La latita presumida!

Hola a todos. Ya han pasado varias semanas desde que llegamos a España en la latita. Volvemos a estar más o menos dónde estabamos y no se aprecian grandes cambios por aquí. Para que os hagáis una idea de los problemillas encontrados durante el viaje de regreso os transcribo literalmente el email que le envié a Juaquín nada más llegar el día 17 de junio de 2012. En otra entrada os daré más detalles y trataré de hacer un resumen de las peripecias y de los aprendizajes del viaje.

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Hola Juaquín,

Ya estamos en Burgos sanos y salvos y la latita se quedó ayer en Madrid en manos de un tipo con grúa de RACC que lo iba a llevar por la noche a Zaragoza así que supongo que también está ya en destino sana y salva. Bueno, sana del todo no está. Quedé con Carlos en que te enviaba un mail con una lista de cosas que hay que revisar para que sepa por dónde empezar. Lo pongo según me he ido acordando, ya le daréis la importancia que tiene a cada cosa.

– El motor funciona de maravilla. Quizás ande corto de compresión aunque esto es normal dada la edad del vehículo. Hay que cambiar aceite y filtro lo antes posible ya que hemos hecho unos 5.000 kms en etapas muy largas.
– Neumáticos. Salimos de Bamako con un neumático de 15R 125 en la parte de delante y el resto 15R 145. Ahora son 15R 125 los dos de delante y 15R 145 los dos de atrás. La rueda de repuesto es 125 y hay un neumático 145 en el maletero y una cámara nueva. Yo pondría todos de 145 o incluso 165 que es un neumático más común y probablemente hasta más barato.
– Caja de cambios. Se salta la tercera velocidad. Normalmente sólo lo hace cuando el coche esta traccionando para salir o subir una cuesta. Habrá que abrir la caja y ver de qué se trata.
– Batería. De esta batería que te colocaron en Bamako, sale un gas muy desagradable y pierde agua con mucha rapidez. Se quemó el tubo que sacaba los gases y nos hicieron un apaño en un taller de un pueblo en Marruecos. Yo cambiaría la batería cuanto antes.
– Frenos. El freno delantero derecho se bloquea a menudo. Cuando esto sucede hay que parar, aflojar el latiguillo de que llega al tambor y purgar un poco. Creo que con cambiar el latiguillo y engrasar los frenos puede valer.
– Eléctrico. No funciona ningún indicador del cuadro de mandos. Cuando salimos de Bamako sólo funcionaba el indicador de combustible; a partir de Nuakchot ni eso funcionaba. Las luces largas funden el fusible que llevaba el coche. Lo hemos apañado con un cable, habrá que revisarlo. Los limpiaparabrisas no funcionan aunque tampoco tienen escobillas con lo cual esto no es del todo malo. 🙂
– La llave de contacto para arrancar el coche no funciona demasiado bien aunque sigue funcionando. Las cerraduras o no abren o no cierran. Las dos de delante cierran pero no abren, una de atrás no cierra, la otra de atrás va bien y el maletero no cierra tampoco. El cierre del motor está con un candado como ya sabes.
– Depósito. No se puede llenar mucho el depósito porque se sale la gasolina. Desconocemos si es normal o no pero no lo parece.
– El asiento de la derecha no se puede desplazar hacia atrás o adelante.
– La bandeja de atrás con los altavoces se cayó antes de salir de Bamako y la hemos dejado suelta.

Respecto a la mecánica eso es todo lo que hemos anotado. Si me acuerdo de algo te lo comentaré.

Ha sido toda una aventura y lo hemos pasado muy bien pero si alguien me habla de algo similar en los próximos meses lo mato.

Un abrazo y hasta pronto,

Cambio de posta

nereaComo ya muchos sabéis, en Benín estuvimos ofreciendo a Harmatán para la venta con el fin de evitarnos un viaje de vuelta largo por carretera y el problema de tener que vender el coche al regreso en España. No tuvimos éxito. No se presentó nadie realmente interesado en el coche y lo único que recibimos fueron ofertas bajas con un montón de explicaciones de porqué teníamos que medio regalar el coche.

Con estas nos decidimos por regresar con Harmatán a España y luego ya veríamos. En tres días nos plantamos en la frontera de Mali y allí todo dio un vuelco. Resulta que en la misma frontera, los policías de aduanas, nos preguntaban si vendíamos el coche y cuánto pedíamos por él. El panorama había cambiado y ahora podíamos realmente intentar hacer la venta.

En Sicasso tuvimos varias ofertas aunque nada se llegó a concretar y tampoco teníamos ganas de perder el tiempo con lo que pedimos directamente el precio mínimo al que estábamos dispuestos a vender. No se cerró nada en Sicasso y nos fuimos para Bamako. Apenas entrados en Bamako nos preguntó un tipo si vendíamos el coche, le dimos precio y quedó en llamarnos en menos de dos días. Poco después de este encuentro, otro tipo se nos acercó con su moto y nos preguntó si vendíamos el coche. Le dimos precio y en menos de diez minutos nos estaba ofreciendo su mano para cerrar el trato.

