La latita presumida!

Hola a todos. Ya han pasado varias semanas desde que llegamos a España en la latita. Volvemos a estar más o menos dónde estabamos y no se aprecian grandes cambios por aquí. Para que os hagáis una idea de los problemillas encontrados durante el viaje de regreso os transcribo literalmente el email que le envié a Juaquín nada más llegar el día 17 de junio de 2012. En otra entrada os daré más detalles y trataré de hacer un resumen de las peripecias y de los aprendizajes del viaje.

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Hola Juaquín,

Ya estamos en Burgos sanos y salvos y la latita se quedó ayer en Madrid en manos de un tipo con grúa de RACC que lo iba a llevar por la noche a Zaragoza así que supongo que también está ya en destino sana y salva. Bueno, sana del todo no está. Quedé con Carlos en que te enviaba un mail con una lista de cosas que hay que revisar para que sepa por dónde empezar. Lo pongo según me he ido acordando, ya le daréis la importancia que tiene a cada cosa.

– El motor funciona de maravilla. Quizás ande corto de compresión aunque esto es normal dada la edad del vehículo. Hay que cambiar aceite y filtro lo antes posible ya que hemos hecho unos 5.000 kms en etapas muy largas.
– Neumáticos. Salimos de Bamako con un neumático de 15R 125 en la parte de delante y el resto 15R 145. Ahora son 15R 125 los dos de delante y 15R 145 los dos de atrás. La rueda de repuesto es 125 y hay un neumático 145 en el maletero y una cámara nueva. Yo pondría todos de 145 o incluso 165 que es un neumático más común y probablemente hasta más barato.
– Caja de cambios. Se salta la tercera velocidad. Normalmente sólo lo hace cuando el coche esta traccionando para salir o subir una cuesta. Habrá que abrir la caja y ver de qué se trata.
– Batería. De esta batería que te colocaron en Bamako, sale un gas muy desagradable y pierde agua con mucha rapidez. Se quemó el tubo que sacaba los gases y nos hicieron un apaño en un taller de un pueblo en Marruecos. Yo cambiaría la batería cuanto antes.
– Frenos. El freno delantero derecho se bloquea a menudo. Cuando esto sucede hay que parar, aflojar el latiguillo de que llega al tambor y purgar un poco. Creo que con cambiar el latiguillo y engrasar los frenos puede valer.
– Eléctrico. No funciona ningún indicador del cuadro de mandos. Cuando salimos de Bamako sólo funcionaba el indicador de combustible; a partir de Nuakchot ni eso funcionaba. Las luces largas funden el fusible que llevaba el coche. Lo hemos apañado con un cable, habrá que revisarlo. Los limpiaparabrisas no funcionan aunque tampoco tienen escobillas con lo cual esto no es del todo malo. 🙂
– La llave de contacto para arrancar el coche no funciona demasiado bien aunque sigue funcionando. Las cerraduras o no abren o no cierran. Las dos de delante cierran pero no abren, una de atrás no cierra, la otra de atrás va bien y el maletero no cierra tampoco. El cierre del motor está con un candado como ya sabes.
– Depósito. No se puede llenar mucho el depósito porque se sale la gasolina. Desconocemos si es normal o no pero no lo parece.
– El asiento de la derecha no se puede desplazar hacia atrás o adelante.
– La bandeja de atrás con los altavoces se cayó antes de salir de Bamako y la hemos dejado suelta.

Respecto a la mecánica eso es todo lo que hemos anotado. Si me acuerdo de algo te lo comentaré.

Ha sido toda una aventura y lo hemos pasado muy bien pero si alguien me habla de algo similar en los próximos meses lo mato.

