Primera semana en Guinea Conakry

Antes de nada os dejo un enlace a las fotos de Mali por si queréis ver el lote completo.

rioEntrar en Guinea Conakry no fue fácil. Pasamos unas seis horas en la frontera entre unas cosas y otras. En general, cuando pasas mucho tiempo en la frontera significa que te han hecho pagar por muchas cosas o que te has negado a pagar el peaje del policía corrupto de turno. En este caso se nos juntaron las dos circunstancias.

Para poder entrar con el coche en Conakry nos pidieron dejar un depósito como conakrygarantía de que el coche no iba a ser vendido en el país. Habíamos preguntado en la embajada de Guinea en Bamako si había algún requisito que cumplir para entrar con Harmatán en el país y no nos dijeron que hiciera falta nada. Al llegar a la frontera nos pidieron el depósito de unos 750€ al cambio y no teníamos tanto dinero encima. Después de negociar y de partirnos la cabeza con cambios de monedas llegamos a un acuerdo de dejar 405€ y 150.000 francos CFA, lo que viene a ser equivalente a unos 650€. Con esto conseguimos tener todo en regla y además tuvimos que pagar por un sello y otra formalidad unas cantidades menores y normales en estos casos.

africandoLlegando a la última barrera habíamos pasado unas tres horas en la frontera y teníamos casi todo. El problema comenzó cuando paramos detrás de una señal un tanto atípica de stop y el poli de turno (vamos a llamarle capitán Sparrow) nos indicó que teníamos que echar un metro marcha atrás. Nada más bajarnos el pupilo del capitán Sparrow nos dijo directamente que habíamos cometido una infracción, que el no buscaba problemas y que quería saber cómo lo deseábamos arreglar. Con estas y otras estuvimos dos horas y pico, que si sí, que si no, que si me das un regalo, que si me das dinero, que si te escribo la multa, que si no tenemos ni un clavel porque nos han limpiado tus compañeros con el depósito del coche, que si aunque tenemos algo de dinero no te vamos a dar ni un chavo, que si no pagáis os dejo aquí a dormir, que si nos importa una mierda dormir aquí o en otro sitio, que si en Europa esto no se hace, que si no sabéis con quién tratáis, que si nos das el carné, que si nos das los papeles, que os los conakrydevuelvo, mira que nos vamos, vale pues iros, adiós muy buenas, sois unos tipos encantadores, si eso, ya nos vemos, o nos llamamos, o lo que sea y nos marchamos con viento fresco sin soltar ni un real a la pareja de corruptos policías.

En Conakry nos hemos encontrado con Cisse que es un amigo (ellos se llaman hermanos y esto tiene su importancia) de Zacarías que es un compañero de Ana Berta cuando estaba en Mauritania. Con Cisse quedamos en Siguiri que es la ciudad más importante cerca de la frontera y desde allí hemos viajado hasta Conakry capital que es dónde nos encontramos ahora.

cisseEn la parte oriental de Guinea Conakry todo el mundo se dedica de algún modo a buscar oro. Hay oro en capas altas del subsuelo pero no se encuentra concentrado como para justificar una explotación industrial. Por esto la gente de la zona se dedica a pasearse por el campo con un detector de metales, que en algunos casos no saben bien cómo utilizar, en busca de algún filón de oro que les garantice comida para unos meses. Si encuentran oro deben cavar para sacarlo y luego las mujeres machacan las piedras y lo lavan una y otra vez hasta quedarse con cantidades minúsculas de oro que se venden a unos 350.000 francos de Guinea o lo que vienen a ser cerca de 40€. Hay quién cuenta historias de gente que ha encontrado hasta tres kilos en un día pero parece harto improbable dados los medios y el sistema de extracción.

Hay pequeños empresarios que tienen varios detectores de metales y llegan a un acuerdo con trabajadores para buscar oro. El empresario pone la máquina, la comida y el alojamiento y se queda con dos tercios de lo encontrado y el trabajador pone el trabajo y se queda con un tercio. El sistema se basa en la confianza que unos ponen en otros. Aparentemente, hay un tal Alá que supervisa todo y que se asegura de que el trabajador no engañe al empresario ni viceversa. No pudimos hablar con el tal Alá para conocer cómo lo hace pero debe ser un tipo muy poderoso.

Las carreteras de Conakry son un despropósito. Hay un tramo en el camino de Siguiri a Mouna (en el centro del país) en el que la carretera está asfaltada pero hubiera sido mejor ir por un camino de cabras. Hay tantos baches y tan profundos que se debe frenar cada pocos metros y utilizar hasta la primera velocidad para pasar los baches. Menos mal que Harmatán es fuerte y  lo ha superado sin mayores inconvenientes.

Ayer llegamos a Conakry. Lo poco que hemos visto es que se trata de una ciudad de conakrytráfico imposible,  que hay algunos mosquitos, y que el calor es pegajoso. Hay mucho ruido por las noches y no hay quién duerma. Nos han hablado de playas hermosas por el norte y ayer descansamos y nos bañamos en unas cataratas fantásticas de camino a Conakry así que se pueden compensar los pequeños contratiempos que nos plantea la ciudad. Nuestra misión es sacar el visado de Guinea Bissau mañana y marcharnos en cuanto sea posible.
Seguiremos informando.