Como quiera que las cosas nos parecía que iban demasiado deprisa para la zona y para ser real, no cerramos nada en ese momento y nos dedicamos a informarnos del proceso y tratar de investigar sobre Yusuf que así se llama el comprador de coches que nos ocupa. No encontramos nada que nos pudiera echar atrás y al día siguiente teníamos cerrado el trato con todas las condiciones y dos días después habíamos convertido a Harmatán en un montón de billetes.

A la par que todo esto ocurría, quedamos con Joaquín para cenar un día y otro para tomar algo. Hablando con Joaquín retomamos la idea peregrina que él tenía de llevar su coche a España en lugar de deshacerse de el en Mali. La conversación se puso seria y las entelequias se fueron confirmando y llegamos a la conclusión de que nosotros viajaríamos con su coche y él se encargaría de llevar a Babieca a España a final de este año que es cuando termina su estancia en Mali. A Colada la hemos vendido también en el pack de Harmatán a un precio muy razonable y para evitarnos mayores trastornos.

Con todo esto, regresamos en el coche de Joaquín. El coche de Joaquín (La Latita se llama) es un Dos Caballos azul, muy antiguo, muy bonito, en buen estado general y con las limitaciones de este tipo de vehículo a su edad. No tiene quinta velocidad, no tiene aire acondicionado, no es todoterreno y no tiene un gran maletero. Es un coche muy recogido, muy apañado, con techo descapotable, espejos de juguete y mantendrá la emoción de si llegamos o no a destino hasta prácticamente el final del viaje. Muchos dirán que estamos locos, otros se morirán de envidia, el tiempo dirá quién tenía más razón.

Rayos y truenos

Creo haber leído o escuchado en alguna ocasión que en una tormenta se descargan miles de rayos de media. Siempre me pareció que esto era un poco exagerado en base a las tormentas que había visto. Desde que he presenciado las tormentas por esta zona he cambiado de idea.

La época de lluvias se supone que comienza a mediados o finales de mayo. Parece que este año se ha adelantado ya que para estas fechas (escribo esto el día cinco de mayo en espera de poder publicarlo pronto) ya hemos presenciado varias tormentas y algún día lluvioso.

La primera tormenta que vimos fue en la noche que estuvimos acampados en el Mare de los Hipopótamos. En realidad ese día no llovió mucho; básicamente se tiró varias horas relampagueando con rayos a miles y truenos por doquier. Caían rayos por todos los lados, Ulises pasó verdadero terror, el campo se iluminaba constantemente y resultó complicado dormir con tanto fogonazo y ruido.

A los pocos días nos sorprendió otra tormenta durmiendo en el campo. Como hace bastante calor, solemos dormir directamente con la mosquitera y no con la tienda. Cuando empezó a llover tuvimos que recoger la mosquitera con saco, colchoneta, esterillas y almohadas dentro y meterlo dentro de Harmatán. Ulises se quería meter en la mosquitera mientras nosotros pretendíamos recogerla y esto complicó la operación un poco. Dormimos los tres dentro de Harmatán como pudimos y amanecimos en un campo lleno de canales de agua y barro.

Hace dos noches tuvimos una tormenta memorable. Por suerte esta vez nos pillo en un albergue muy mono en el que nos hemos alojado unos días en Pama, en la ruta de Benín (Chez V.S.; muy recomendable). Llovió a mares y hubo algún rayo que debió caer al lado del albergue; el ruido y la luz fueron realmente espectaculares. No he visto caer tantos rayos en toda mi vida ni recuerdo haberlos sentido tan cerca.

Las tormentas en África compensan la media de rayos caídos por tormenta con creces. No ha sido posible contarlos aunque no renunciamos a ello. Los rayos caen a la vez por varios lados. No se pueden contar los segundos entre rayo y trueno para saber la distancia a la que está la tormenta porque sería imposible determinar que trueno corresponde a que rayo. Supongo que los fuegos artificiales los inventó un chino que vio una de estas tormentas y le pareció que podría ser un espectáculo para las fiestas de su pueblo.

Primera semana en Guinea Bissau

bissauLos primeros días en Guinea Bissau los dedicamos a comer ostras. No es broma. Después de llegar a Bissau y manifestarnos frente a la embajada española en contra de la reforma de la ley laboral en España, y alojarnos una noche reparadora en case de Kiko y Elena nos fuimos a buscar a Eloisa a la frontera y desde allí directamente a Quiñamel a comer ostras. El primer día las comimos en un restaurante y el segundo fuimos a ver a la familia Santos y allí comimos otras hasta hartarnos. Después de comernos tantas ostras que no había cubos para echar las cáscaras nos dijeron que ya era hora de comer. Pensábamos que era una broma pero no lo era y tuvimos que comer algo de paloma salvaje con arroz y ensalada para no quedar mal.

