Mohamed, el pescadero de Kiffa

nereaHay ruido en el patio de la casa. Son las siete de la mañana. Me levanto, salgo de la habitación. En el patio hay una cabra comiéndose un trozo de papel de la escuela con borrones colorados. Estamos en África.

Ulises está atado a una Haima y me saluda con ganas de ser liberado. Primero voy yo al baño y luego acompaño a Ulises a hacer sus necesidades fuera de la casa y del patio. Volvemos a la casa, despertamos al resto de la tropa y pronto llega Mohamed y nos sirven un té acompañado de unos trozos de pan recién horneado y una especie de papilla de buen sabor pero con una textura un tanto desagradable. Dice Mohamed que no es bueno tomar el té por la mañana sin haber comido nada antes.

kiffaDespués del desayuno vamos con Mohamed a ver el lugar donde trabaja. Se trata del “petit marché” donde las mujeres tienen pequeños puestos en los que venden aquellas cosas que pueden producir en sus casas. Mohamed es el pescadero de Kiffa. El pescado llega a Kiffa desde Nouadhibou, a unos mil kilómetros y a más de catorce horas en camión. Lo transportan congelado, envían el pescado que no quieren ni los europeos ni los mauritanos de la zona de costa. El camión viene una o dos veces al mes y trae unas catorce o quince toneladas de pescado congelado. El pescado se conserva en una cámara frigorífica y se reparten pescadocada día mil kilos. Mohamed es el encargado de supervisar todo el proceso en Kiffa. Es, en definitiva, el que parte o reparte el pescado en Kiffa.

Tanto el pescado como el transporte y la cámara frigorífica están subvencionados por la cooperación Española. Para evitar que se recoja pescado que no se va a consumir, cobran el kilo de pescado a cincuenta Ouguiyas (0,20 euros aproximadamente) y sólo se entrega un kilo de pescado por persona. El dinero que sale de esta venta se dedica kiffaa pagar los salarios de los trabajadores, la electricidad y otros consumos. Aunque el precio del pescado es simbólico, la recaudación da de sobra para cubrir los gastos corrientes.

Al ser la cantidad de pescado a entregar limitada, se forman dos colas de candidatos a recibir su parte, una de hombres y otra de mujeres. En realidad las mujeres forman la cola y se sientan en un gran círculo en el patio del mercado. Cuando el pescado está en el puesto de Mohamed separado en bolsas de plástico de un kilo, Mohamed reparte por las colas unas tarjetas que serán el ticket para recibir la ración de pescado. Un poco más tarde se abre el puesto y se comienza a entregar el pescado a todas las mujeres que vienen con su ticket y cincuenta Ouguiyas; después se hará lo mismo con la cola de los hombres.

kiffaCuando se planteo este proyecto de cooperación había dudas de si la población del interior se habituaría a comer pescado. Parece que eso se ha conseguido. Además es pescado azul, una especie de jureles de baja calidad, con lo que se consigue que mejoren sensiblemente su dieta. En todo caso no pasa inadvertido que lo que se reparte como un regalo no deja de ser parte de los propios recursos del país y no precisamente los de mejor calidad ya que el producto de primera viajará a Europa donde la gente paga precios mucho más elevados. Me resisto a kiffadefinirme positiva o negativamente ante este hecho, sólo lo comento tal y como lo veo. Las opiniones en un sentido u otro son muy bien venidas.

El puerto de Nuakchot

barcasAnteayer fuimos con Harmatán al puerto de Nuakchot, Nerea, Ana Berta, Ulises y yo. Hicimos varias fotos pero ayer estuvo Pablo y sacó las fotos que voy a utilizar en esta entrada del blog (no ha sido difícil tomar esa decisión dada la calidad de las fotos de Pablo). El puerto es una aglomeración de gente en la que cada cual tiene su ocupación aunque para el visitante extraño resulta complicado distinguir a qué se dedica cada uno.

