La latita presumida!

Hola a todos. Ya han pasado varias semanas desde que llegamos a España en la latita. Volvemos a estar más o menos dónde estabamos y no se aprecian grandes cambios por aquí. Para que os hagáis una idea de los problemillas encontrados durante el viaje de regreso os transcribo literalmente el email que le envié a Juaquín nada más llegar el día 17 de junio de 2012. En otra entrada os daré más detalles y trataré de hacer un resumen de las peripecias y de los aprendizajes del viaje.

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Hola Juaquín,

Ya estamos en Burgos sanos y salvos y la latita se quedó ayer en Madrid en manos de un tipo con grúa de RACC que lo iba a llevar por la noche a Zaragoza así que supongo que también está ya en destino sana y salva. Bueno, sana del todo no está. Quedé con Carlos en que te enviaba un mail con una lista de cosas que hay que revisar para que sepa por dónde empezar. Lo pongo según me he ido acordando, ya le daréis la importancia que tiene a cada cosa.

– El motor funciona de maravilla. Quizás ande corto de compresión aunque esto es normal dada la edad del vehículo. Hay que cambiar aceite y filtro lo antes posible ya que hemos hecho unos 5.000 kms en etapas muy largas.
– Neumáticos. Salimos de Bamako con un neumático de 15R 125 en la parte de delante y el resto 15R 145. Ahora son 15R 125 los dos de delante y 15R 145 los dos de atrás. La rueda de repuesto es 125 y hay un neumático 145 en el maletero y una cámara nueva. Yo pondría todos de 145 o incluso 165 que es un neumático más común y probablemente hasta más barato.
– Caja de cambios. Se salta la tercera velocidad. Normalmente sólo lo hace cuando el coche esta traccionando para salir o subir una cuesta. Habrá que abrir la caja y ver de qué se trata.
– Batería. De esta batería que te colocaron en Bamako, sale un gas muy desagradable y pierde agua con mucha rapidez. Se quemó el tubo que sacaba los gases y nos hicieron un apaño en un taller de un pueblo en Marruecos. Yo cambiaría la batería cuanto antes.
– Frenos. El freno delantero derecho se bloquea a menudo. Cuando esto sucede hay que parar, aflojar el latiguillo de que llega al tambor y purgar un poco. Creo que con cambiar el latiguillo y engrasar los frenos puede valer.
– Eléctrico. No funciona ningún indicador del cuadro de mandos. Cuando salimos de Bamako sólo funcionaba el indicador de combustible; a partir de Nuakchot ni eso funcionaba. Las luces largas funden el fusible que llevaba el coche. Lo hemos apañado con un cable, habrá que revisarlo. Los limpiaparabrisas no funcionan aunque tampoco tienen escobillas con lo cual esto no es del todo malo. 🙂
– La llave de contacto para arrancar el coche no funciona demasiado bien aunque sigue funcionando. Las cerraduras o no abren o no cierran. Las dos de delante cierran pero no abren, una de atrás no cierra, la otra de atrás va bien y el maletero no cierra tampoco. El cierre del motor está con un candado como ya sabes.
– Depósito. No se puede llenar mucho el depósito porque se sale la gasolina. Desconocemos si es normal o no pero no lo parece.
– El asiento de la derecha no se puede desplazar hacia atrás o adelante.
– La bandeja de atrás con los altavoces se cayó antes de salir de Bamako y la hemos dejado suelta.

Respecto a la mecánica eso es todo lo que hemos anotado. Si me acuerdo de algo te lo comentaré.

Ha sido toda una aventura y lo hemos pasado muy bien pero si alguien me habla de algo similar en los próximos meses lo mato.

Un abrazo y hasta pronto,

Safari fotográfico en Pandjari

Apenas entrar en Benin nos dirigimos directamente al Parque Nacional de Pandjari. Entre las fronteras de Burkina Faso, Benin y Niger hay tres parques naturales donde se pueden avistar animales salvajes. El conjunto de estos parques naturales se conoce como WAP por las iniciales de los nombres de los parques. En Burkina está el parque de Arly, en Benin el de Pandjari y luego está el de W o Alto Volta que está en territorio de los tres países. Las informaciones que teníamos era que el de Pandjari era el más rico en fauna y el que tenía mejores infraestructuras para la visita así que nos decidimos por este.

monosAntes de llegar a la entrada del parque nos entretuvimos visitando una cascada en la pista que va de la ruta principal al parque. En Benin está todo mucho más enfocado al turista y las cascadas hay que visitarlas con un guía y previo pago de entrada. Por suerte, llega un momento en que te deja tranquilamente para que te bañes y disfrutes del agua y se va a sus quehaceres de vendedor de suvenires a tiempo parcial. El agua estaba fría o al menos fresca; creo que es la primera vez que nos bañamos en agua fresca desde que comenzó el viaje. Después del baño y comer nos dirigimos al parque de Pandjari.

Dormimos a la entrada del parque para estar allí temprano y poder aprovechar la mañana que es cuando más animales se pueden ver. Para visitar el parque tienes que hacerlo con guía y se contrata allí mismo. A las ocho de la mañana (aquí es una hora más) ya estábamos en la entrada del parque y contratamos nuestro guía para la visita. El guía se llama Joseph; aparentemente todos los guías te enseñan el parque según el manual. Los guías tienen una ruta marcada y tienden a no salirse del plan para la visita. Aparentemente lo hacen así para evitar accidentes entre coches que van en sentido contrario y que se distraen con los animales salvajes. Vimos un caso de coche accidentado de esta forma.

En estos parques el respeto por la fauna está mucho más arraigado que en otros que hemos visitado. No se puede perseguir a los animales, ni salirse de la pista marcada para poder estar más cerca. Con estas condiciones, no pudimos ver los animales tan cerca como en otras ocasiones pero la cantidad y variedad de animales que se pueden avistar compensa este pequeño inconveniente con creces.