La familia Santos es la más rica de Quiñamel. Les conocíamos por la referencia que nos habían dado Pablo y Ana (Nuackchot). Nos contaron que se habían portado de maravilla con ellos cuando estuvieron por estas tierras y que habían alojado a Pablo durante una semana mientras esperaba la llegada de una pieza para reparar la furgoneta y regresar a Mauritania. En prueba de amistad y cariño, Ana y Pablo, nos encargaron traer un collar, una botella de vino y una alfombra para regalárselas a los Santos. santosHay que reconocer que viajar con los regalos de los Santos durante dos meses y no poder hacer uso de ellos (el collar no tiene importancia pero el vino y la alfombra…) ha sido una prueba de fe.

santosEl patriarca de la familia es el señor Manuel Santos que vino a Guinea Bissau allá por los años sesenta a hacer la guerra con su país (Portugal) par tratar de evitar la independencia de Guinea Bissau. El señor Santos decidió quedarse y se caso con Romana que es una mujer hermosa en todos los sentidos que se le pueden atribuir a esta palabra. Los santos tienen cuatro hijos aunque sólo conocimos a dos de ellos, Mario y Salomé. En conjunto son una familia encantadora y sencilla teniendo en cuenta el nivel al que se mueven. El señor santos tiene un negocio de aguardiente que elaboran a partir del fruto del cayú (anacardo) y que les deja unas rentas más que suficientes para la vida en Guinea Bissau. Tienen siempre a un montón de gente en la casa entre familiares, empleados del hogar y otros a los que acogen de vez en cuando y te hacen sentir como si estuvieras realmente en tu casa. No se trata de la típica familia de Guinea Bissau pero si que representa a las familias de europeos que se quedaron por aquí para crearse un hogar y una forma de vida.

atardecerDesde Quiñamel viajamos al sur hacía la isla de Bolama. De camino paramos en Saltiño que es un hotel fantástico al lado de un rio que forma una especie de rápidos allí mismo y que es un lugar maravilloso para pasar el día entre baños en el rio, ratos con las mujeres que lavan ropa, jugando con los niños o tumbados en una hamaca a leer o descansar. Nos gustó tanto este sitio que repetimos parada al regresar de Bolama.

barcaBolama era la capital de Guinea Bissau hasta el año 1944. Se trata de una isla de unos diez kilómetros cuadrados a la que se puede llegar desde tierra con un barco que cruza varias veces al día un estrecho de menos de tres kilómetros desde la vecina Sao Joao. Bolama era una gran ciudad en su tiempo con sus calles anchas, grandes plazas y edificios coloniales. Desde que dejó de ser capital, se fue abandonando poco a poco la ciudad y hoy las plantas han ido ganando terreno al asfalto y ahora parece una ciudad fantasma en la que sólo encontramos un par de mercados de los pequeños para el estándar africano, una tiendecita o dos y un solo restaurante. Parece la ciudad abandonada del libro de la selva. Es realmente un espectáculo llamativo ver en lo que se ha convertido la antigua capital de Guinea Bissau.

rioPara dormir nos quedamos en la playa que hay al otro lado de la isla y que en tiempos debió ser un balneario para los poderosos con su hotel y sus escalinatas que bajan a la playa. Sólo quedan las ruinas y en la playa no hay nadie. Hicimos un gran fuego y pasamos la noche en la playa para hacer el regreso a Bissau con la indicada parada en Saltiño. En Bissau nos esperaba el barco que va a las islas Bijogos pero esa historia la contaré en otra entrada.

El subprefecto de Singuiti

cascadaLo que más nos ha gustado de Guinea Conakry son sus ríos y el ambiente que se respira alrededor de ellos. La gente va allí a lavar la ropa y a bañarse y nunca falta un nutrido grupo de niños que está encantados de que unos “footies” dediquen una tarde a jugar con ellos en el agua. Puede ser este un deporte de riesgo y muy cansado y sin embargo es realmente divertido aparte de las ventajas obvias frente a las altas temperaturas de la zona. Veréis muchas fotos de ríos y no es casualidad.

Durante los días que hemos pasado en Guinea Conakry nos hemos quedado siempre a dormir en la calle. La temperatura es agradable, no llueve y se duerme mejor fuera que dentro de las casas. A veces nos quedamos en un lugar en medio del campo y otras nos acercamos a alguna vivienda o poblado y preguntamos si nos podemos quedar cerca de las casas con nuestra mosquitera y nuestros sacos de dormir. Nunca hemos tenido ningún problema para quedarnos a dormir en los poblados. Al principio la gente se queda un poco sorprendida pero pronto tienes a veinte o treinta niños alrededor mirándote con ojos como platos. En ocasiones se forma gran ajetreo a nuestro alrededor y cuando vamos a cenar nos suelen dejar tranquilos para luego volver un par de hombres o tres a contarnos cosas.

guineaEs curioso ver la variedad de gentes que nos vamos encontrando en los diversos lugares dónde nos hemos ido quedando a dormir. No seguimos un patrón ni ninguna guía y es por eso que los poblados o conjuntos de casas elegidos en cada caso dependen puramente del azar. Hemos tenido días más y menos afortunados con nuestros anfitriones y sin embargo siempre ha sido una experiencia positiva y muy enriquecedora para nosotros y creo que también para las gentes que hemos visitado.

