del viaje, al Banc d´Arguin. Por varios motivos, difíciles de explicar y que probablemente no serían fáciles de comprender sin haberlo vivido, salimos a las seis de la tarde de Nouadhibou.

zodiakSiete personas en una furgoneta Citroen C25 (la Mauri) con una zodiak plegada para montarla en la playa, un arcón con hielo para la pesca, equipaje, instrumentos musicales, leña, y una caseta de madera desmontada y en avanzado estado de descomposición.  Viendo la carga y los preparativos, nadie podría suponer que íbamos a llegar a la playa de Banc d´Arguin, a unos doscientos cincuenta kilómetros por carretera y otros cuarenta por pistas de arena, sin ningún contratiempo. Increíblemente, el único problema que se nos presentó fue la rotura del cable del acelerador que solucionamos con un poco de sedal de pescar y a las doce de la noche estábamos en la playa, alojados en una haima.

guitarrasHemos pasado dos días pescando y paseando por la playa en un paraje increíble. Se trata de una reserva natural en la que aún quedan algas para albergar a las crías de los peces y que representa una de las bases más importantes para la riqueza pesquera de la zona.  El primer día salimos con la zodiak a pescar. Con el primer lance, Fadel, pescó un bonito de unos tres kilos. La mala suerte fue que me tocó a mí sacarlo del agua y al tirar del sedal me quedé con el sedal y un trozo de cucharilla en la mano y el atún se quedó en el mar con el anzuelo. No es lo malo que se escapara el pez, lo peor es la cara de gilipollas que se te queda y las risas que se echa todo el grupo a tu costa en la velada nocturna de ese día, todo el día siguiente y algunos ratos de días posteriores.

cenaAún con este contratiempo conseguimos pescar algo. Comer el pescado recién sacado del mar es diferente. Para los que somos de tierra adentro, se podría comparar con comer cerezas o ciruelas directamente del árbol. El sabor es completamente distinto y es un disfrute total para los sentidos.

Con la pesca y los paseos se ha pasado el fin de semana y ya estamos metidos en faena con algunas actividades para echar una mano y cerrar una etapa en el caso de Ana Berta. Hoy hemos ido al polo de desarrollo de Hay Madrid, en Nouadhibou, y hemos participado con Sergio en un taller de reparación de bicicletas. Se trabaja con lo justo y se solucionan los problemas sobre la marcha y siempre en la medida de lo posible. En ningún lugar del mundo tiene más sentido aquello de “cuando está casi bien es mejor dejarlo” que aquí.

Nerea ha enseñado a una niña a andar en bici. Quizás os parezca una tontería; puedo aseguraros que no es un hecho trivial.

Ya hemos encontrado nombre para el coche. Se llama Armatán que es un viento del desierto, seco y fuerte. Gracias a todos por las aportaciones.