Un abrazo y hasta pronto,

De Bamako a Nuakchot

Salimos de Bamako el día 30 de mayo a muy buena hora. A las seis y media de la mañana ya estábamos en marcha. Para salir de la ciudad nos despistamos un poco, nos perdimos por la carretera que no era y a punto estuvimos de entrar en el palacio presidencial; con la que está cayendo en este país. Nos pararon los militares que vigilan el acceso y nos acompañaron para indicarnos la ruta correcta. La latita había hecho unos cuantos kilómetros no previstos más la subida a la colina del palacio presidencial y hechaba un humo algo sospechoso que luego no hemos vuelto a ver.

ulisesApenas a setenta kilómetros de Bamako reventamos una rueda. La cambiamos con los medios que teníamos y seguimos adelante en busca de un neumático para recambiar. Apenas a cien kilómetros encontramos neumáticos de segunda mano; tuvimos que cambiar la rueda reventada y la de repuesto que en esos pocos kilómetros se había abierto y se veían las lonas. La situación no era precisamente divertida, llevábamos apenas ciento setenta kilómetros, unas cinco o seis horas de viaje, habíamos destrozado dos ruedas y nos quedaban unos seis mil kilómetros de viaje. Las apuestas estaban claramente en nuestra contra en esos momentos.

A partir de ese momento, todo fue mejorando. Ya no volvimos a pinchar y sólo hemos tenido un problemilla eléctrico con un fusible que se funde de vez en cuando. Revisaremos el tema en cuanto podamos encontrar un mecánico electricista de confianza. Hemos llegado a Nuakchot a unos mil quinientos kilómetros de Bamako después de tres días de carretera y de pasar por el mismo infierno. Al sur de Mauritania hay un tramo de carretera con baches terribles, polvo, viento de costado, las temperaturas rozan los 45º, no se encuentra agua fresca ni sombras y apenas hay poblaciones.

teatroLlevamos unos días en Nuakchot, estamos ayudando a Sergio con el montaje de una obra de teatro que van a representar en dos escuelas de un barrio periférico de la ciudad. Nos vamos a quedar hasta que se represente la obra en el primer colegio y luego seguiremos ruta hacia el norte. Hemos revisado un par de cosas de la latita que no estaban funcionando a la perfección y ahora parece estar ya lista para lo que queda. Veremos si es cierto o no en unos cuantos días.

Ulises se ha rencontrado con su padrino Jaime. Fue un momento muy emotivo, Ulises casi se disloca la cola de tanto agitarla al viento y Jaime estuvo a punto de echar una lagrimita. Es curioso como reconoce a toda la gente con la que ha convivido en algún momento aunque sea por poco tiempo. Al llegar a la casa de Ana y Pablo se volvió loco de contento y empezó a ladrar para que se dieran cuenta de su presencia y llamar la atención. No ladra nunca como lo hizo al llegar a Nuakchot. No deja de ser su lugar de origen y dónde se ha formado como perro.

corderosEsta tarde, y durante dos o tres días, es la boda de Samba. Algunos ya sabréis quién es Samba si seguisteis el http://www.andopedaleando.es/, para el resto os diré que se trata del pescador senegalés que ayudo al oso pardo a cruzar la frontera entre Senegal y Mauritania de forma clandestina. De no haber sido por Samba, la historia hubiera sido muy diferente y probablemente con un final menos feliz. Con motivo de la boda, Pablo y Ana le han regalado un par de corderos que compramos en un mercado local de ganado. Todo un mundo el de los corderos en Mauritania. Aparte de esto, hemos decorado un poco la furgoneta de Pablo para ir a recoger a la novia. Esta tarde estaremos de boda. En este caso, sí podemos decir que no tenemos nada que ponernos y que no suene a frase hecha; aun así nos apañaremos con lo que hay.

A partir de Nuakchot tenemos un par de paradas inexcusables en Rabat y en Jerez de la Frontera. El resto del viaje lo intentaremos hacer sin prisas (la latita no avanza a más de 70 kms/hora ni cuesta abajo) pero son pausa. Hemos estimado que nos quedan unas sesenta o setenta horas de carretera a las medias de velocidad que hacemos. Esperamos que al menos las temperaturas sean más aceptables por la parte del Sahara Occidental y que no haya mayores contratiempos.