conakryHay días en los que no tenemos ganas de ajetreo y nos quedamos a dormir directamente en el campo sin buscar ningún poblado. En una de estas nos paramos en un escampado al lado de un río para hacer una simple parada y continuar el día siguiente hasta la cascada de Kankan que por cierto es un lugar maravilloso y digno de una visita a pesar de estar controlado por los militares (hay un salto hidroeléctrico allí mismo) y tener que pagar entrada.

ropaEl caso es que después de nuestra cena habitual de campamento y una partidita de ajedrez para mantener las neuronas activas nos acostamos dispuestos a dormir plácidamente. Al poco tiempo de estar acostados dentro de la mosquitera todos los seres vivos menos Ulises, llegó una moto con dos hombres sobre ella. Se bajaron de la moto con ciertas precauciones al ver a nuestro feroz perro guardián y nos empieza a contar uno de ellos que él es el subprefecto de Suinguiti que es un pueblo que está muy cerca y que es su obligación asegurarse de que estábamos bien y que era mejor que fuéramos a acampar al lado de la subprefectura para mayor seguridad. Después de algún toma y daca, conseguimos evitar el desmantelamiento y reconstrucción del campamento en nuevo territorio pero le prometimos que pasaríamos por la mañana por la subprefectura a desayunar con él.

rioAl amanecer nos levantamos y fuimos a cumplir nuestra promesa. El subprefecto de Singuiti nos contó que había estado en Mali Ville (un pueblo de la zona) mucho tiempo y que era un lugar maravilloso para visitar y que además podíamos hacer por allí camino hacia la frontera de Guinea Bissau. Se ofreció a acompañarnos a la cascada (rechazamos amablemente el ofrecimiento) y nos contó varias cosas referentes a la región y a sus responsabilidades de subprefecto.

Seguimos el consejo del subprefecto y fuimos hasta Mali Ville que es realmente una zona muy hermosa de montañas verdes y vistas espectaculares. El problema vino cuando los habitantes locales de Mali Ville nos definieron la pista que iba hacia la frontera de Guinea Bissau como impracticable. Si te dicen que una pista está bien, puede que esté mal y si te dicen que mal, puede que no sea para tanto o sea mucho peor pero impracticable es un adjetivo que no admite discusiones. No se puede ir. Es imposible y además no puede ser. Punto pelota.

niñosDiré como moraleja que, con estas chanzas, recorrimos unos doscientos kilómetros de pista que no teníamos previsto pero aun así conseguimos entrar en Guinea Bissau a tiempo de ir a recoger a mi hermana Eloisa, que ha pasado unos días con nosotros y que mañana se marcha de nuevo para España. La frontera entre las dos Guineas la cruzamos sin ningún contratiempo y sin llevar más que dos euros en Francos Guinea entre los tres. Os relataré estos días en familia en otra entrada que espero no se haga esperar demasiado. Os dejo otro enlace a un álbum de fotos seleccionadas de Guinea Conakry para los que quieran ver más.

Primera semana en Guinea Conakry

Antes de nada os dejo un enlace a las fotos de Mali por si queréis ver el lote completo.

rioEntrar en Guinea Conakry no fue fácil. Pasamos unas seis horas en la frontera entre unas cosas y otras. En general, cuando pasas mucho tiempo en la frontera significa que te han hecho pagar por muchas cosas o que te has negado a pagar el peaje del policía corrupto de turno. En este caso se nos juntaron las dos circunstancias.

Para poder entrar con el coche en Conakry nos pidieron dejar un depósito como conakrygarantía de que el coche no iba a ser vendido en el país. Habíamos preguntado en la embajada de Guinea en Bamako si había algún requisito que cumplir para entrar con Harmatán en el país y no nos dijeron que hiciera falta nada. Al llegar a la frontera nos pidieron el depósito de unos 750€ al cambio y no teníamos tanto dinero encima. Después de negociar y de partirnos la cabeza con cambios de monedas llegamos a un acuerdo de dejar 405€ y 150.000 francos CFA, lo que viene a ser equivalente a unos 650€. Con esto conseguimos tener todo en regla y además tuvimos que pagar por un sello y otra formalidad unas cantidades menores y normales en estos casos.

africandoLlegando a la última barrera habíamos pasado unas tres horas en la frontera y teníamos casi todo. El problema comenzó cuando paramos detrás de una señal un tanto atípica de stop y el poli de turno (vamos a llamarle capitán Sparrow) nos indicó que teníamos que echar un metro marcha atrás. Nada más bajarnos el pupilo del capitán Sparrow nos dijo directamente que habíamos cometido una infracción, que el no buscaba problemas y que quería saber cómo lo deseábamos arreglar. Con estas y otras estuvimos dos horas y pico, que si sí, que si no, que si me das un regalo, que si me das dinero, que si te escribo la multa, que si no tenemos ni un clavel porque nos han limpiado tus compañeros con el depósito del coche, que si aunque tenemos algo de dinero no te vamos a dar ni un chavo, que si no pagáis os dejo aquí a dormir, que si nos importa una mierda dormir aquí o en otro sitio, que si en Europa esto no se hace, que si no sabéis con quién tratáis, que si nos das el carné, que si nos das los papeles, que os los conakrydevuelvo, mira que nos vamos, vale pues iros, adiós muy buenas, sois unos tipos encantadores, si eso, ya nos vemos, o nos llamamos, o lo que sea y nos marchamos con viento fresco sin soltar ni un real a la pareja de corruptos policías.

