País Dogón

africaPaís Dogón es una falla de unos doscientos kilómetros de largo que se encuentra al este de Mali, muy cerca de la frontera con Burkina Faso. La región se divide en tres franjas de terreno bien diferenciadas: el páramo pedregoso y plano de rocas  y sin apenas tierra o arena, la falla que viene a ser como un acantilado cortado en medio del continente y el llano que consiste en pequeños montículos de arena y terreno apto para el cultivo del sorgo. Para poder visitar la región hay que hacerlo andando, en burro o en un todoterreno. Nosotros lo hicimos con Harmatán que se está portando como un auténtico viento del desierto. Los caminos son estrechos y llenos de piedras, zonas de arena o badenes para salvar cauces de arroyos. No es un terreno fácil y eso da aún más encanto a la visita.

dogonEl País Dogón es la cuna de los pigmeos que luego fueron emigrando hacia zonas de bosques tropicales más al sur. Se pueden ver restos de asentamientos humanos de hace más de dos mil quinientos años. Los pobladores de esta época eran los Telem que vivían en pequeñas casas construidas en la propia falla a una altura considerable. Yembila nos explicó que eran grandes escaladores y desde luego tenían que serlo si pretendían salir alguna vez de casa. Ya habíamos visto fotos de estos asentamientos primitivos aunque verlo en vivo y en directo da una impresión completamente diferente. Estás ahí, debajo de las casas y te preguntas cómo y porqué harían las casas en esos lugares tan dogoninaccesibles. Barajamos varias hipótesis que no voy a reproducir por lo peregrinas; si alguien quiere dar una explicación plausible tiene ahora la oportunidad. Gracias de antemano.

Durante tres días hemos visitado gran parte de la región con la inestimable aportación de Yembila.  Visitamos un mercado local mucho más reducido que otros que hemos visto por estos lares aunque con la misma aglomeración de gente. A pesar de localizarse el mercado en una zona muy abierta y con espacio por los cuatro costados, los puestos se colocan igualmente pegados unos a otros y la gente se aglomera para dificultar el paso entre puestos. Seguro que esto está estudiado igual que las medidas de los pasillos en los supermercados nereismooccidentales para favorecer la venta de los productos expuestos. En un momento dado habíamos perdido de vista a Ana Berta; la encontramos camuflada entre la gente local como si fuera una más y siguiendo los consejos de su padre. Así es más difícil que se metan con ella ya que la confunden con una más.

Hemos dormido las dos noches a la intemperie. El clima es muy benigno y no hay mosquitos en esta época con lo que dormir al raso es mucho más conveniente que cualquier otra opción. Tampoco es que hubiera otra opción pero así nos quedamos tan a gusto. El menú si nos daba varias opciones; espagueti, macarrones, arroz o cus-cus, todo con la misma salsa de verduras y para cenar una especie de patatas a la riojana sin carne que nos supieron a gloria los dos días y que echamos de menos los dos o tres días después de la visita a Dogón.

El segundo día en Dogón hicimos una ruta caminando entre tres pueblos llamados los tres Yougas (Youga Tantos, Youga Ciantos y Youga Queseyo). El paseo resultó realmente espectacular. Hicimos primero el camino que hacen las mujeres del primer Youga para buscar el agua cada día. Lo que a nosotros nos pareció una ruta de dificultad media-alta,es un camino que hacen las mujeres y las niñas del pueblo cada día con hasta veinte litro de agua sobre la cabeza. Según Yembila las mujeres tienen una fuerza especial en el cuello que los hombres no llegan a desarrollar. A nosotros nos pareció que si empiezas portando ocho litros de agua cuando tienes apenas siete años, no es de extrañar que puedas llevar veinte litros sin dificultad en la edad adulta. La ruta siguió por rocas hasta el segundo Youga y luego de nuevo al lugar de recogida de agua del segundo y tercer Youga y desde allí al tercero. Tuvimos que pasar por brechas en la roca realmente estrechas y de descenso complicado. En un momento tuvimos que bajar por escaleras hechas en troncos especialmente para ese tipo de descenso. Ulises pasó mucho miedo y le tuvimos que bajar en brazos un par de tramos. El paisaje por todo el camino es espectacular y la llegada al tercer Youga es como si aparecieses en otro mundo de repente.

