Semana Santa en las islas Bijagos

En entregas anteriores quedamos pendientes de contaros los días que pasamos en las islas Bijogos. Después de un paseo por Bolama y el sur de Guinea Bissau nos dirigimos a la capital y desde allí fuimos directamente al puerto a coger el barco que va a Bubake en el archipiélago de Bijagos. Por cosas de la vida fuimos a elegir justamente el viernes santo de pascua para hacer el viaje.

 

bissauPara los habitantes de Bissau la forma más sencilla de hacer una escapada de fin de semana es coger el barco e irse a las islas. Además era Semana Santa y el barco iba el viernes y regresaba el lunes en lugar del domingo como es habitual. A esto hay que sumarle que estaba previsto un festival de música en Bubake. Con todo esto, resulta que elegimos justo el fin de semana de operación salida en Guinea Bissau y nos dirigimos justamente al destino más popular.

 

bijogosMontar en el barco fue un infierno absoluto. Se forman tres colas paralelas y mal organizadas y una cuarta más ancha y completamente desorganizada al lado de estas. La gente va entrando como puede al recinto de embarque y allí se vuelven a formar otro par de colas para subir al barco. Los policías reparten algún que otro porrazo que destinan a las colas que denominaremos como ilegales pero que acaban por afectar a la situación en las vecinas colas legales como daño colateral inevitable. La gente se apiña, se intenta colar, empuja, se pasa bolsas de equipaje de unos a otros y poco a poco se van montando en el barco.

 

primeraDespués de más de una hora en la cola, al subir al barco, nos dicen que no podemos ir en primera con el perro porque parece muy peligroso y podría morder a alguien. Mientras Ulises se quitaba las margaritas del cuello y se preguntaba qué podría estar pasando entre aquellos animales que intentaban subir a un barco de aspecto poco fiable, Ana, Ulises y yo, nos dirigimos a la zona de carga. Montamos en medio de la plataforma en la que tendrían que ir coches y camiones con un montón de gente más y pronto nos hicimos un hueco entre la gente local. Nerea y Eloisa ya estaban cómodamente alojadas en la parte de arriba, donde hay asientos.

 

Aamigosl poco de estar en el barco nos dicen que va a haber un concierto justo a nuestro lado y que va a tocar el gran Justino Delgado. Justino es el Alejandro Sanz local y mueve a las masas. Nos habilitamos un techado para tener sombra con una tela, pedimos cervezas y bocadillos y disfrutamos del concierto de Justino en primera fila por detrás del escenario durante el tiempo que duró el trayecto (unas cuatro horas en total). Ver a Justino, la gente bailando y cantando, el ambiente, y disfrutar de los nuevos amigos que hicimos fue encantador y compensó con creces las incomodidades del acceso al barco.

 

En Bubake nos alojamos en la playa y cometimos el error de dejar las mochilas fuera de la tienda mientras dormíamos. No teníamos cosas de valor en ellas pero se llevaron todo. A Ana y a mi no nos quitaron la mochila porque dejamos a Ulises atado a ella y les debió dar pereza soltar el nudo. Ulises actuó de forma fría y calculadora. Sabiendo que no había cosas de gran importancia y que podría ser arriesgado enfrentarse solo a los ladrones, se oculto entre la tela de la tienda y no dijo nada. Por la mañana se llevó nuestra mochila a rastras en persecución de un perro que pasaba por la playa y esto nos despertó y nos hizo notar que faltaban cosas. Se llevaron mis sandalias y es una gran pérdida. A Nerea y Eloisa les quitaron toda la ropa que tenían salvo un par de bragas y el bikini y alguna cosilla de más valor pero nada muy importante. Si acaso la tarjeta de crédito de mi hermana pero no la utilizaron para comprar en el mercadona de la esquina.

 

Pasamos un par de días divertidos en las islas visitando playas y viendo a gente nueva. Estar en la playa con todos los guineanos paseándose por allí fue divertido. Al menos fue divertido saludar a los cincuenta primeros que se pararon a hablar con nosotros. Tengo la sensación de que a los otros cien no les tratamos como se debe…

El regreso en el barco fue mucho más tranquilo. Iba todo el mundo borracho. Desde los pasajero hasta el pasaje y no vimos al capitán pero sería loable si no lo hubiera estado ya que sería el único guineano sereno del barco. Nunca lo sabremos. La experiencia ha sido positiva con algún pequeño percance y aun así hemos de recomendar que en Semana Santa no se elija el destino más popular ya que te arriesgas a pasar agobios y vivir un estrés que no buscas en tus vacaciones.