En Conakry nos hemos encontrado con Cisse que es un amigo (ellos se llaman hermanos y esto tiene su importancia) de Zacarías que es un compañero de Ana Berta cuando estaba en Mauritania. Con Cisse quedamos en Siguiri que es la ciudad más importante cerca de la frontera y desde allí hemos viajado hasta Conakry capital que es dónde nos encontramos ahora.

cisseEn la parte oriental de Guinea Conakry todo el mundo se dedica de algún modo a buscar oro. Hay oro en capas altas del subsuelo pero no se encuentra concentrado como para justificar una explotación industrial. Por esto la gente de la zona se dedica a pasearse por el campo con un detector de metales, que en algunos casos no saben bien cómo utilizar, en busca de algún filón de oro que les garantice comida para unos meses. Si encuentran oro deben cavar para sacarlo y luego las mujeres machacan las piedras y lo lavan una y otra vez hasta quedarse con cantidades minúsculas de oro que se venden a unos 350.000 francos de Guinea o lo que vienen a ser cerca de 40€. Hay quién cuenta historias de gente que ha encontrado hasta tres kilos en un día pero parece harto improbable dados los medios y el sistema de extracción.

Hay pequeños empresarios que tienen varios detectores de metales y llegan a un acuerdo con trabajadores para buscar oro. El empresario pone la máquina, la comida y el alojamiento y se queda con dos tercios de lo encontrado y el trabajador pone el trabajo y se queda con un tercio. El sistema se basa en la confianza que unos ponen en otros. Aparentemente, hay un tal Alá que supervisa todo y que se asegura de que el trabajador no engañe al empresario ni viceversa. No pudimos hablar con el tal Alá para conocer cómo lo hace pero debe ser un tipo muy poderoso.

Las carreteras de Conakry son un despropósito. Hay un tramo en el camino de Siguiri a Mouna (en el centro del país) en el que la carretera está asfaltada pero hubiera sido mejor ir por un camino de cabras. Hay tantos baches y tan profundos que se debe frenar cada pocos metros y utilizar hasta la primera velocidad para pasar los baches. Menos mal que Harmatán es fuerte y  lo ha superado sin mayores inconvenientes.

Ayer llegamos a Conakry. Lo poco que hemos visto es que se trata de una ciudad de conakrytráfico imposible,  que hay algunos mosquitos, y que el calor es pegajoso. Hay mucho ruido por las noches y no hay quién duerma. Nos han hablado de playas hermosas por el norte y ayer descansamos y nos bañamos en unas cataratas fantásticas de camino a Conakry así que se pueden compensar los pequeños contratiempos que nos plantea la ciudad. Nuestra misión es sacar el visado de Guinea Bissau mañana y marcharnos en cuanto sea posible.
Seguiremos informando.

Historias de Bamako

Bamako, como todo el mundo sabe a estas alturas, es la capital de Mali. Tiene cerca de dos millones de habitantes y está dividida en dos partes por el río Níger.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Bamako es que los gendarmes municipales tienden a parar a los blancos en coche de forma sistemática. Cuando te ven en coche es como si les hubiera picado un bicho y comienzan a hacer aspavientos de todo tipo y a tocar un silbato que llevan indefectiblemente en la boca. Una vez que te han parado en medio de la calzada y con un atasco alrededor de varios pares de narices (por no decir cojones, que queda fatal), se dedican a buscar la infracción que te pueden aplicar. El primero lo intentó con el porta-bicis y luego atacó con las lunas tintadas diciendo que si son de fábrica son legales y si no, no. Después de más de media de hora de discusión nos dejó marchar. El segundo nos paro por no girar cuando había una flecha borrosa en el suelo que nos obligaba a ello. Hablamos de fútbol un rato y nos acompañó a casa para que no nos perdiéramos. A partir de ahí cambiamos la táctica y éramos nosotros los que nos dirigíamos a ellos al verles para preguntar por una dirección. Esta fórmula va de maravilla y acaban pareciéndote gente amable y hospitalaria.

Para desplazarse por Bamako es necesario coger taxis en todo momento. Por supuesto acabas siempre en medio de un atasco. Empiezan a acercarse niños y jóvenes con cosas para vender. Te ofrecen pañuelos de papel, agua, balones de fútbol, móviles de pega para los niños, muñequitos con luces, una bandera del Barcelona, toallas, raquetas para matar mosquitos, carteras de cuero, memorias USB, pilas, fruta, limpiar el parabrisas, ambientadores… Estar en un atasco en Bamako es como ir de paseo por el mercado.

taxiHicimos cambio de aceite y revisión general a Harmatán en Bamako. El mecánico y un pinche vinieron a buscarnos a casa para indicarnos el camino a su taller. De camino compramos el aceite y aproveché para sacar dinero en el cajero. El taller consiste en una especie de chamizo hecho de adobe con algo de espacio para los coches alrededor. El cambio de aceite lo hicieron sin foso ni levantar el coche. Luego levantaron un costado para colocar una chapa de los bajos que se nos había soltado en un banco de arena. Hicieron una pieza especial para el porta-bicis en un momento, soldando con un soplete y un trozo de alambre y el lavado y engrase lo hicieron en la gasolinera más cercana. Todo incluido nos costó unos treinta y cinco mil francos CFA que vienen a ser poco más de cincuenta euros. Por supuesto, me ofrecieron un te en el largo rato que pasé en el taller.