Pronto empezamos a ver alguna gacela por aquí y por allá y algún Babuino. Los primeros animales que vas encontrando hacen mucha ilusión, es como si fuéramos de caza y ya tuviéramos alguna presa. La primera parada es en el mar de Berin (mar en el parque viene a ser una especie de lago que en esta época es más bien una charca) donde se pueden ver cocodrilos, gacelas y algún tipo de gamo o ciervo. A partir de ahí se visitan otros lagos o charcas similares en los que se pueden ver más gacelas, búfalos, gamos, ciervos, ciervos raros con nombres que desconocemos, babuinos, otros monos, facóqueros, hipopótamos y elefantes. En general acabas viendo animales salvajes por todas partes y es una gozada intentar capturar ese momento con la cámara. Algunos son más fáciles de fotografiar que otros.

El rey de todo safari es sin duda el león. Ver leones es una cuestión de suerte y ayuda intentarlo al final de la época de lluvias, antes de que comience a llover. Al haber llovido varios días antes de nuestra visita, el león encuentra agua en charcos sin tener que acudir a las charcas del parque ni al rio. Si no se desplazan a estos lugares es muy difícil poder avistar leones. No fue esta vez la excepción y nos tuvimos que despedir del parque sin avistar leones. Tampoco vimos jirafas; estas están en la parte del parque W perteneciente a Niger. Quedará pendiente una visita a este parque para ver las jirafas e intentarlo de nuevo con los leones.

Como recomendación práctica para quien quiera visitar el parque diremos que lo mejor es entrar con provisiones para comer y beber en cualquier momento y lugar y no depender de los hoteles o restaurantes que hay dentro. Son muy caros y de una calidad no muy buena. El agua, por ejemplo, cuesta más que el doble que fuera del parque.

Peces sagrados, hipopótamos y elefantes

anaDespués de visitar Banfora y sus alrededores nos dirigimos a Bobo-Diulasso. Bobo-Diulasso es la ciudad de la etnia Bobo. Es una de las más importantes en Burkina Faso y se localiza especialmente alrededor de esta ciudad y por el Sur-Oeste del país. En Bobo-Diulasso hay una mezquita de barro bastante importante y singular y algunas cosas más para visitar. Nos llamó la atención que en las ciudades grandes de Burkina no hay policías que te estén parando todo el tiempo y se puede circular sin ningún problema ni paradas inadvertidas.

Cerca de Bobo se encuentra un santuario dedicado a unos peces sagrados. Se trata de un cañón formado por un rio dónde el agua se queda estancada. Allí se concentran unos cuantos fetiches que se encargan de hacer ritos para pedir algún tipo de ayuda a los peces sagrados. Los peces sagrados no son otra cosa que unos siluros enormes que se quedan a vivir en esa parte del rio sabiendo que no les va a faltar comida.

Los rituales consisten en matar pollos, dos si eres Burkinabe y uno si eres extranjero, para arrancarles las vísceras y ofrecérselas a los peces. Los pollos se matan en una especie de pila formada en la roca, se les destripa y se llevan las vísceras a los peces. Quien se quiere purificar o solicitar la intercesión de los peces, debe frotarse con un aceite que los fetiches untan en la roca al lado de la pila de los sacrificios.

En el recinto hay que entrar descalzo y sin ninguna ropa que tenga color rojo; el rojo es tabú en este lugar. Hay que frotarse con aceite de la roca todo el cuerpo; nosotros nos frotamos las manos y un poco los antebrazos, lo cual ya nos pareció suficientemente asqueroso. El fetiche les dio de comer las vísceras de un pollo a los peces. Los siluros gigantes salen del agua como si se tratara de delfines en busca de su comida. Son unos bichos bastante feos y el entorno no ayuda a hacer la visita muy agradable. No podemos recomendar la visita a este lugar sagrado aunque hay que reconocer que es interesante desde el punto de vista antropológico.

Después de visitar a los peces y de comer algo en Bobo, nos fuimos hasta el Mare des Hipopótamos a unos cuarenta kilómetros al norte de Bobo. Llegamos al lago sobre las cinco de la tarde y nos dijeron que ese era un buen momento para ver los hipopótamos. Nos llevaron en una piragua grande con tres remeros. En realidad eran tres tipos con unas varas grandes que apoyan en el fondo del lago para impulsar la barca.

Nos acercamos a un grupo de cinco hipopótamos con la piragua. Estuvimos a unos pocos metros de distancia; entre diez y quince metros. Pudimos apreciar de nuevo lo grandes que son los hipopótamos y hacer unas cuantas fotos de los mismos y del atardecer precioso que nos ofreció el día y el lago. También pudimos ver cormoranes, un Martín pescador y algunas otras aves de cuyo nombre no me acuerdo.

El guía que nos acompañó a ver los hipopótamos nos dijo que en el bosque había muchos elefantes y que era fácil verlos por las mañanas si te levantabas muy temprano. Con estas indicaciones, decidimos quedarnos a dormir en el pequeño campamento cerca del lago e ir por la mañana a buscar al guía al pueblo cercano de Bala que es dónde él se quedaba a dormir. La noche fue de rayos y truenos y Ulises se pasó la mayor parte de la misma escondido en un cuartucho y saliendo sólo de vez en cuando a beber agua. Le tiene miedo a los rayos el pobre.

Nos levantamos antes de las seis de la mañana y nos fuimos hacia Bala. Apenas habíamos avanzado unos cientos de metros con Harmatán cuando vimos un grupo de elefantes a escasos diez metros del camino. Paramos el motor y los elefantes permanecieron allí mirándonos, seguramente preguntándose porqué no les dejábamos pasar tranquilos por el camino. Hicieron un pequeño rodeo y cruzaron el camino para luego salir a rabo tendido. Pudimos ver a los seis elefantes realmente cerca. Eran de tres tamaños distintos, había dos grandes, probablemente las hembras madre, dos medianos, puede que crías de un año o así y otros dos muy pequeños que seguramente habían nacido hacía pocos meses o quizás semanas.

Seguimos camino y a un par de kilómetros volvimos a avistar otro grupo de elefantes. Esta vez eran cinco y también eran de tres tamaños, dos grandes, dos medianos y uno pequeño. Estos los tuvimos que seguir monte adentro para poder verlos más cerca aunque nunca tan cerca como al primer grupo.