Visitamos además de esto otros pueblos y dios una vuelta por el llano con lo que nos hicimos una composición de lugar bastante completa de lo que es y lo que pudo haber sido el País Dogón. Llama la atención la distribución de tareas entre hombres y mujeres. Las mujeres cuidan de la casa, del ganado, de los niños, cocinan, acarrean el agua, la leña y los productos del campo, cultivan y por supuesto tienen todos los hijos que haga falta y alguno más. Los hombres hacen lo demás que consiste básicamente en trabajo textil y artesanal, construcción y tumbarse a la sombra tarea que les ocupa la mayor parte del tiempo y que realizan con cierta soltura natural.

cebollasEl producto típico de Dogón son las cebollas. Se trata de unas cebollas muy pequeñas que se cultivan sobre la roca. Realizan apartados con piedras en los que depositan algo de fango de las zonas húmedas en la época de lluvias y lo mezclan con arena. Como el suelo generado de esta manera tiene poco fondo y el riego no es demasiado abundante, las cebollas crecen poco y tienen un sabor realmente especial. Están riquísimas en ensalada, en tortilla, para hacer salsas y de muchas otras formas.

Hay muchas más cosas que se quedan en el tintero acerca del País Dogón. Simplemente comentar que después de esta visita nos queda un poso de amargura por pensar que hemos puesto el listón muy alto y será realmente difícil superar la experiencia en los próximos días, semanas o meses. Supongo que el tiempo dará y quitará la razón acerca de esta y otras hipótesis. Gracias por los comentarios recibidos, nos ayuda a seguir compartiendo y nos hace sentir acompañados.

El mercado de Djenné

djenneHemos pasado una semana de ruta por Mali, principalmente para visitar el País Dogón. El País Dogón se encuentra a unos quinientos kilómetros al este de Bamako. Salimos el domingo y el viaje de ida lo hicimos por la vía más directa parando en Segou que es un pueblo a orillas del río Níger muy tranquilo y de gentes amables que pasan el tiempo jugando a petanca y a un juego de cartas difícil de aprender. Por el camino vimos infinidad de termiteros, cada cual más grande. Sorprende ver en vivo las construcciones que son capaces de crear las hormigas para sus viviendas. Es una obra de ingeniería en toda regla, pensada para permitir salidas hacia todos los lados, con ventilación natural por el sistema de chimenea y considerablemente sólidas. No son precisamente montones de tierra que harmatanse vayan a deshacer con las lluvias.

Al caer la tarde llegamos a Djenné donde hicimos escala para descansar y visitar la ciudad. Djenné es famosa por tener la mezquita más grande del mundo construida en tierra. El edificio es impresionante. Vimos atardecer desde una terraza con vistas a la mezquita en la que tomamos una merecida cerveza. El lunes es día de mercado y desde las cuatro o cinco de la mañana empiezan a llegar carros, camiones y otros transportes con sus mercancías para vender o para hacer trueque. La fisonomía de la plaza principal, al lado de la mezquita, mezquitacambia de forma radical en sólo unas horas y se llena completamente de productos en venta, mercaderes, ganado, carros, carretas, carretillas, gentes de los pueblos cercanos, niños, algunos visitantes extranjeros, polvo, calor, camisetas del FC Barcelona, frutas, verduras, restos de pescado seco para alimentar al ganado, tornillos, sombreros, artesanías, comida y muchas cosas más que sería imposible seguir enumerando. En general los mercados en Mali vienen a ser siempre algo parecido aunque este es especialmente peculiar.