En Bamako es más peligroso cruzar las carreteras que cruzar el río a nado. El tráfico es una locura sin sentido de furgonetas de transporte público, taxis, todoterrenos, mercedes viejos e infinidad de motos. Las motos son casi todas KTM Power Z. Supongo que es un modelo barato fabricado especialmente para la venta en países africanos. Se ven algunas bicicletas destartaladas que no se usan para pasear sino para transporte de mercancías.

En Bamako aprovechamos para arreglar el Iphone que estaba casi muerto. Nos lo reparó un tipo de barba salafista que tenía ordenador en su garito. Barry, que así se llama el técnico en teléfonos, nos renovó el sistema operativo y cambió el botón de menú y la pantalla por poco más de treinta euros. Ana Berta cambió también la carátula de su teléfono de última generación por menos de dos euros. El resultado es sorprendente, ahora parece un teléfono completamente nuevo y muy a la moda. Las reparaciones en Bamako no salen especialmente caras.

casa de joaquinEn Bamako hay embajadas de casi todos los países del África occidental y aprovechamos para sacar el visado de Guinea Conakry. Nos hemos informado también de los trámites para Burkina Faso y Togo. El visado de Guinea Bissau se saca en la frontera o en Conakry.  Es un centro muy práctico para moverse por la zona. Mañana salimos hacia Guinea Conakry.

De Kiffa a Bamako

niñoSalimos de Kiffa después de visitar el lugar de trabajo de Mohamed (el pescadero de Kiffa), sobre las nueve y media de la mañana. De Kiffa a Aioun hay unos doscientos kilómetros y tardamos unas cinco horas y media en recorrerlos. Es una carretera demencial. Al principio vas por una pista de tierra con tramos de arena y muchos baches que circula paralela a la carretera en construcción. Después de unos setenta kilómetros seguimos por la carretera asfaltada que tiene baches del tamaño del coche y es casi imposible evitarlos. Si esquivas uno te encuentras con otros dos o tres. Hay que ir haciendo zigzag y a una velocidad realmente lenta y desesperante.

carreteraHicimos un par de paradas en este tramo en pueblos muy pequeños donde los tres “tubabus”, que viajan con un perro, fueron la atracción del día. La gente es muy amable aunque hay un punto en el que se puede hacer un poco agobiante. En todo caso, es un punto divertido ver las caras de los niños al acercarse Ulises a ellos. La mayoría salen corriendo como si se tratara del mismo diablo.

Llegamos a la frontera con Mali con tiempo más que suficiente para hacer los trámites que realizamos de forma rápida y sencilla sin dramas ana bertani mayores problemas. Conseguimos el seguro para Harmatán para los próximos seis meses y sellamos los pasaportes convenientemente. Nos quedó pendiente hacer el “”lessé passé” o lo que viene siendo el documento de aduanas para poder circular con el coche por Malí durante un mes. Este papel se saca en Nioro que está a unos setenta kilómetros de la frontera y lo hicimos al día siguiente. Al acabar los trámites de la frontera eran las seis de la tarde más o menos y los gendarmes no querían dejarnos marchar porqué pensaban que no llegábamos de día a Nioro. Les convencimos de que íbamos a llegar y seguimos ruta.

africaAl llegar la caída del sol nos paramos en un pueblecito de la carretera y preguntamos por un lugar para dormir al único habitante que encontramos que hablara francés. El hombre nos llevó a casa de su tío donde nos recibieron un montón de niños y varios mayores y pronto nos hicieron sentir como en casa. Nos sacaron unas esterillas y una colchoneta para dormir y nos sirvieron una cena a base de una ensalada de lechuga, tomate y cebolla que estaba riquísima y unos trozos de carne con patatas. Cenamos de maravilla y les dimos en contraprestación las latas de sardinas, bonito y mejillones que iban a conformar nuestra dieta de esa noche. Al día siguiente por la mañana algunos niños salían hacia el colegio con un bocadillo de mejillón y otros llevaban la lata vacía y limpia de bonito para jugar con ella. Nos hizo sentir como si realmente hubiéramos pagado el alojamiento y la cena. Curiosa sensación la de ver que lo que para nosotros era una cena de batalla, fue toda una novedad para los niños.

niñosPor la noche jugamos y cantamos con los niños. Hablamos con el padre de la familia de forma amigable y nos reímos con las mujeres. Fue muy agradable. Por la mañana pensábamos dar una vuelta por el poblado pero, como el hermano del padre de la familia que nos acogió tenía que ir a Nioro al hospital a ver a su madre, nos fuimos antes de lo planeado y llevamos al hombre hasta el hospital de Nioro. Visitamos la ciudad brevemente e hicimos las gestiones pendientes y con eso seguimos la ruta hacia Bamako.

