La paradoja de los mangos

Estamos en una zona rica en mangos y desde hace más de un mes es la temporada de recogida de mangos. Primero vienen unos mangos pequeños y en poca cantidad y a medida que avanza la temporada de mangos se van viendo otros más grandes y con otros colores.

Resulta que por aquí, quién más quién menos, todo el mundo tiene un árbol que da mangos en el patio de su casa, en un huerto, en medio del campo o donde sea. De este modo todas las familias tienen acceso a los mangos, de uno u otro modo, y quién no tiene mangos directamente, seguro que tiene algún familiar o amigo que los tiene en grandes cantidades.

Por otra parte, hay muchas casas en las que lo único que se produce en cantidad y sobra son los mangos. Las mujeres que sólo tienen mangos van al mercado con ellos para intentar venderlos. Con este panorama resulta que en los mercados siempre hay una zona dedicada a la venta de mangos. Hay mangos desde tamaño huevo de gallina a tamaño huevo de avestruz. Hay mangos verdes oscuros, amarrillos, entre verde rojo y amarillo y todos los tonos de colores que puedas imaginar mezclando esos tres de base. Por supuesto puedes encontrar los mangos pequeños, medianos y grandes en todos los colores. Cada mujer en cada puesto tiene apilados al menos cuarenta o cincuenta kilos de mangos de diferentes tamaños y colores.

Los mangos en el mercado son muy baratos. Te dan cinco por poco más de un euro y si regateas te dan alguno de regalo. Cuando paras el coche en un peaje o en cualquier lugar, siempre hay mujeres y niños que te ofrecen mangos y si te descuidas te los meten en el coche. Por los caminos o en las carreteras siempre hay árboles cargados de mangos a los lados. Hay árboles con mangos caídos en el suelo que nadie recoge. Puedes ver a una mujer recogiendo mangos con una vara muy larga en un gran árbol y a pocos metros otro árbol que está tirendo los mangos al suelo y nadie los recoge.

Todo esto plantea un montón de cuestiones de difícil solución. ¿Quién es el propietario de los árboles que están por el campo? ¿Por qué se recogen los mangos de algunos árboles y de otros no? ¿Quién compra mangos en los mercados si todo el mundo tiene en casa? ¿Por qué se colocan todos los puestos de mangos juntos donde la diferenciación no existe? ¿Ponen los puestos de mangos las mujeres cada día en el mercado? ¿Qué se hace con los mangos que se estropean?

Supongo que podemos pensar que los mangos los pueden comprar gente como nosotros que está de vacaciones y no tiene un árbol de mangos en su jardín. Resulta que, a poco que te hagas el simpático o que visites alguna familia, siempre te ofrecen unos mangos para que te lleves. Además resulta que comer mangos nos produce cierta ligereza de intestinos que no es muy recomendable. Por tanto, nosotros tampoco compramos los mangos.

Podríamos pensar que son tapaderas para blanquear dinero o que los mangos son el gancho para vender otras cosas. No es así. Las mujeres que venden mangos no tienen nada más que ofrecer a la venta. Supongo que la explicación es simplemente que eso es lo que tiene y deben intentar sacar algo de dinero con ello para comprar otras cosas para la casa. En todo caso es diflcil comprender qué hay detrás de este mercadeo sin mercado de mangos.

Algo parecido ocurre con la madera. En estos países encuentras madera para hacer fuego en cualquier lugar. Aun así hay gente que la recoge en el monte y la ofrece a la venta en los mercados. ¿Habrá compradores de madera? No hemos visto ninguno como no hemos visto a nadie comprar mangos. Quizás debemos estar más atentos para descubrir la solución de esta y otra incógnitas. En ocasiones hay platanos en los mercados; esto es mucho más comprensible ya que no todo el mundo tiene platanos en su jardín.