De Nuakchot a Kiffa

carreteraDespués de una semana de  visitas y despedidas en Nuakchot, salimos ayer con destino Bamako en Mali. Han sido unos días de preparativos y reuniones con amigos, para ultimar los detalles del viaje y decir hasta luego a los buenos amigos que dejamos en Mauritania. Nos veremos en unos meses, a la vuelta del viaje por África, inshalá.

ganadoEl primer día de ruta habíamos planeado llegar a Nkeiba, una especie de oasis en el desierto, desviándonos unos cincuenta kilómetros de la ruta entre las poblaciones de Aleg y Kiffa. El caso es que nos pasamos el cruce y por no volver atrás, optamos por seguir la ruta hacia Kiffa sin desviarnos. Como se nos hizo de noche en la ruta decidimos poner la tienda en algún lugar tranquilo cerca de un pueblo y dormir allí mismo. El destino quiso que el pueblo elegido fuera El Ghaira (no os molestéis en buscarlo en el mapa) y el lugar, una especie de patio que limita una central de producción eléctrica.

tiendaLlegamos a la central y preguntamos al guardián si podíamos poner la tienda allí. Ocurrió justo lo que suele suceder en estos casos en cualquier país occidental. Hamed, el guardián, nos indicó un sitió con arena para poner la tienda y dormir en lugar lo más blando posible, nos invitó a un té, los compañeros quitaron la luz de su casa para intentar alumbrar la zona donde tomamos el té y una cena de emergencia, y nos acogieron de la mejor manera para hacernos sentir en lugar seguro y casi como en familia. Supongo que a cualquiera le ha pasado esto alguna vez en España, ¿no?

central electricaLa velada fue tranquila, tomando té, contemplando las estrellas y contando algunas historias. Ana Berta se encargó de tirar de la lengua a Hamed para que nos contara cosas de su vida y del lugar. Nos contó la historia de una novia que había tenido en Nuakchot y que había dejado por encontrarla en el mercado con un amigo suyo. Hamed había querido mucho a aquella chica pero la estaba olvidando y ahora se dedica a trabajar en varias cosas para poder juntar el dinero necesario para poder casarse. Ya sabemos todos que las mujeres quieren cosas y para poder casarse hay que tener cierta solvencia económica. Como se dice en Castilla: “el casado, casa quiere”. Esto se lleva a rajatabla por aquí y aunque culturalmente nos choque un poco, no está tan lejos de lo que pasa en nuestro país y lo que se ha vivido hace no muchos años.

cocodriloPor la mañana Hamed nos ha llevado a un lugar cerca de las montañas dónde mana agua todo el año. Es el lugar en el que lava la ropa la gente del pueblo; el agua estaba llena de jabón hasta casi el mismo manantial. Según Hamed, hay un cocodrilo que vive en esa especie de charco de agua embalsada. El cocodrilo se esconde, según Hamed, debajo de una roca enorme y sólo sale en contadas ocasiones aunque puede comerse a una cabra o una persona con facilidad ya que es un cocodrilo realmente grande. Obviamente, allí no hay cocodrilo, no es posible que lo haya, pero Hamed afirma haberlo visto varias veces. Lo único que vimos nosotros fueron varias cabras y un par de lagartos no demasiado grandes; imposible que fueran las crías del cocodrilo.

Por la pared de la roca de la que mana el agua hay una especie de sendero que los escaladores llamarían vía hacia la cima. Hay gente que vive en un pueblo cercano al que sólo se puede acceder por esa senda. Según Hamed las gentes de ese poblado pasan por esta vía cada día y además lo hacen cargados con sacos y material para abastecer al poblado. Doy más crédito a esta narración de Hamed que a la del cocodrilo y sin embargo me parece igualmente increíble. Tuvimos la fortuna de ver a dos hombres del pueblo lavar los “bubus”  en el río. Primero los remojan en jabón y luego los golpean contra una roca. Cuando oímos los primeros golpes nos parecieron disparos. Golpean la ropa contra la roca con gran violencia y la acústica del lugar, rodeado de paredes cortadas de piedra, hace el resto.

todoterrenoDespués de esta visita al “lago del cocodrilo”, nos despedimos de Hamed que insistió en que pasáramos por allí si alguna vez volvíamos a estar por la zona, y seguimos camino hacia Kiffa. En Kiffa nos quedamos en casa de un amigo de la infancia de un compañero de Ana Berta de la oficina de Nuakchot; Mohamed Vall. Lo primero que nos ha dicho Mohamed al llegar es que estamos en nuestra casa. Nos hemos dado una ducha reparadora y nos han invitado al “meshui” de rigor antes de acompañarnos a visitar el pueblo. En esas estamos en estos momentos y mientras Mohamed va al mercado, Ana Berta se echa una siesta mauritana y Nerea intenta digerir el festín de cordero que la han obligado a comerse, yo escribo estás líneas que colgaré en el blog en cuanto encuentre conexión a Internet.

mauritanosHoy es el día de colgarlo aunque se escribió hace ya varios días. No ha sido posible subir contenido antes y estamos ya en Bamako con lo que hay un par de historias más para subir entre hoy y mañana. Permanezcan atentos a sus pantallas…

Por petición popular os dejo el enlace al picasa de Pablo para que podáis ver las fotos del puerto de Nuakchot al detalle: https://picasaweb.google.com/118054022848204819587/MarchePoissonNKT?authkey=Gv1sRgCIy2oobXo5vPlQE#