Más tarde intentamos avistar algún grupo por varias zonas del bosque con ayuda del guía pero esta vez no tuvimos suerte y sólo pudimos disfrutar de un paseo entre los grandes árboles y observar a algunos leñadores trabajando. El cupo de buena suerte del día ya lo habíamos apurado a tope por la mañana y hubo que conformarse con eso. No podemos decir que estuviera mal, desde luego.

La paradoja de los mangos

Estamos en una zona rica en mangos y desde hace más de un mes es la temporada de recogida de mangos. Primero vienen unos mangos pequeños y en poca cantidad y a medida que avanza la temporada de mangos se van viendo otros más grandes y con otros colores.

Resulta que por aquí, quién más quién menos, todo el mundo tiene un árbol que da mangos en el patio de su casa, en un huerto, en medio del campo o donde sea. De este modo todas las familias tienen acceso a los mangos, de uno u otro modo, y quién no tiene mangos directamente, seguro que tiene algún familiar o amigo que los tiene en grandes cantidades.

Por otra parte, hay muchas casas en las que lo único que se produce en cantidad y sobra son los mangos. Las mujeres que sólo tienen mangos van al mercado con ellos para intentar venderlos. Con este panorama resulta que en los mercados siempre hay una zona dedicada a la venta de mangos. Hay mangos desde tamaño huevo de gallina a tamaño huevo de avestruz. Hay mangos verdes oscuros, amarrillos, entre verde rojo y amarillo y todos los tonos de colores que puedas imaginar mezclando esos tres de base. Por supuesto puedes encontrar los mangos pequeños, medianos y grandes en todos los colores. Cada mujer en cada puesto tiene apilados al menos cuarenta o cincuenta kilos de mangos de diferentes tamaños y colores.

Los mangos en el mercado son muy baratos. Te dan cinco por poco más de un euro y si regateas te dan alguno de regalo. Cuando paras el coche en un peaje o en cualquier lugar, siempre hay mujeres y niños que te ofrecen mangos y si te descuidas te los meten en el coche. Por los caminos o en las carreteras siempre hay árboles cargados de mangos a los lados. Hay árboles con mangos caídos en el suelo que nadie recoge. Puedes ver a una mujer recogiendo mangos con una vara muy larga en un gran árbol y a pocos metros otro árbol que está tirendo los mangos al suelo y nadie los recoge.

Todo esto plantea un montón de cuestiones de difícil solución. ¿Quién es el propietario de los árboles que están por el campo? ¿Por qué se recogen los mangos de algunos árboles y de otros no? ¿Quién compra mangos en los mercados si todo el mundo tiene en casa? ¿Por qué se colocan todos los puestos de mangos juntos donde la diferenciación no existe? ¿Ponen los puestos de mangos las mujeres cada día en el mercado? ¿Qué se hace con los mangos que se estropean?

Supongo que podemos pensar que los mangos los pueden comprar gente como nosotros que está de vacaciones y no tiene un árbol de mangos en su jardín. Resulta que, a poco que te hagas el simpático o que visites alguna familia, siempre te ofrecen unos mangos para que te lleves. Además resulta que comer mangos nos produce cierta ligereza de intestinos que no es muy recomendable. Por tanto, nosotros tampoco compramos los mangos.

Podríamos pensar que son tapaderas para blanquear dinero o que los mangos son el gancho para vender otras cosas. No es así. Las mujeres que venden mangos no tienen nada más que ofrecer a la venta. Supongo que la explicación es simplemente que eso es lo que tiene y deben intentar sacar algo de dinero con ello para comprar otras cosas para la casa. En todo caso es diflcil comprender qué hay detrás de este mercadeo sin mercado de mangos.

Algo parecido ocurre con la madera. En estos países encuentras madera para hacer fuego en cualquier lugar. Aun así hay gente que la recoge en el monte y la ofrece a la venta en los mercados. ¿Habrá compradores de madera? No hemos visto ninguno como no hemos visto a nadie comprar mangos. Quizás debemos estar más atentos para descubrir la solución de esta y otra incógnitas. En ocasiones hay platanos en los mercados; esto es mucho más comprensible ya que no todo el mundo tiene platanos en su jardín.

Carta de Beltrán desde Etiopía

Me parece que puede interesaros leer las cartas de Beltrán desde Etiopía. Le he pedido permiso y me ha dicho que haga lo que me dé la gana… Esta carta es del tres de Enero, cuando Beltrán llevaba sólo unas semanas por el cuerno de África. En fin, espero que os guste tanto como nos gustó a nosotros y que sirva para el propósito de este blog. Ya nos comentaréis…

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Selam!

Triplistas, huguensoneros, soukalers, pozueletes y amigos de todo pelo y condición que aunque no pertenecéis a ningún grupo étnico contáis con todo mi respeto y amor.

How is Spain? Y con ‘esto pregunto por todo y por todos en general. Los que ya me estáis escribiendo, seguid haciéndolo porque me da subidón y los que aún no habéis escrito que sepáis que ya estáis en la lista negra. Podría seguir: How is Haiti? China? London? Toulouse? Australia? Burkina? Etc etc etc. Esparcidos por el mundo, manifestaos!

Tampoco me puedo poner exigente porque ya hemos cambiado de año, vosotros os habéis comido las uvas y ahora mismo estáis de resaca (1 de enero) y este es el primer mail general que mando. Tengo excusas, ya os contaré.

Pues ya llevo casi dos meses y casi ni me entero si no fuera porque ayer me mire en un espejo por primera vez en mucho tiempo y me di cuenta de que necesito un corte de pelo urgentemente. Aquí todo va tan despacio que los días se te pasan volando, es la paradoja espacio temporal de Melkadida & Fitch.