Cambio de posta

nereaComo ya muchos sabéis, en Benín estuvimos ofreciendo a Harmatán para la venta con el fin de evitarnos un viaje de vuelta largo por carretera y el problema de tener que vender el coche al regreso en España. No tuvimos éxito. No se presentó nadie realmente interesado en el coche y lo único que recibimos fueron ofertas bajas con un montón de explicaciones de porqué teníamos que medio regalar el coche.

Con estas nos decidimos por regresar con Harmatán a España y luego ya veríamos. En tres días nos plantamos en la frontera de Mali y allí todo dio un vuelco. Resulta que en la misma frontera, los policías de aduanas, nos preguntaban si vendíamos el coche y cuánto pedíamos por él. El panorama había cambiado y ahora podíamos realmente intentar hacer la venta.

En Sicasso tuvimos varias ofertas aunque nada se llegó a concretar y tampoco teníamos ganas de perder el tiempo con lo que pedimos directamente el precio mínimo al que estábamos dispuestos a vender. No se cerró nada en Sicasso y nos fuimos para Bamako. Apenas entrados en Bamako nos preguntó un tipo si vendíamos el coche, le dimos precio y quedó en llamarnos en menos de dos días. Poco después de este encuentro, otro tipo se nos acercó con su moto y nos preguntó si vendíamos el coche. Le dimos precio y en menos de diez minutos nos estaba ofreciendo su mano para cerrar el trato.

Como quiera que las cosas nos parecía que iban demasiado deprisa para la zona y para ser real, no cerramos nada en ese momento y nos dedicamos a informarnos del proceso y tratar de investigar sobre Yusuf que así se llama el comprador de coches que nos ocupa. No encontramos nada que nos pudiera echar atrás y al día siguiente teníamos cerrado el trato con todas las condiciones y dos días después habíamos convertido a Harmatán en un montón de billetes.

A la par que todo esto ocurría, quedamos con Joaquín para cenar un día y otro para tomar algo. Hablando con Joaquín retomamos la idea peregrina que él tenía de llevar su coche a España en lugar de deshacerse de el en Mali. La conversación se puso seria y las entelequias se fueron confirmando y llegamos a la conclusión de que nosotros viajaríamos con su coche y él se encargaría de llevar a Babieca a España a final de este año que es cuando termina su estancia en Mali. A Colada la hemos vendido también en el pack de Harmatán a un precio muy razonable y para evitarnos mayores trastornos.

Con todo esto, regresamos en el coche de Joaquín. El coche de Joaquín (La Latita se llama) es un Dos Caballos azul, muy antiguo, muy bonito, en buen estado general y con las limitaciones de este tipo de vehículo a su edad. No tiene quinta velocidad, no tiene aire acondicionado, no es todoterreno y no tiene un gran maletero. Es un coche muy recogido, muy apañado, con techo descapotable, espejos de juguete y mantendrá la emoción de si llegamos o no a destino hasta prácticamente el final del viaje. Muchos dirán que estamos locos, otros se morirán de envidia, el tiempo dirá quién tenía más razón.

Segunda carta de Bertrán desde Etiopía

Por petición popular aquí va la segunda y por el momento íltima carta de Bertrán desde Etiopía. Esperaremos a la próxima con ansiedad.

Noticias frescas a 40 grados.

Sé que dije que no volvería a mandar un mail tan largo pero… me da iguaaaaaaaaaal!

Besos, abrazos y arrumacos desde el cuerno. Cada uno quedaros con lo que creáis que os merecéis.

Twister. El paisaje aquí es sencillamente feo. Solo hay algo que lo hace especial y son los torbellinos de arena que se levantan 30 o 40 metros del suelo y que, enmarcados en el desierto de roca y arbustos espinosos secos, dan una imagen de fin del mundo a lo Mad Max. Cuando uno de estos torbellinos te pasa por encima realmente crees que esto es el fin del mundo tal y como lo conocemos. Consejo: cierra los ojos, aprieta el ojete y reza por haber cerrado tu tienda o te veras corriendo detrás de un montón de planos entre burros revolucionados. Esto no lo explicaron en oficio del arquitecto.

