Me parece que puede interesaros leer las cartas de Beltrán desde Etiopía. Le he pedido permiso y me ha dicho que haga lo que me dé la gana… Esta carta es del tres de Enero, cuando Beltrán llevaba sólo unas semanas por el cuerno de África. En fin, espero que os guste tanto como nos gustó a nosotros y que sirva para el propósito de este blog. Ya nos comentaréis…
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Selam!
Triplistas, huguensoneros, soukalers, pozueletes y amigos de todo pelo y condición que aunque no pertenecéis a ningún grupo étnico contáis con todo mi respeto y amor.
How is Spain? Y con ‘esto pregunto por todo y por todos en general. Los que ya me estáis escribiendo, seguid haciéndolo porque me da subidón y los que aún no habéis escrito que sepáis que ya estáis en la lista negra. Podría seguir: How is Haiti? China? London? Toulouse? Australia? Burkina? Etc etc etc. Esparcidos por el mundo, manifestaos!
Tampoco me puedo poner exigente porque ya hemos cambiado de año, vosotros os habéis comido las uvas y ahora mismo estáis de resaca (1 de enero) y este es el primer mail general que mando. Tengo excusas, ya os contaré.
Pues ya llevo casi dos meses y casi ni me entero si no fuera porque ayer me mire en un espejo por primera vez en mucho tiempo y me di cuenta de que necesito un corte de pelo urgentemente. Aquí todo va tan despacio que los días se te pasan volando, es la paradoja espacio temporal de Melkadida & Fitch.
Os cuento desde el principio de los tiempos…
Nairobi. El sábado que pase en Nairobi me fui de safari al Parque Nacional de Nairobi con un constructor indio que conocí el día anterior y con toda su familia. Después de recogerme a las 10 de la mañana, me lleva a desayunar a casa de su hermana, al banco, al taller a revisar el coche, al aeropuerto a recoger a un amigo, al supermercado y a comprar hamburguesas para el picnic. Llegamos al Parque Nacional a la 13.00… con todos los animales echándose la siesta. Después de comer hamburguesas y empanadillas indias de curri y pollo a la sombra de una acacia empezamos el recorrido. Subido al techo del todoterreno con Humera, Ansa y Asad los tres hijos del constructor indio, veo jirafas, rinocerontes, hipopótamos, búfalos, todo tipo de antílopes, cocodrilos, cebras y una leona que nos acompaña durante unos minutos caminando junto al coche. En una parada en lo alto de una colina nos bajamos a ver el valle repleto de jirafas y a nuestra espalda los babuinos entran en el coche y nos roban lo que quedaba de comer. Vi a Pumba, pero Timón no estaba. Creo que están peleados. Líos de faldas.
Addis Abeba. A los pocos días de llegar a Addis tuve una reunión con un profesor de la universidad de arquitectura. Mientras hablo con ‘el me fijo en que tiene algún tipo de problema respiratorio. Casi en cada frase que pronuncio veo que hace una respiración muy forzada. Como cuando un asmático necesita coger aire, pero no es un gesto continuado sino aislado y seco. Como una exclamación: Hahh! A mí me está empezando a agobiar pero el continua la conversación como si nada. Estoy a punto de ofrecerle agua en su propio despacho, pero acaba la reunión y vuelvo a la oficina. Durante la comida empiezo a fijarme que a mis compañeros les pasa lo mismo. Les cuesta respirar. Sera la contaminación de la ciudad o el polvo. No sé qué pero algo está destrozando el sistema respiratorio de los habitantes de Addis. Me planteo que es algo genético, un defecto nacional, el asma etíope! Con el paso de la conversación empiezo a pillar el tono del amhárico y entonces se me enciende la luz. No es ningún defecto congénito ni nada. Solo están asintiendo. Es como nuestro aha o mhm. Al principio me pone de los nervios, pero ahora ya me he acostumbrado, igual para cuando vuelva me pilláis a mí haciéndolo. Asma nacional… Soy idiota.