Primera semana en Guinea Bissau

bissauLos primeros días en Guinea Bissau los dedicamos a comer ostras. No es broma. Después de llegar a Bissau y manifestarnos frente a la embajada española en contra de la reforma de la ley laboral en España, y alojarnos una noche reparadora en case de Kiko y Elena nos fuimos a buscar a Eloisa a la frontera y desde allí directamente a Quiñamel a comer ostras. El primer día las comimos en un restaurante y el segundo fuimos a ver a la familia Santos y allí comimos otras hasta hartarnos. Después de comernos tantas ostras que no había cubos para echar las cáscaras nos dijeron que ya era hora de comer. Pensábamos que era una broma pero no lo era y tuvimos que comer algo de paloma salvaje con arroz y ensalada para no quedar mal.

La familia Santos es la más rica de Quiñamel. Les conocíamos por la referencia que nos habían dado Pablo y Ana (Nuackchot). Nos contaron que se habían portado de maravilla con ellos cuando estuvieron por estas tierras y que habían alojado a Pablo durante una semana mientras esperaba la llegada de una pieza para reparar la furgoneta y regresar a Mauritania. En prueba de amistad y cariño, Ana y Pablo, nos encargaron traer un collar, una botella de vino y una alfombra para regalárselas a los Santos. santosHay que reconocer que viajar con los regalos de los Santos durante dos meses y no poder hacer uso de ellos (el collar no tiene importancia pero el vino y la alfombra…) ha sido una prueba de fe.

santosEl patriarca de la familia es el señor Manuel Santos que vino a Guinea Bissau allá por los años sesenta a hacer la guerra con su país (Portugal) par tratar de evitar la independencia de Guinea Bissau. El señor Santos decidió quedarse y se caso con Romana que es una mujer hermosa en todos los sentidos que se le pueden atribuir a esta palabra. Los santos tienen cuatro hijos aunque sólo conocimos a dos de ellos, Mario y Salomé. En conjunto son una familia encantadora y sencilla teniendo en cuenta el nivel al que se mueven. El señor santos tiene un negocio de aguardiente que elaboran a partir del fruto del cayú (anacardo) y que les deja unas rentas más que suficientes para la vida en Guinea Bissau. Tienen siempre a un montón de gente en la casa entre familiares, empleados del hogar y otros a los que acogen de vez en cuando y te hacen sentir como si estuvieras realmente en tu casa. No se trata de la típica familia de Guinea Bissau pero si que representa a las familias de europeos que se quedaron por aquí para crearse un hogar y una forma de vida.

atardecerDesde Quiñamel viajamos al sur hacía la isla de Bolama. De camino paramos en Saltiño que es un hotel fantástico al lado de un rio que forma una especie de rápidos allí mismo y que es un lugar maravilloso para pasar el día entre baños en el rio, ratos con las mujeres que lavan ropa, jugando con los niños o tumbados en una hamaca a leer o descansar. Nos gustó tanto este sitio que repetimos parada al regresar de Bolama.

barcaBolama era la capital de Guinea Bissau hasta el año 1944. Se trata de una isla de unos diez kilómetros cuadrados a la que se puede llegar desde tierra con un barco que cruza varias veces al día un estrecho de menos de tres kilómetros desde la vecina Sao Joao. Bolama era una gran ciudad en su tiempo con sus calles anchas, grandes plazas y edificios coloniales. Desde que dejó de ser capital, se fue abandonando poco a poco la ciudad y hoy las plantas han ido ganando terreno al asfalto y ahora parece una ciudad fantasma en la que sólo encontramos un par de mercados de los pequeños para el estándar africano, una tiendecita o dos y un solo restaurante. Parece la ciudad abandonada del libro de la selva. Es realmente un espectáculo llamativo ver en lo que se ha convertido la antigua capital de Guinea Bissau.

rioPara dormir nos quedamos en la playa que hay al otro lado de la isla y que en tiempos debió ser un balneario para los poderosos con su hotel y sus escalinatas que bajan a la playa. Sólo quedan las ruinas y en la playa no hay nadie. Hicimos un gran fuego y pasamos la noche en la playa para hacer el regreso a Bissau con la indicada parada en Saltiño. En Bissau nos esperaba el barco que va a las islas Bijogos pero esa historia la contaré en otra entrada.