Metáforas. Hace poco vino de visita el director regional de JRS para África del Este, que en una organización jesuita es como si viene dios a verte. Bueno exactamente es como si viene la virgen María ya que dentro de la ONG, dios hace de sí mismo, luego vendría el director internacional de la ONG que está en Roma (en el papel de Jesús) y después el director regional (como la virgen María). Solo por este párrafo podrían echarme de la ONG y con razón, por blasfemo. El caso es que tuve una reunión con el, un bis a bis sobre mi trabajo en Etiopia. Apenas acabamos de empezar, ni corta ni perezosa (expresionaca) cruza por delante de nosotros una serpiente blanca y verde de unos 2 metros de largo. Tampoco era muy gruesa, unos 3 cm de sección, no era para entrar en pánico pero claro se acabo la reunión. Todo el mundo persiguiendo a la serpiente en plan Benny Hill, con palos en las manos para matarla y a cámara rápida. Yo era el último de la cola en la persecución gritando: “Don’t kill it! No need to kill it!”. Media hora después con la serpiente aún viva pero ya lejos de nuestro alcance, reanudamos la reunión y le dije al director que podíamos tomar el caso de la serpiente como una metáfora de lo que es trabajar en Melkadida: cada vez que tienes una reunión o intentas concentrarte en tu trabajo, aparece algo nuevo y sorprendente que te impide acabar lo que estabas haciendo, y lo retrasa para luego, para el día siguiente o en el peor de los casos como dicen aquí, in two weeks time, que es como nuestro vuelva usted mañana.

45, 46, 43, 45 y 42. Son las temperaturas máximas de la última semana. La más caliente en lo que va de año.

En abril en un hospital africano. No queréis estar en abril en un hospital africano. Cuando llevas dos días enfermo, deshidratado por la diarrea y sin fuerzas ni para andar, no quieres estar en abril en un hospital africano. Siete pinchazos le hicieron falta al enfermero para encontrarme la vena y ponerme una vía. Siete. Tengo el brazo lleno de moratones. Y eso que al entrar, enseñé mi carnet de blanco y no tuve que esperar la cola como todo el mundo ni compartir habitación. Pero cuando estas luchando entre la vida y la muerte (dramatización), fuera hace 40 grados y dentro 45, y hay tantas moscas que hasta te da pena por ellas, las pobres, hacinaditas me las tienen, de verdad, no quieres estar en abril en un hospital africano. Ni para contárselo en un mail a tus amigos.

Proyectos. Mi tarea principal aquí es intentar sacar adelante cuatro proyectos. Un colegio de primaria, un centro de formación profesional, una cosa que llamamos centro polivalente (como en los proyectos de fin de carrera de la escuela pero sin rocódromo) y la base de JRS con oficinas y habitaciones para el equipo. El centro polivalente está en marcha, algunas partes en fase de cimentación y otras ya algo más avanzadas. El centro de formación profesional es una estructura semipermanente de bambú que tengo curiosidad por ver como de permanente es cuando le pase por encima uno de los torbellinos típico de la zona. También en obras, aun en excavación. Los otros dos proyectos con el diseño acabado y los constructores contactados y a la espera, están parados por problemas con los que no quiero aburriros pero que se resumen en el siguiente apartado.

Jefes. Hay jefes buenos y jefes malos. Jefes inteligentes, jefes líderes, jefes que saben lo que hacen como mi primer jefe de proyecto aquí en Melkadida, Gonzalo de España. Hay jefes entregados y preocupados por el equipo, jefes que anteponen el bienestar de las personas a cualquier programa o calendario, jefes que hacen crecer el proyecto a través de las personas que lo desarrollan, como mi segundo jefe, Carlos de Colombia. Hay jefes que no llegan a ser jefes porque renuncian al proyecto antes de llegar a pisar el terreno, como mi tercer jefe, David de Australia. Hay jefes y jefes. Y luego está mi jefe de país, el señor director de la Oficina Nacional de Etiopia en Addis Ababa, Seyoum Asfaw de Etiopia. ‘Este simplemente es imbécil. Si os acordáis en “afronews 1, la precuela”, os contaba que mi primer jefe siempre me daba este consejo cuando las cosas no avanzaban: “no desesperes, aramos con los bueyes que tenemos”. Pues eso. Lo malo es que nadie me dijo que nos dirigía un herbívoro rumiante desde Addis.