Os cuento desde el principio de los tiempos…

Nairobi. El sábado que pase en Nairobi me fui de safari al Parque Nacional de Nairobi con un constructor indio que conocí el día anterior y con toda su familia. Después de recogerme a las 10 de la mañana, me lleva a desayunar a casa de su hermana, al banco, al taller a revisar el coche, al aeropuerto a recoger a un amigo, al supermercado y a comprar hamburguesas para el picnic. Llegamos al Parque Nacional a la 13.00… con todos los animales echándose la siesta. Después de comer hamburguesas y empanadillas indias de curri y pollo a la sombra de una acacia empezamos el recorrido. Subido al techo del todoterreno con Humera, Ansa y Asad los tres hijos del constructor indio, veo jirafas, rinocerontes, hipopótamos, búfalos, todo tipo de antílopes, cocodrilos, cebras y una leona que nos acompaña durante unos minutos caminando junto al coche. En una parada en lo alto de una colina nos bajamos a ver el valle repleto de jirafas y a nuestra espalda los babuinos entran en el coche y nos roban lo que quedaba de comer. Vi a Pumba, pero Timón no estaba. Creo que están peleados. Líos de faldas.

Addis Abeba. A los pocos días de llegar a Addis tuve una reunión con un profesor de la universidad de arquitectura. Mientras hablo con ‘el me fijo en que tiene algún tipo de problema respiratorio. Casi en cada frase que pronuncio veo que hace una respiración muy forzada. Como cuando un asmático necesita coger aire, pero no es un gesto continuado sino aislado y seco. Como una exclamación: Hahh! A mí me está empezando a agobiar pero el continua la conversación como si nada. Estoy a punto de ofrecerle agua en su propio despacho, pero acaba la reunión y vuelvo a la oficina. Durante la comida empiezo a fijarme que a mis compañeros les pasa lo mismo. Les cuesta respirar. Sera la contaminación de la ciudad o el polvo. No sé qué pero algo está destrozando el sistema respiratorio de los habitantes de Addis. Me planteo que es algo genético, un defecto nacional, el asma etíope! Con el paso de la conversación empiezo a pillar el tono del amhárico y entonces se me enciende la luz. No es ningún defecto congénito ni nada. Solo están asintiendo. Es como nuestro aha o mhm. Al principio me pone de los nervios, pero ahora ya me he acostumbrado, igual para cuando vuelva me pilláis a mí haciéndolo. Asma nacional… Soy idiota.

Trotros. El medio de transporte nacional al igual que en el resto de África subsahariana son los minibuses. Furgonetas tipo el equipo A un poco tuneadas para llevar al máximo de pasajeros que admite el sistema de métrico internacional (18 o 20 personas en una furgoneta?). Las furgonetas hacen un recorrido establecido y tú te subes y te bajas en cualquier punto de ese recorrido. En Ghana los llaman tro-tros; en Kenia, matatus; aquí se llaman taxis. Que bajón.

On the road. Como en la zona del campo de refugiados donde voy a trabajar es temporada de lluvias, los aviones de la ONU no pueden volar porque la pista es básicamente un descampado medio plano y ahora esta embarrado. Tendré que bajar en coche. Serán tres días de camino por caminos de tierra. Mi amiga la hernia me lo agradecerá. Pero lo que voy a ver bien merece un par de visitas al fisio.

A través de la ventanilla del coche veo pasar las montanas de que rodean Addis, el altiplano etíope, el valle del rift que algún día dividirá África en dos cuando se deshielen los polos, sabana verde y luego sabana amarilla y colinas repletas de casas de barro y bambú que tanto nos gustan a los arquitectos/cooperantes.

También veo pasar a la gente. Una chica con un paraguas del revés junto a la carretera es señal de que cerca hay una iglesia ortodoxa. El conductor que es muy devoto, se para y le echa unas monedas en el paraguas invertido. Veo a un anciano de unos 103 años (y si, esta fresquísimo) que viste un traje de raya diplomática, pañuelo en la solapa y unas gafas de pasta que en Malasaña rodaran los 30 euros. Un gentleman vamos. Lo curioso es que vamos por un camino de tierra, hace una hora que no pasamos por ningún pueblo y el próximo esta a otra media hora de coche.

El último tramo del viaje es de nuevo una carretera de tierra. 300 km en línea recta sin una sola curva ni un desvío, que divide la sabana en dos y nos acerca al desierto de Ogaden, nuestro destino final. Si estuviésemos en el desierto de Arizona y la carretera la hubieran diseñado dos ingleses de nombre compuesto como Burton & Heskey lo llamaríamos land art. Como no es el caso lo llamaremos, una carretera de mierda.

62 y 47. Son las picaduras de mosquito en cada uno de mis pies a la semana de llegar al campo de refugiados. Mi pie izquierdo exigió un recuento pero el jurado siguiendo el criterio del ojo de buen cubero dio como vencedor absoluto a su archienemigo el pie derecho.

Nabada. Apenas sé tres palabras en amhárico: hola, gracias y suficiente. En somalí solo se una pero aquí está en boca de todo el mundo. Se discute, se comenta, se busca pero no mucha gente la ha visto de cerca: nabada es paz.

Superbock. Para los que estuvisteis este verano de festivales purtugueses. Esto es como vivir en un Superbock continuo: tienda de campaña, calor del infierno y polvo por todos lados. Es un Superbock pero sin conciertos. Aunque como yo no me acuerdo de ninguno de los conciertos, esto es exactamente igual que un Superbock.

Rajoy y Neway. Neway es un compañero de trabajo. Me llevo muy bien con él y hablamos un poco de todo. Le cuento que en España acabamos de tener elecciones y que cambiamos de gobierno. Me pregunta si el nuevo gobierno va a arreglar nuestra crisis. Alguna opinión al respecto?

Tengo en mi tienda un portátil LENOVO (1500 euros) con un disco duro externo de 500 gb (90), un ebook Kindle con wifi(150), una Nikon D80 (600), un mp3 (40), un teléfono móvil 3g (miles de puntos Vodafone), y mi única conexión con el mundo exterior es una radio de onda corta Kachibo KK-419 que compre en Addis por 10 euros y con la que puedo oír la BBC por las tardes. Un problema de escala.