Trotros. El medio de transporte nacional al igual que en el resto de África subsahariana son los minibuses. Furgonetas tipo el equipo A un poco tuneadas para llevar al máximo de pasajeros que admite el sistema de métrico internacional (18 o 20 personas en una furgoneta?). Las furgonetas hacen un recorrido establecido y tú te subes y te bajas en cualquier punto de ese recorrido. En Ghana los llaman tro-tros; en Kenia, matatus; aquí se llaman taxis. Que bajón.
On the road. Como en la zona del campo de refugiados donde voy a trabajar es temporada de lluvias, los aviones de la ONU no pueden volar porque la pista es básicamente un descampado medio plano y ahora esta embarrado. Tendré que bajar en coche. Serán tres días de camino por caminos de tierra. Mi amiga la hernia me lo agradecerá. Pero lo que voy a ver bien merece un par de visitas al fisio.
A través de la ventanilla del coche veo pasar las montanas de que rodean Addis, el altiplano etíope, el valle del rift que algún día dividirá África en dos cuando se deshielen los polos, sabana verde y luego sabana amarilla y colinas repletas de casas de barro y bambú que tanto nos gustan a los arquitectos/cooperantes.
También veo pasar a la gente. Una chica con un paraguas del revés junto a la carretera es señal de que cerca hay una iglesia ortodoxa. El conductor que es muy devoto, se para y le echa unas monedas en el paraguas invertido. Veo a un anciano de unos 103 años (y si, esta fresquísimo) que viste un traje de raya diplomática, pañuelo en la solapa y unas gafas de pasta que en Malasaña rodaran los 30 euros. Un gentleman vamos. Lo curioso es que vamos por un camino de tierra, hace una hora que no pasamos por ningún pueblo y el próximo esta a otra media hora de coche.
El último tramo del viaje es de nuevo una carretera de tierra. 300 km en línea recta sin una sola curva ni un desvío, que divide la sabana en dos y nos acerca al desierto de Ogaden, nuestro destino final. Si estuviésemos en el desierto de Arizona y la carretera la hubieran diseñado dos ingleses de nombre compuesto como Burton & Heskey lo llamaríamos land art. Como no es el caso lo llamaremos, una carretera de mierda.
62 y 47. Son las picaduras de mosquito en cada uno de mis pies a la semana de llegar al campo de refugiados. Mi pie izquierdo exigió un recuento pero el jurado siguiendo el criterio del ojo de buen cubero dio como vencedor absoluto a su archienemigo el pie derecho.
Nabada. Apenas sé tres palabras en amhárico: hola, gracias y suficiente. En somalí solo se una pero aquí está en boca de todo el mundo. Se discute, se comenta, se busca pero no mucha gente la ha visto de cerca: nabada es paz.
Superbock. Para los que estuvisteis este verano de festivales purtugueses. Esto es como vivir en un Superbock continuo: tienda de campaña, calor del infierno y polvo por todos lados. Es un Superbock pero sin conciertos. Aunque como yo no me acuerdo de ninguno de los conciertos, esto es exactamente igual que un Superbock.
Rajoy y Neway. Neway es un compañero de trabajo. Me llevo muy bien con él y hablamos un poco de todo. Le cuento que en España acabamos de tener elecciones y que cambiamos de gobierno. Me pregunta si el nuevo gobierno va a arreglar nuestra crisis. Alguna opinión al respecto?
Tengo en mi tienda un portátil LENOVO (1500 euros) con un disco duro externo de 500 gb (90), un ebook Kindle con wifi(150), una Nikon D80 (600), un mp3 (40), un teléfono móvil 3g (miles de puntos Vodafone), y mi única conexión con el mundo exterior es una radio de onda corta Kachibo KK-419 que compre en Addis por 10 euros y con la que puedo oír la BBC por las tardes. Un problema de escala.