Una aparición. Los domingos por la tarde, cuando no hay nada que hacer y no sabes si es peor el calor o el aburrimiento, bajamos al río a refrescar cuerpo y mente. Si uno de los conductores me deja conducir, la diversión empieza antes de llegar al agua. Pasamos a recoger a unos colegas alemanes y nos vamos de picnic. Los alemanes, que además de alemanes son médicos, no se bañan por miedo a infecciones, bichos… Pero yo soy de los que piensa que estas cosas les pasan a los demás. Y además hace tanto calor que prefiero la muerte. Hace 4 meses que no llueve así que el río cada vez está más bajo y en el medio se forman islas de arena en las que apenas cubre por los tobillos. A parte de los alemanes, que no ejercen, creo que soy el único que sabe nadar y que puede llegar a los islotes en el medio del río.

Esta última semana se han escuchado rumores en el pueblo. El domingo, al atardecer, unos niños que llevaban a sus cabras a beber agua al río, vieron a Jesús andando sobre las aguas del río Genale. Creo que ha llegado la hora de afeitarme.

El hobbit. Tampoco es que antes fuera la cenicienta, pero como voy todo el día en sandalias, con el viento, el sol, el polvo, las piedras, las espinas de los arbustos… se me están poniendo unos pies de hobbit que dan miedo.

Messi en apuros. Messi es la mejor del mundo. No tiene competencia y quien intenta ponerse a su nivel queda retratado. Siempre elige lo mejor para el equipo y nos sorprende con algo nuevo todos los días.

Messi es nuestra cocinera. Es muy joven y la verdad es que cuando llegó no sé ni cómo nos atrevíamos a llamarla cocinera. Solo sabía cocinar pasta con salsa de tomate. Poco a poco le estamos enseñando otros platos. Aprende rápido. Aun no tiene cogido el punto a la tortilla de patata pero nos partimos de risa cada vez que intenta darle la vuelta a una y acabamos comiendo huevos rotos con patatas. No habla ni una palabra de inglés y nos costó un mes aprendernos nuestros respectivos nombres, pero es increíble como con los gestos y las miradas nos entendemos perfectamente. Cuando le suelto alguna palabra en amhárico se troncha de risa y con eso y unas cuantas tortillas de patata rotas nos hemos hecho amigos.

Hoy me he levantado con una muy mala noticia. Ayer por la noche la casa de Messi ardió entera. No queda nada. Messi pudo salir y consiguió salvar lo que en ese momento tenía en la mano: una tetera y una taza. La casa, apenas dos habitaciones de estructura de madera y cerrada con brezo, ardió en unos minutos. Esta mañana Messi ha venido con la ropa de ayer y se ha puesto a trabajar como cada día. Ni una lágrima ni una mala cara. Lo que más le preocupa a Messi es cómo le va a contar a su marido lo ocurrido, cuando ‘este vuelva de la cárcel, claro.

Tecnología alemana. Se puede decir que hace calor. Y aunque hay quien dice que lo mejor para combatir el calor es un té bien calentito, a ese alguien yo le diría: Listo! Que eres un listo! Así que hemos copiado la tecnología de nuestros colegas alemanes para enfriar algo el agua que bebemos hasta que nos llegue la nevera de Addis. Metes una botella de agua en un calcetín, y este lo sumerges en agua y lo cuelgas en un lugar a la sombra donde corra el aire. Aquí lo difícil es encontrar la sombra porque el aire corre por todos lados. En una hora, si logras mantener el calcetín húmedo, tendrás un agua razonablemente fresca.