La naturaleza es sabia. Tenía en mi tienda un portátil LENOVO (1500 euros) con un disco duro externo de 500 gb (90), un ebook Kindle con wifi(150), una Nikon D80 (600), un mp3 (40), un teléfono móvil 3g (miles de puntos Vodafone), y una radio de onda corta Kachibo KK-419. Ahora solo tengo la radio y la cámara de fotos. Anoche entraron a robar mientras dormía. El ladrón (en adelante, la naturaleza) se llevo mi mochila con todo lo de valor. Eso sí, me dejó la radio para que pueda oír la BBC y la cámara de fotos para inmortalizar mi cara de imbécil del día siguiente. Eso me pasa por venir con todo el percal cuando me valía con una radio y unos cuantos cuadernos para dibujar. Como dijo un sabio: Toma lo más vital, no más. Lo que has de precisar, no más. Si te comes un fruto, con espinas por fuera, y te pinchas la mano, te pinchas en vano…

Desesperación. Para arreglar los papeles (la naturaleza también se llevo mi pasaporte) tuve que volver a Addis unos 10 días a pelearme con la embajada, con inmigración, con UNHCR…. Para mí, los más difíciles desde que estoy aquí porque estaba solo, sin poder trabajar y con la gente de la oficina nacional poniéndome la zancadilla en vez de ayudarme. Hablé con mi jefe para contarle lo desesperado que estaba por no poder avanzar en el proyecto ni volver al campo, y me dio un sabio consejo: no desesperes, aramos con los bueyes que tenemos.

Remordimientos. De vuelta en el campo de refugiados, ya echaba de menos mi tienda de campaña. Excepto por una cosa: por la mañana me despiertan los burros rebuznándome en la oreja. Y no veáis la angustieja que provoca un burro cuando se pone ídem. Un sábado en vez de burro me toco despertarme con los balidos de una cabra en la cepa de la oreja. Me acorde de esa bonita canción que dice la cabra la cabra la puta de la cabra la madre que la pario. Sabiduría popular española. Por la noche hubo fiesta de la ONG que nos acoge. Encendieron una hoguera, pusieron un disco de Bob Marley, sacaron cervezas y cenamos… cabra. Aish!

Crtl+0241. Esto es lo que tengo que teclear cada vez que quiero escribir una ñ. Por si alguna vez os toca escribir en un teclado en amhárico como el mío.

Chiste. Dos alemanes, una francesa y una checa cenan queso y vino mientras un español se va por la patilla a 70 km de distancia. Un mal chiste? No. Es mi día de Nochebuena. Sólo me he puesto malo una vez desde que llegue y fue el día de Nochebuena.  Me pase el día de la cama a la letrina y vuelta a la letrina porque me toca. Así que no pude ir a la cena que unos amigos alemanes habían preparado para los expatriados en la ciudad. Mi cena de Nochebuena consistió en medio paquete de crackers y una botella de suero oral. 

Navidad mzungu. Por suerte para mi tengo unos compañeros que son unos soletes así que para compensar mi nochemierda me prepararon una cena de lujo al día siguiente. Y eso que para ellos no es navidad. La cena consistió en platos típicos kenianos (estamos en la frontera).

En fin de año (para ellos tampoco es fin de año, el suyo es el 7 de septiembre) les prepare tortilla de patata, y tomamos polvorones que nos habían traído de España. Cantamos canciones navideñas en español, amhárico, suajili, francés, orominha, luo, checo y somalí. A las 23.00 estaba en la cama.

Parecidos razonables, doppelgangers negros. Estoy buscando (y encontrando) a los doppelgangers negros de algunos de vosotros. El constructor con el que trabajo es clavado a Chaky. Hay un chico de otra ONG que es exactamente igual que ese chico tan majo, amigo de Ángel, Edu. Me parto cada vez que le veo. Hay otro que se parece bastante a Dani, pero le vi salir de la ducha y no es lo mismo… Con las chicas es más difícil. Mi jefe es prácticamente la misma persona que Chema. Pero no cuenta para mi lista porque es faranji (blanquito, vamos).

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Pffff me acabo de dar cuenta de que voy por la pagina 4. Lo siento. Prometo no volver a escribir hasta que vuelva. Estaré por Madrid la primera semana de febrero. Espero veros a todos, comer huevos fritos y pasar un poco de frio. Por este orden.

 Besos y abrazos desde el cuerno.

Golpes de estados en el África Occidental

Por alguna extraña razón están ocurriendo golpes de estado por donde pasamos. Ante todo hemos de asegurar que nosotros no tenemos nada que ver y que no hemos hecho nada para insuflar tanta energía entre las fuerzas armadas de los países por los que vamos pasando. Creemos que es pura casualidad y además que los golpes de estado son bastante habituales por estos lugares. Aun así, tendremos cuidado con lo que comentamos a los militares.

Primero fue en Mali. Una semana después de marcharnos del país, los militares dieron un golpe de estado. Las razones alegadas en esta ocasión fueron que estaban perdiendo la guerra con los rebeldes tuareg del norte por no estar suficientemente bien equipados. Supongo que razones no les faltaban ya que los ejércitos del África Occidental no destacan por su equipamiento ni preparación y los tuareg vienen de luchar en Libia al lado de Gadafi y se han traído algunos juguetes norteamericanos y europeos de los que compro su glorioso líder cuando era un amigo de las potencias occidentales.

El segundo golpe de estado ocurrió el jueves pasado en Guinea Bissau. En esta ocasión la cosa se complica y las justificaciones son variadas. Trataré de explicar la hipótesis más aplaudida por todos los que nos han hablado del tema.

Resulta que Guinea está en medio de un proceso electoral. La primera ríoronda fue hace un mes más o menos y resultó ganador un tal Cadogo. Cadogo es un mafioso que controla casi toda la distribución de combustible del país y seguramente la redistribución de estupefacientes hacia mercados con mayor poder adquisitivo. El amigo Cadogo se ha rodeado de algunos efectivos de tropas de Angola que están bastante bien preparados y saben de guerras y de matar gente.