La naturaleza es sabia. Tenía en mi tienda un portátil LENOVO (1500 euros) con un disco duro externo de 500 gb (90), un ebook Kindle con wifi(150), una Nikon D80 (600), un mp3 (40), un teléfono móvil 3g (miles de puntos Vodafone), y una radio de onda corta Kachibo KK-419. Ahora solo tengo la radio y la cámara de fotos. Anoche entraron a robar mientras dormía. El ladrón (en adelante, la naturaleza) se llevo mi mochila con todo lo de valor. Eso sí, me dejó la radio para que pueda oír la BBC y la cámara de fotos para inmortalizar mi cara de imbécil del día siguiente. Eso me pasa por venir con todo el percal cuando me valía con una radio y unos cuantos cuadernos para dibujar. Como dijo un sabio: Toma lo más vital, no más. Lo que has de precisar, no más. Si te comes un fruto, con espinas por fuera, y te pinchas la mano, te pinchas en vano…
Desesperación. Para arreglar los papeles (la naturaleza también se llevo mi pasaporte) tuve que volver a Addis unos 10 días a pelearme con la embajada, con inmigración, con UNHCR…. Para mí, los más difíciles desde que estoy aquí porque estaba solo, sin poder trabajar y con la gente de la oficina nacional poniéndome la zancadilla en vez de ayudarme. Hablé con mi jefe para contarle lo desesperado que estaba por no poder avanzar en el proyecto ni volver al campo, y me dio un sabio consejo: no desesperes, aramos con los bueyes que tenemos.
Remordimientos. De vuelta en el campo de refugiados, ya echaba de menos mi tienda de campaña. Excepto por una cosa: por la mañana me despiertan los burros rebuznándome en la oreja. Y no veáis la angustieja que provoca un burro cuando se pone ídem. Un sábado en vez de burro me toco despertarme con los balidos de una cabra en la cepa de la oreja. Me acorde de esa bonita canción que dice la cabra la cabra la puta de la cabra la madre que la pario. Sabiduría popular española. Por la noche hubo fiesta de la ONG que nos acoge. Encendieron una hoguera, pusieron un disco de Bob Marley, sacaron cervezas y cenamos… cabra. Aish!
Crtl+0241. Esto es lo que tengo que teclear cada vez que quiero escribir una ñ. Por si alguna vez os toca escribir en un teclado en amhárico como el mío.
Chiste. Dos alemanes, una francesa y una checa cenan queso y vino mientras un español se va por la patilla a 70 km de distancia. Un mal chiste? No. Es mi día de Nochebuena. Sólo me he puesto malo una vez desde que llegue y fue el día de Nochebuena. Me pase el día de la cama a la letrina y vuelta a la letrina porque me toca. Así que no pude ir a la cena que unos amigos alemanes habían preparado para los expatriados en la ciudad. Mi cena de Nochebuena consistió en medio paquete de crackers y una botella de suero oral.
Navidad mzungu. Por suerte para mi tengo unos compañeros que son unos soletes así que para compensar mi nochemierda me prepararon una cena de lujo al día siguiente. Y eso que para ellos no es navidad. La cena consistió en platos típicos kenianos (estamos en la frontera).
En fin de año (para ellos tampoco es fin de año, el suyo es el 7 de septiembre) les prepare tortilla de patata, y tomamos polvorones que nos habían traído de España. Cantamos canciones navideñas en español, amhárico, suajili, francés, orominha, luo, checo y somalí. A las 23.00 estaba en la cama.
Parecidos razonables, doppelgangers negros. Estoy buscando (y encontrando) a los doppelgangers negros de algunos de vosotros. El constructor con el que trabajo es clavado a Chaky. Hay un chico de otra ONG que es exactamente igual que ese chico tan majo, amigo de Ángel, Edu. Me parto cada vez que le veo. Hay otro que se parece bastante a Dani, pero le vi salir de la ducha y no es lo mismo… Con las chicas es más difícil. Mi jefe es prácticamente la misma persona que Chema. Pero no cuenta para mi lista porque es faranji (blanquito, vamos).
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Pffff me acabo de dar cuenta de que voy por la pagina 4. Lo siento. Prometo no volver a escribir hasta que vuelva. Estaré por Madrid la primera semana de febrero. Espero veros a todos, comer huevos fritos y pasar un poco de frio. Por este orden.
Besos y abrazos desde el cuerno.