Corrupción en Mai Aini. El kebele es el ayuntamiento. Una caseta de palos de madera, brezo y barro con cubierta de chapa que solo se distingue del resto porque le han pintado la puerta de verde. Tendrá unos 20 m2, una mesa coja, dos o tres bancos corridos, una estantería con archivadores llenos de papeles arrugados y una cartulina en la que hay dibujado a mano un gráfico de quesitos que expone los porcentajes de ganado que hay en el pueblo: 32% cabras, 28% camellos, 24% ovejas, 13% vacas, 2% burros. Creo que no han acertado ni uno.

Son las 8 de la mañana. Estoy sentado en una silla de plástico azul con una pegatina a medio arrancar que se me está pegando en el brazo. A mi izquierda me acompaña Idris. Es el director del programa de educación del JRS en Melkadida y hará las veces de traductor. Enfrente cinco hombres me escrutan con cara de malas pulgas.

No están contentos con el proceso de selección del constructor que se encargará de las obras de la base y oficinas del JRS en Melkadida. Dicen que hay un defecto de forma en el proceso y que por tanto el constructor elegido no vale. Les explico que hemos seguido estrictamente las normas del gobierno etíope y que el proceso esta supervisado y aprobado por el gobierno y por la ONU. La respuesta es que en realidad el proceso les da igual. Que ellos ya han elegido un constructor y que es a ‘ese y no a otro a quien tenemos que contratar. No hay ninguna explicación más. O contratamos a su elegido o tendremos problemas…

Problemas significa que apedreen a tus trabajadores en la obra, que se cuelen en la parcela y que te impidan el paso bajo amenazas cada vez más serias.

En un ataque de dignidad respondo: “JRS no acepta este tipo de presiones. Seguiremos las reglas, informaremos del proceso al gobierno y si hay algún problema, paramos la construcción y nos retiramos de la zona.”

Órdago.

Nos levantamos de la mesa y salgo del kebele tarareando la melodía de Los Soprano: “woke up this morning / you got yourself a gun / woke up this morning / you got a blue moon in your eyes”

Pa chulo, yo.

Dos semanas en Benín

carreteraHemos pasado un par de semanas en Benín. Como no teníamos claro hacía dónde seguir o si darnos la vuelta y, en caso de regresar, si hacerlo en coche o en avión, decidimos establecernos en un lugar desde el que poder desplazarnos fácilmente y no estar todos los días cambiando de sitio como hasta ahora. El lugar elegido fue Ouidah que es una ciudad pequeña situada al lado de la costa y conectada con la historia del tráfico de esclavos. Encontramos un albergue, El Jardín Brasileño, que tiene habitaciones ventiladas (quiere esto decir que no son climatizadas sino que te dejan un ventilador) a un precio muy razonable, tiene restaurante, y tiene una piscina grande con agua de mar y está en primera línea de playa.

Al hotel sólo se puede pedir que además tuviera WiFi; mientras hemos estado en el hotel han trabajado en la instalación de la red WiFi que debería haber estado acabada hace una semana y suponemos que no estará en semanas o meses. Lo curioso de estos temas de retrasos en la entrega de bienes o servicios aquí en África es que, a pesar de que es evidente que no se van a cumplir los plazos, tanto el que entrega como el cliente llevan a cabo una escenificación en la que uno dice: “no te preocupes mañana estará todo terminado”, mientras piensa: “ni de coña lo término para mañana”, y el otro asiente como diciendo que no tiene dudas sobre la entrega mientras está pensando: “no lo va a acabar ni mañana ni en un mes pero me tiene pillado por las pelotas y es mejor que nos llevemos bien al menos hasta que termine su trabajo”. Un teatro en vivo con un toque localista muy interesante.

Desde nuestro centro de operaciones hemos visitado varios lugares interesantes en Benín. Un día fuimos a Abomey, cuna de la cultura Dahomey que una vez dominó casi toda el África Occidental. Los Dahomey tenían ejércitos de amazonas que devastaban los lugares que conquistaban y regresaban siempre con esclavos. Los esclavos eran intercambiados por baratijas que venían de Europa y con este tráfico el imperio se enriquecía y se hacía más fuerte. Los reyes Dahomey se sucedieron en unas quince dinastías desde el siglo XVII hasta casi nuestros días. En Abomey quedan los palacios de cada rey ya que no heredaban el de sus padres sino que se construía cada uno el suyo propio.