La oposición, varios partidos en este caso entre los que destaca el de Kumba Yala, no está muy conforme con que gane Cadogo por razones kiffaobvias pero además alegan que supondría la colonización del país por parte de Angola. Además ocurre que el único candidato con solvencia económica como para poder presentarse a la segunda vuelta es Cadogo. Si sólo se presenta un candidato, se haría automáticamente con el poder absoluto y el control efectivo del país. Cosa mucho más peligrosa por estos lugares que la tan manida mayoría absoluta de los países occidentales.

A todo esto hay que sumar que en la primera vuelta votaron algunos muertos, hubo gente que ya había votado cuando llegó a su centro electoral pero no recordaba haberlo hecho y en ciertas poblaciones votó el 100% de la población al mismo candidato (Cadogo por supuesto). No se dijo que había habido fraude pero sí se reconocieron pequeñas irregularidades que no habían afectado al resultado de los comicios.

Ante este panorama la mejor solución que se ha encontrado es llamar a los militares locales, que al parecer tienen el visto bueno de la CEDEAO y creemos que de Portugal, que por aquí tiene mucho peso, y proponerles que den un golpe de estado. Los militares han secuestrado al ínclito Cadogo y han rodeado a los soldados angoleños para que no den mucha “guerra”. Ahora mismo la situación es esta y se baraja la posibilidad de que los aliados desplieguen más tropas por la zona. No sabemos qué va a pasar ni creemos que nos quedaremos para saberlo. Si no pasa nada mañana mismo salimos de este país.

En los próximos días o meses pasaremos por Conakry, Burkina Faso, Benín y Togo, si alguno de los lectores del blog tiene sospechas de que en estos países puede haber un golpe de estado, rogamos que lo diga ahora que estamos a tiempo de rediseñar la ruta.

Hay que matizar que la democracia en estos países es algo etéreo. No kiffatiene base ni consistencia y en general no le importa a nadie. La gente se preocupa más de su día a día que de otras cuestiones menos prácticas y que no les reportan nada en el corto plazo. Somos los occidentales los que nos preocupamos de estas cosas y decimos “qué barbaridad” cuando pasan cosas como las que acabo de relatar. Por otra parte, la mayoría de la población no tiene formación ni criterio para decidirse por uno u otro candidato y tienden a votar lo que les dice el jefe del poblado que en Guinea Bissau se llama “régulo” y en Mali “chef de village”.

Babieca vuelve a campear

casamanceHemos pasado unos días por Casamance en el sur de Senegal. Como no podemos entrar en Senegal con Harmatán lo dejamos en la frontera, en casa de una amiga de Elena, y desde allí hemos hecho una ruta en bicicleta por el sur del río Casamance.

El primer día cruzamos la frontera y nos alojamos en un albergue en playaZinguinchor para desde allí dirigirnos hacia las zonas más turísticas de la región. Babieca va como siempre, con su carga y sin dar ni un problema ni detenerse ante nada. La sorpresa la ha dado Colada que avanza a un ritmo muy respetable y tampoco da señales de desfallecimiento de ningún tipo.

barcaDesde Zinguinchor fuimos por carretera hasta Elinkin que está a orillas del río y desde allí con una lancha a Carabane. Por el camino nos encontramos con un grupo de ocho o diez turistas vascos que estaban haciendo una ruta similar a la nuestra con sus bicicletas. Como digo esta zona es bastante turística.

ana bertaCarabane es una isla en medio del río que era un centro de comercio muy importante para los franceses en tiempos de la colonización. Ahora es un isla muy visitada por los turistas, con hoteles y alojamientos en primerísima línea de playa. Algunos establecimientos tratan de ganar terreno al mar de tal forma que la playa desaparece cuando la marea está alta y se desplaza a unos cientos de metros cuando está baja. No es una buena política aunque supongo que sus razones tendrán para hacer este tipo de construcción sobre el mismo estuario del río.

cap skirringDesde Carabane fuimos a Nikin que está al otro lado del estuario con la lancha de un pescador local. Nos dejó en una playa desierta sin signos de vida humana por ningún lado. Para llegar al pueblo tuvimos que empujar las bicis sobre la arena durante un par de kilómetros para descubrir que la pista que lleva a Cap Skirring, al sur, está llena de arena y no es practicable en bicicleta. La alternativa es esperar a que baje algo la marea y avanzar por la playa. Así lo hicimos.

El paseo desde Nikin a Cap Skirring por la playa y en bicicleta es de lo más recomendable. El viento es favorable y da gusto ir sorteando ramas de grandes árboles caídos y pasar entre las rocas disfrutando de la playa y de las vistas. Un paseo maravilloso que nos llevó a Cap Skirring al final de la tarde.

playaEncontramos un hotel no muy caro gracias a Mariama, que es la propietaria de un restaurante cerca del puerto, y como no habíamos comido más que unas galletas durante todo el día nos dimos una cena de homenaje en el restaurante de Mariama.Pasamos un par de días en Cap Skirring y nos dio para pasar buenos ratos con los locales y descansar en una playa fantástica y en un hotel acogedor, muy limpio y bien acondicionado.

cap skirringDesde Cap Skirring volvimos hacia Zinguinchor por la carretera principal. Ya conocíamos las noticias de golpe de estado en Bissau y aparentemente las fronteras estaban cerradas. El camino en esta ocasión fue duro por las altas temperaturas pero llegamos casi hasta el mismo Zinguinchor. El alojamiento esta vez fue un infierno. Un campamento de pequeñas cabañas, muy barato pero sin electricidad y sin aire para respirar. El ambiente era muy caluroso y nos costó un triunfo recuperarnos del esfuerzo del día. Por suerte había una ducha común en la que nos remojamos un par de veces.

playaCon todo esto, decidimos seguir hasta Guinea Bissau al día siguiente en espera de encontrar la frontera abierta y dispuestos a solucionar el problema de tener el equipaje y a Ulises en la capital dónde los incidentes parecían ser más importantes después del golpe militar.

Ahora estamos ya en Guinea Bissau, en Sao Domingos, cerca de la frontera de Senegal y estamos en contacto con Kiko y Elena para evaluar las posibilidades de entrar en Bissau a recoger lo que nos falta. Si todo se da bien saldremos del país lo antes posible. Si leéis esto es que ya estamos en Bissau ya que es el único sitio que nos permite colgar entradas y fotos en el blog. Pronto tendremos la respuesta a estas y otras dudas.