maliEn Mali se pagan peajes en las carreteras, quinientos francos CFA para los coches en cada peaje. La carretera de Nioro a Bamako es buena y avanzamos a buen ritmo. Paramos un par de veces y comimos en un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo en un restaurante local. La comida estaba muy rica y pagamos poco más de un euro por los tres. El calor en el restaurante era agobiante y nos refrescamos como pudimos con agua y unas bolsas de hielo que, por suerte, se podían conseguir en el propio restaurante. Ulises no comió nada.

mujeres trabajando y hombres mirandoComo llegar a Bamako en una jornada era imposible, paramos a dormir en otro poblado donde nos llevaron hasta una finca de sorgo cosechada y dormimos debajo de un gran árbol. Pasamos una bonita velada con los niños y gentes del pueblo y dormimos plácidamente bajo las estrellas.

africaPor la mañana nos despedimos de nuestros nuevos amigos y llegamos a Bamako sobre las once y media de la mañana. Tardamos un par de horas en llegar a casa de Joaquín, primero por problemas de comunicación telefónica y después por diversas paradas en cada puesto de policía local donde nos querían multar a toda costa. Tuvimos que parlamentar con los agentes de la ley largo y tendido en dos ocasiones y al final nos dejaron marchar sin multa ni soborno ante nuestra negativa a soltar ni una cefa.  Es alucinante ver como saltan los agentes como resortes en cuento ven una matrícula europea y un coche cargado de “tubabus”.

tres cucharasLa casa de Joaquín es el paraíso en Bamako. Es una casa espectacular con grandes habitaciones, un salón fantástico, terraza, un precioso jardín y una piscina. Después de las penurias del viaje llegar a este remanso de paz y de bienestar fue como ver el cielo. No podremos pagar nunca la acogida que nos hizo Joaquín; quizás en alguna ocasión podamos ir compensando tanta hospitalidad. De momento sólo podemos decir gracias de todo corazón.

El viernes llegó Ismael por la mañana y por la noche llegó Vanessa y ahora ya somos cinco y un perro para viajar al País Dogón pero esa es otra historia que os contaremos más adelante. Escribo esto de Bandiagara, cerca del País Dogón y lo publicaremos en cuanto lleguemos de nuevo a Bamako ya que las conexiones por la zona brillan por su ausencia.

El puerto de Nuakchot

barcasAnteayer fuimos con Harmatán al puerto de Nuakchot, Nerea, Ana Berta, Ulises y yo. Hicimos varias fotos pero ayer estuvo Pablo y sacó las fotos que voy a utilizar en esta entrada del blog (no ha sido difícil tomar esa decisión dada la calidad de las fotos de Pablo). El puerto es una aglomeración de gente en la que cada cual tiene su ocupación aunque para el visitante extraño resulta complicado distinguir a qué se dedica cada uno.

Hay casos de ocupaciones que son claros, como los de los pescadores que van llegando por la tarde en sus barcas y las descargan para luego subirlas unos cuantos metros playa adentro y dejarlas así fuera del alcance de la marea hasta el siguiente día de faena.

Es impresionante ver la técnica, adquirida y pasada de padres a hijos tras años de pesca, para desplazar las barcas con la sola ayuda de sus pescadoresbrazos y piernas. Hay barcas que llegan a tener hasta unos veinte metros de eslora. Primero las colocan de costado para que las propias olas las desplacen hasta la arena de la playa. Después las colocan sobre unos maderos planos para girarlas hasta poner la popa mirando hacia tierra y la proa hacia el mar. Luego colocan unos rodillos debajo de la barca que pueden ser trozos de maderos grandes y cilíndricos o viejas bombonas de gas que ya no pueden seguir utilizándose para el fin para el cual se concibieron y fabricaron. Reciclaje al estilo africano. Una vez sobre los rodillos, hacen rodar la barca sobre ellos balanceando el peso a base de colocar más o menos pescadores a proa o a popa dependiendo de cómo vaya avanzando la barca. Toda esta operación la realizan entonando una especie de arenga que señala el momento en que todos deben empujar barcasde forma sincronizada. El proceso puede durar entre treinta minutos y una hora dependiendo del tamaño de la barca y del personal dedicado a la tarea. Se percibe un alto nivel de solidaridad entre los pescadores para ayudarse al realizar esta operación.

Se vive todo el tiempo un trasiego constante de porteadores de pescado que van de la playa a las lonjas. Unos utilizan unas cestas puerto de nuakchotgrandes de plástico y otros llevan sobre la cabeza unas cajas de plástico rectangulares. Para equilibrar el peso utizan una cuerda atada a una de las esquinas de la caja que sujetan con una sola mano a la altura del pecho. No tocan la caja mientras caminan o corren por la arena. Además de portar el pescado deben estar atentos a que no les quiten piezas por la espalda sin que se den cuenta.