Hay casos de ocupaciones que son claros, como los de los pescadores que van llegando por la tarde en sus barcas y las descargan para luego subirlas unos cuantos metros playa adentro y dejarlas así fuera del alcance de la marea hasta el siguiente día de faena.

Es impresionante ver la técnica, adquirida y pasada de padres a hijos tras años de pesca, para desplazar las barcas con la sola ayuda de sus pescadoresbrazos y piernas. Hay barcas que llegan a tener hasta unos veinte metros de eslora. Primero las colocan de costado para que las propias olas las desplacen hasta la arena de la playa. Después las colocan sobre unos maderos planos para girarlas hasta poner la popa mirando hacia tierra y la proa hacia el mar. Luego colocan unos rodillos debajo de la barca que pueden ser trozos de maderos grandes y cilíndricos o viejas bombonas de gas que ya no pueden seguir utilizándose para el fin para el cual se concibieron y fabricaron. Reciclaje al estilo africano. Una vez sobre los rodillos, hacen rodar la barca sobre ellos balanceando el peso a base de colocar más o menos pescadores a proa o a popa dependiendo de cómo vaya avanzando la barca. Toda esta operación la realizan entonando una especie de arenga que señala el momento en que todos deben empujar barcasde forma sincronizada. El proceso puede durar entre treinta minutos y una hora dependiendo del tamaño de la barca y del personal dedicado a la tarea. Se percibe un alto nivel de solidaridad entre los pescadores para ayudarse al realizar esta operación.

Se vive todo el tiempo un trasiego constante de porteadores de pescado que van de la playa a las lonjas. Unos utilizan unas cestas puerto de nuakchotgrandes de plástico y otros llevan sobre la cabeza unas cajas de plástico rectangulares. Para equilibrar el peso utizan una cuerda atada a una de las esquinas de la caja que sujetan con una sola mano a la altura del pecho. No tocan la caja mientras caminan o corren por la arena. Además de portar el pescado deben estar atentos a que no les quiten piezas por la espalda sin que se den cuenta.

Hay, por otro lado, un grupo de limpiadores y cortadores de pescado que trabajan bajo techo en las lonjas para disponer el pescado para la venta lo más rápido posible. El pescado se corta o limpia dependiendo de su tamaño de formas variadas y no es raro ver el corte de un atún de más de cien kilos con pescados en el interior de sus tripas que están en plena digestión y que han sido cortados al seccionar el pez más grande.

consiguiendo pescadoAlrededor de todos hay chavales y no tan chicos que recogen los pescados que se caen al suelo y a veces ayudan a que se caiga alguno con manotazos rápidos o ayudándose de un palo a espaldas de pescadores, limpiadores y porteadores. Los pescados conseguidos de esta manera suelen ir a parar a las cestas de las mujeres de la familia que cocinan bien sea para la propia familia o para vender el pescado ya cocinado a aquellos trabajadores que pueden permitirse pagar unas uguillas por ello.

pescadoresEn este escenario, Ulises estaba sobreexcitado con el ajetreo y los olores. Se dedicó todo el tiempo a olisquear y buscar algún trozo de pescado en descomposición para roerlo o comérselo. Los niños y algunos mayores que andaban por la playa miraban a Ulises con cierto asombro y mucho miedo. Para ellos los perros son animales semi-salvajes a los que se teme. Como animal doméstico es más preferida la cabra.

puerto de nuakchotAyer hicimos un desayuno en casa de Ana Vicenta y Pablo y avanzamos con las gestiones para continuar viaje. Hemos tintado las lunas de la parte trasera de Harmatán para evitar el calor y que se vea la carga. Ya tenemos el visado para Mali y le hemos hecho la prueba serolópgica a Ulises. Ahora tenemos que gestionar el seguro de Harmatán para viajar por los países de África Occidental. Creemos que con un sólo seguro estaremos cubiertos en casi todos los países que pensamos visitar a medio plazo, se llama CEDAO y ya os contaremos si sirve o no.