País Dogón

africaPaís Dogón es una falla de unos doscientos kilómetros de largo que se encuentra al este de Mali, muy cerca de la frontera con Burkina Faso. La región se divide en tres franjas de terreno bien diferenciadas: el páramo pedregoso y plano de rocas  y sin apenas tierra o arena, la falla que viene a ser como un acantilado cortado en medio del continente y el llano que consiste en pequeños montículos de arena y terreno apto para el cultivo del sorgo. Para poder visitar la región hay que hacerlo andando, en burro o en un todoterreno. Nosotros lo hicimos con Harmatán que se está portando como un auténtico viento del desierto. Los caminos son estrechos y llenos de piedras, zonas de arena o badenes para salvar cauces de arroyos. No es un terreno fácil y eso da aún más encanto a la visita.

dogonEl País Dogón es la cuna de los pigmeos que luego fueron emigrando hacia zonas de bosques tropicales más al sur. Se pueden ver restos de asentamientos humanos de hace más de dos mil quinientos años. Los pobladores de esta época eran los Telem que vivían en pequeñas casas construidas en la propia falla a una altura considerable. Yembila nos explicó que eran grandes escaladores y desde luego tenían que serlo si pretendían salir alguna vez de casa. Ya habíamos visto fotos de estos asentamientos primitivos aunque verlo en vivo y en directo da una impresión completamente diferente. Estás ahí, debajo de las casas y te preguntas cómo y porqué harían las casas en esos lugares tan dogoninaccesibles. Barajamos varias hipótesis que no voy a reproducir por lo peregrinas; si alguien quiere dar una explicación plausible tiene ahora la oportunidad. Gracias de antemano.

Durante tres días hemos visitado gran parte de la región con la inestimable aportación de Yembila.  Visitamos un mercado local mucho más reducido que otros que hemos visto por estos lares aunque con la misma aglomeración de gente. A pesar de localizarse el mercado en una zona muy abierta y con espacio por los cuatro costados, los puestos se colocan igualmente pegados unos a otros y la gente se aglomera para dificultar el paso entre puestos. Seguro que esto está estudiado igual que las medidas de los pasillos en los supermercados nereismooccidentales para favorecer la venta de los productos expuestos. En un momento dado habíamos perdido de vista a Ana Berta; la encontramos camuflada entre la gente local como si fuera una más y siguiendo los consejos de su padre. Así es más difícil que se metan con ella ya que la confunden con una más.

Hemos dormido las dos noches a la intemperie. El clima es muy benigno y no hay mosquitos en esta época con lo que dormir al raso es mucho más conveniente que cualquier otra opción. Tampoco es que hubiera otra opción pero así nos quedamos tan a gusto. El menú si nos daba varias opciones; espagueti, macarrones, arroz o cus-cus, todo con la misma salsa de verduras y para cenar una especie de patatas a la riojana sin carne que nos supieron a gloria los dos días y que echamos de menos los dos o tres días después de la visita a Dogón.

El segundo día en Dogón hicimos una ruta caminando entre tres pueblos llamados los tres Yougas (Youga Tantos, Youga Ciantos y Youga Queseyo). El paseo resultó realmente espectacular. Hicimos primero el camino que hacen las mujeres del primer Youga para buscar el agua cada día. Lo que a nosotros nos pareció una ruta de dificultad media-alta,es un camino que hacen las mujeres y las niñas del pueblo cada día con hasta veinte litro de agua sobre la cabeza. Según Yembila las mujeres tienen una fuerza especial en el cuello que los hombres no llegan a desarrollar. A nosotros nos pareció que si empiezas portando ocho litros de agua cuando tienes apenas siete años, no es de extrañar que puedas llevar veinte litros sin dificultad en la edad adulta. La ruta siguió por rocas hasta el segundo Youga y luego de nuevo al lugar de recogida de agua del segundo y tercer Youga y desde allí al tercero. Tuvimos que pasar por brechas en la roca realmente estrechas y de descenso complicado. En un momento tuvimos que bajar por escaleras hechas en troncos especialmente para ese tipo de descenso. Ulises pasó mucho miedo y le tuvimos que bajar en brazos un par de tramos. El paisaje por todo el camino es espectacular y la llegada al tercer Youga es como si aparecieses en otro mundo de repente.

Visitamos además de esto otros pueblos y dios una vuelta por el llano con lo que nos hicimos una composición de lugar bastante completa de lo que es y lo que pudo haber sido el País Dogón. Llama la atención la distribución de tareas entre hombres y mujeres. Las mujeres cuidan de la casa, del ganado, de los niños, cocinan, acarrean el agua, la leña y los productos del campo, cultivan y por supuesto tienen todos los hijos que haga falta y alguno más. Los hombres hacen lo demás que consiste básicamente en trabajo textil y artesanal, construcción y tumbarse a la sombra tarea que les ocupa la mayor parte del tiempo y que realizan con cierta soltura natural.

cebollasEl producto típico de Dogón son las cebollas. Se trata de unas cebollas muy pequeñas que se cultivan sobre la roca. Realizan apartados con piedras en los que depositan algo de fango de las zonas húmedas en la época de lluvias y lo mezclan con arena. Como el suelo generado de esta manera tiene poco fondo y el riego no es demasiado abundante, las cebollas crecen poco y tienen un sabor realmente especial. Están riquísimas en ensalada, en tortilla, para hacer salsas y de muchas otras formas.

Hay muchas más cosas que se quedan en el tintero acerca del País Dogón. Simplemente comentar que después de esta visita nos queda un poso de amargura por pensar que hemos puesto el listón muy alto y será realmente difícil superar la experiencia en los próximos días, semanas o meses. Supongo que el tiempo dará y quitará la razón acerca de esta y otras hipótesis. Gracias por los comentarios recibidos, nos ayuda a seguir compartiendo y nos hace sentir acompañados.