cervezaA primera hora de la mañana fuimos Ulises y yo a dar un paseo hasta el colegio del pueblo que está a más de un kilómetro de distancia. El camino hasta el colegio pasa por una zona de cultivos más deprimida que el resto del terreno con lo que se inunda en la época de lluvias y entonces los niños y jóvenes tienen que hacer varios kilómetros a pie para llegar al colegio en esta época del año. Por el camino nos encontramos con Bubacar (un joven estudiante) que nos llevó hasta el colegio y nos presentó a algunos profesores. Ese día se cancelaron las clases por algún motivo que no llegamos a descubrir; a Bubacar le dijeron algunos compañeros que no había clase y que los profesores les habían mandado de vuelta a casa.

djenneA la vuelta nos paramos en la zona de cultivos donde una señora nos comentó la situación de los campos y nos indicó dónde podíamos beber agua. Yo no tenía sed pero Ulises se tomo unos sorbos del agua del pozo más cercano. Algunos carros estaban esperando a la puerta del cercado de los cultivos para llevar mercancía al centro. Otros carros venían de camino de los pueblos cercanos y con ellos entramos de nuevo en la ciudad para buscar al resto del grupo. Tomamos un buen desayuno en el puesto de unas señoras que vendían patatas fritas y algo parecido a la yuca acompañado de un café que preparamos nosotros mismos y alguna cosa más que llevábamos como provisiones. Dimos una vuelta por el mercado donde Ana Berta hizo unas fotos bastante chulas de las que hemos seleccionado algunas e Ismael sacó fotos de un montón de puertas, ventanas y algún árbol.

africaDespués de la visita al mercado seguimos viaje hacia Bandiagara. Paramos para hacer una visita en el primer pueblo que vimos. Enseguida estábamos rodeados de niños con los que jugamos a correr delante de Ulises y luego hicimos una especie de teatro improvisado en el que los niños salían a cantar o contar cosas. No es que la comunicación fuera demasiado fluida, teniendo en cuenta que ningún niño hablaba francés ni otro idioma que no fuera el bámbara, aún así conseguimos hacernos entender y pasamos un rato realmente divertido. Las señoras del pueblo también se rieron con los “tubabus” de buena gana.

Cuando íbamos a marcharnos del pueblo llegó un hombre que nos hizo entender que tenía un hijo enfermo y que no tenía medios para llegar al hospital de Djenné.  Utilizamos de traductor a un conductor de otro coche que había parado y llevamos al señor con su hijo hasta el transbordador que cruza el río hacia Djenné y le africadejamos algo de dinero para que pudiera llegar al hospital. Nos quedamos todos un poco abrumados ante la impotencia que se siente cuando no puedes hacer mucho más y no estás seguro de que todo se vaya a solucionar felizmente pero no creo que las opciones eran demasiadas.

Seguimos después el viaje hasta Bandiagara y allí quedamos con Yembila que es el guía que Joaquín nos había recomendado para visitar el País Dogón. Yembila se presentó con ropas típicas Dogón (más tarde descubrimos que las fabricaba y teñía el mismo) y nos planteó varias opciones de visita que pronto definimos y acordamos. Yembila es un tipo curioso que habla con gran énfasis y que define todo en porcentajes. Nos daba porcentajes de cristianos, animistas y musulmanes en cada poblado. Cuando algo es casi seguro es “noventa por ciento” y si es seguro del todo es “cien por cien” aunque, si se lo discutes, siempre lo rebajará hasta un “noventa y nueve por cien”. Es difícil que baje ese porcentaje en esos casos; sólo lo hizo un dos o tres por ciento de las veces.

dogonEl hotel en el que nos quedamos en Bandiagara tenía piscina y un patio muy agradable con un restaurante para comer algo ligero. Un lujo pensado para los visitantes blancos. Como en estas fechas y, dado que hay algo de jaleo por el norte de Mali, no hay muchos turistas teníamos el hotel casi para nosotros solos y algún otro turista más. Acordamos con Yembila hacer la visita al País Dogón de martes a jueves y acabar en el mismo sitio para hacer uso de nuevo del hotel a la vuelta de la excursión. Cerramos el precio, pagamos el cien por cien, cosa que hizo muy feliz a Yembila, y quedamos para empezar la ruta al día siguiente a las siete de la mañana.