Hay, por otro lado, un grupo de limpiadores y cortadores de pescado que trabajan bajo techo en las lonjas para disponer el pescado para la venta lo más rápido posible. El pescado se corta o limpia dependiendo de su tamaño de formas variadas y no es raro ver el corte de un atún de más de cien kilos con pescados en el interior de sus tripas que están en plena digestión y que han sido cortados al seccionar el pez más grande.

consiguiendo pescadoAlrededor de todos hay chavales y no tan chicos que recogen los pescados que se caen al suelo y a veces ayudan a que se caiga alguno con manotazos rápidos o ayudándose de un palo a espaldas de pescadores, limpiadores y porteadores. Los pescados conseguidos de esta manera suelen ir a parar a las cestas de las mujeres de la familia que cocinan bien sea para la propia familia o para vender el pescado ya cocinado a aquellos trabajadores que pueden permitirse pagar unas uguillas por ello.

pescadoresEn este escenario, Ulises estaba sobreexcitado con el ajetreo y los olores. Se dedicó todo el tiempo a olisquear y buscar algún trozo de pescado en descomposición para roerlo o comérselo. Los niños y algunos mayores que andaban por la playa miraban a Ulises con cierto asombro y mucho miedo. Para ellos los perros son animales semi-salvajes a los que se teme. Como animal doméstico es más preferida la cabra.

puerto de nuakchotAyer hicimos un desayuno en casa de Ana Vicenta y Pablo y avanzamos con las gestiones para continuar viaje. Hemos tintado las lunas de la parte trasera de Harmatán para evitar el calor y que se vea la carga. Ya tenemos el visado para Mali y le hemos hecho la prueba serolópgica a Ulises. Ahora tenemos que gestionar el seguro de Harmatán para viajar por los países de África Occidental. Creemos que con un sólo seguro estaremos cubiertos en casi todos los países que pensamos visitar a medio plazo, se llama CEDAO y ya os contaremos si sirve o no.

Hola a todos

Hemos pasado un mes y medio en España y ya estamos de nuevo en ruta hacia el sur. Esta vez nos vamos a viajar con un todoterreno por África y el plan de ruta no está demasiado claro todavía. Lo único que sabemos es que lo vamos a retomar desde donde lo dejamos, es decir, desde Nouakchot y hacía allí es a donde nos dirigimos en estos momentos. Estamos en Rabat en casa de Elmar, que no ha tenido más opción que alojarnos por una noche. Ayer utilizamos de nuevo la casa de mi prima en Jerez como punto de parada en la ruta como viene siendo ya habitual en estos viajes hacia el Sur.

Vamos en el coche Ana Berta, Nerea (que, en principio, viene sólo hasta Mauritania), Babieca, otra bicicleta llamada Tizona  y yo mismo. Tenemos que poner nombre al coche para demostrar el aprecio que le tenemos y lo importante que va a ser para nosotros en este viaje aunque aún no hemos encontrado el nombre adecuado. Si queréis ayudar en la toma de decisión, se trata de un Toyota Land Cruiser azul oscuro  muy grande que no se detiene ante nada o al menos eso es lo que le presuponemos. Como no estamos seguros de esto, viene Babieca que ya ha demostrado que ella sí que puede con todo y que pasará a ser un medio de transporte protagonista en caso de necesidad.

Durante este tiempo en España nos han convencido en los medios de comunicación y en las conversaciones de tabernas y fraguas de que lo mejor que se puede hacer en estos momentos es estar lejos de este país por una temporada más o menos larga ya que las cosas siguen empeorando sin que se vea hasta dónde podemos llegar. Ya dice Murphy que no importa lo mal que estén las cosas, siempre pueden estar peor y parece que seguiremos demostrando la validez de este principio durante unos meses más.

El viaje que vamos a hacer puede durar varios meses aunque no sabemos exactamente cuántos. Si alguno de los lectores de este blog se quiere animar a viajar con nosotros en algún momento de nuestro periplo es muy bien venido a ponerse en contacto y acordar un punto de encuentro y unirse en algún tramo o para la visita de algún país. También nos vendrá bien que nos paséis contactos que podáis tener en países africanos para ir organizándonos y poder contar con apoyo en terreno en un momento dado. Gracias en cualquiera de los dos casos a todos.

La ruta que hemos hecho hasta Rabat es la más directa y seguiremos así hasta Mauritania. Si todo se da bien estaremos allí en unos días. Hemos llegado a Algeciras desde Burgos acompañados de la, en estos días famosa, ola de frío siberiano que se ha ido convirtiendo poco a poco en tiempo fresco primaveral a medida que llegábamos más al sur. En Marruecos nos hemos movido por autopista desde Ceuta a Kenitra dónde nos hemos metido por la nacional cansados de ir tan cómodos por la autopista. Ana, Babieca y yo ya conocemos la zona pero Nerea, y creo que Tizona también, se han quedado bastante sorprendidas de lo verde y montañoso que es el norte de Marruecos. No es la foto que llega en las postales y tampoco podemos considerar que eso sea el verdadero Marruecos cuando hay tanto desierto por el sur.