El mercado de Djenné

djenneHemos pasado una semana de ruta por Mali, principalmente para visitar el País Dogón. El País Dogón se encuentra a unos quinientos kilómetros al este de Bamako. Salimos el domingo y el viaje de ida lo hicimos por la vía más directa parando en Segou que es un pueblo a orillas del río Níger muy tranquilo y de gentes amables que pasan el tiempo jugando a petanca y a un juego de cartas difícil de aprender. Por el camino vimos infinidad de termiteros, cada cual más grande. Sorprende ver en vivo las construcciones que son capaces de crear las hormigas para sus viviendas. Es una obra de ingeniería en toda regla, pensada para permitir salidas hacia todos los lados, con ventilación natural por el sistema de chimenea y considerablemente sólidas. No son precisamente montones de tierra que harmatanse vayan a deshacer con las lluvias.

Al caer la tarde llegamos a Djenné donde hicimos escala para descansar y visitar la ciudad. Djenné es famosa por tener la mezquita más grande del mundo construida en tierra. El edificio es impresionante. Vimos atardecer desde una terraza con vistas a la mezquita en la que tomamos una merecida cerveza. El lunes es día de mercado y desde las cuatro o cinco de la mañana empiezan a llegar carros, camiones y otros transportes con sus mercancías para vender o para hacer trueque. La fisonomía de la plaza principal, al lado de la mezquita, mezquitacambia de forma radical en sólo unas horas y se llena completamente de productos en venta, mercaderes, ganado, carros, carretas, carretillas, gentes de los pueblos cercanos, niños, algunos visitantes extranjeros, polvo, calor, camisetas del FC Barcelona, frutas, verduras, restos de pescado seco para alimentar al ganado, tornillos, sombreros, artesanías, comida y muchas cosas más que sería imposible seguir enumerando. En general los mercados en Mali vienen a ser siempre algo parecido aunque este es especialmente peculiar.

cervezaA primera hora de la mañana fuimos Ulises y yo a dar un paseo hasta el colegio del pueblo que está a más de un kilómetro de distancia. El camino hasta el colegio pasa por una zona de cultivos más deprimida que el resto del terreno con lo que se inunda en la época de lluvias y entonces los niños y jóvenes tienen que hacer varios kilómetros a pie para llegar al colegio en esta época del año. Por el camino nos encontramos con Bubacar (un joven estudiante) que nos llevó hasta el colegio y nos presentó a algunos profesores. Ese día se cancelaron las clases por algún motivo que no llegamos a descubrir; a Bubacar le dijeron algunos compañeros que no había clase y que los profesores les habían mandado de vuelta a casa.

djenneA la vuelta nos paramos en la zona de cultivos donde una señora nos comentó la situación de los campos y nos indicó dónde podíamos beber agua. Yo no tenía sed pero Ulises se tomo unos sorbos del agua del pozo más cercano. Algunos carros estaban esperando a la puerta del cercado de los cultivos para llevar mercancía al centro. Otros carros venían de camino de los pueblos cercanos y con ellos entramos de nuevo en la ciudad para buscar al resto del grupo. Tomamos un buen desayuno en el puesto de unas señoras que vendían patatas fritas y algo parecido a la yuca acompañado de un café que preparamos nosotros mismos y alguna cosa más que llevábamos como provisiones. Dimos una vuelta por el mercado donde Ana Berta hizo unas fotos bastante chulas de las que hemos seleccionado algunas e Ismael sacó fotos de un montón de puertas, ventanas y algún árbol.

africaDespués de la visita al mercado seguimos viaje hacia Bandiagara. Paramos para hacer una visita en el primer pueblo que vimos. Enseguida estábamos rodeados de niños con los que jugamos a correr delante de Ulises y luego hicimos una especie de teatro improvisado en el que los niños salían a cantar o contar cosas. No es que la comunicación fuera demasiado fluida, teniendo en cuenta que ningún niño hablaba francés ni otro idioma que no fuera el bámbara, aún así conseguimos hacernos entender y pasamos un rato realmente divertido. Las señoras del pueblo también se rieron con los “tubabus” de buena gana.

Cuando íbamos a marcharnos del pueblo llegó un hombre que nos hizo entender que tenía un hijo enfermo y que no tenía medios para llegar al hospital de Djenné.  Utilizamos de traductor a un conductor de otro coche que había parado y llevamos al señor con su hijo hasta el transbordador que cruza el río hacia Djenné y le africadejamos algo de dinero para que pudiera llegar al hospital. Nos quedamos todos un poco abrumados ante la impotencia que se siente cuando no puedes hacer mucho más y no estás seguro de que todo se vaya a solucionar felizmente pero no creo que las opciones eran demasiadas.

Seguimos después el viaje hasta Bandiagara y allí quedamos con Yembila que es el guía que Joaquín nos había recomendado para visitar el País Dogón. Yembila se presentó con ropas típicas Dogón (más tarde descubrimos que las fabricaba y teñía el mismo) y nos planteó varias opciones de visita que pronto definimos y acordamos. Yembila es un tipo curioso que habla con gran énfasis y que define todo en porcentajes. Nos daba porcentajes de cristianos, animistas y musulmanes en cada poblado. Cuando algo es casi seguro es “noventa por ciento” y si es seguro del todo es “cien por cien” aunque, si se lo discutes, siempre lo rebajará hasta un “noventa y nueve por cien”. Es difícil que baje ese porcentaje en esos casos; sólo lo hizo un dos o tres por ciento de las veces.

dogonEl hotel en el que nos quedamos en Bandiagara tenía piscina y un patio muy agradable con un restaurante para comer algo ligero. Un lujo pensado para los visitantes blancos. Como en estas fechas y, dado que hay algo de jaleo por el norte de Mali, no hay muchos turistas teníamos el hotel casi para nosotros solos y algún otro turista más. Acordamos con Yembila hacer la visita al País Dogón de martes a jueves y acabar en el mismo sitio para hacer uso de nuevo del hotel a la vuelta de la excursión. Cerramos el precio, pagamos el cien por cien, cosa que hizo muy feliz a Yembila, y quedamos para empezar la ruta al día siguiente a las siete de la mañana.