canoaHemos ido varios días a Cotonou. Cotonou es la capital de facto del país a pesar de que nominalmente sea Porto Novo. Cotonou es dónde está el aeropuerto, las embajadas y casi todas las empresas importantes del país. Hay un tráfico importante de coches de segunda mano en el puerto. Los coches vienen en barcos desde EEUU y son casi todos de gasolina y de cambio automático. Con este panorama y unos precios bastante ajustados de los coches por la zona, nos ha sido imposible vender a Harmatán como teníamos previsto para regresar en avión así que creemos que regresaremos por carretera de nuevo.

lagoAl norte de Cotonou hay un lago, Granvié, que se forma en la desembocadura de un río de nombre impronunciable. En el lago se han construido sus casas los pescadores desde tiempos inmemoriales. Las casas las construyen clavando los pilares en el lecho del lago y son casi todas de madera. Cada familia tiene tres piraguas para moverse, una para la pesca, otra para ir al mercado y otra para que los niños vayan a la escuela. Los niños manejan las piraguas desde edades bien tempranas y todo el mundo sabe lanzar una red para pescar. Es un modo de vida especializado en un entorno incomparable.

Aparte de estos lugares, también fuimos a Porto Novo dónde no hay demasiado que ver salvo el museo etnográfico con un montón de máscaras y a Grand Popo que está en la playa camino a Togo y que no deja de ser un pueblo costero sin muchos alicientes a añadir a la propia playa.

arte modernoEstar un tiempo en un mismo sitio nos ha ayudado a descansar y además hemos tomado contacto con algunas personas locales. En el hotel todo el mundo conoce a Ulises y algunos hasta le dan de comer. En el pueblo tenemos nuestro cyber, donde vamos casi cada día a conectarnos un rato, nuestro restaurante favorito dónde jugamos con la hija de la dueña mientras llega la comida, el hotel dónde todo el mundo nos conoce gracias a Ulises, nuestro proveedor de crédito para el móvil, la señora que vende las piñas, una peluquería dónde pasar el rato con las señoras y un taller dónde nos revisaron el coche un día. Supongo que se podría vivir muy bien en un sitio así aunque ahora no es lo que toca y pronto emprenderemos el regreso.

Safari fotográfico en Pandjari

Apenas entrar en Benin nos dirigimos directamente al Parque Nacional de Pandjari. Entre las fronteras de Burkina Faso, Benin y Niger hay tres parques naturales donde se pueden avistar animales salvajes. El conjunto de estos parques naturales se conoce como WAP por las iniciales de los nombres de los parques. En Burkina está el parque de Arly, en Benin el de Pandjari y luego está el de W o Alto Volta que está en territorio de los tres países. Las informaciones que teníamos era que el de Pandjari era el más rico en fauna y el que tenía mejores infraestructuras para la visita así que nos decidimos por este.

monosAntes de llegar a la entrada del parque nos entretuvimos visitando una cascada en la pista que va de la ruta principal al parque. En Benin está todo mucho más enfocado al turista y las cascadas hay que visitarlas con un guía y previo pago de entrada. Por suerte, llega un momento en que te deja tranquilamente para que te bañes y disfrutes del agua y se va a sus quehaceres de vendedor de suvenires a tiempo parcial. El agua estaba fría o al menos fresca; creo que es la primera vez que nos bañamos en agua fresca desde que comenzó el viaje. Después del baño y comer nos dirigimos al parque de Pandjari.

Dormimos a la entrada del parque para estar allí temprano y poder aprovechar la mañana que es cuando más animales se pueden ver. Para visitar el parque tienes que hacerlo con guía y se contrata allí mismo. A las ocho de la mañana (aquí es una hora más) ya estábamos en la entrada del parque y contratamos nuestro guía para la visita. El guía se llama Joseph; aparentemente todos los guías te enseñan el parque según el manual. Los guías tienen una ruta marcada y tienden a no salirse del plan para la visita. Aparentemente lo hacen así para evitar accidentes entre coches que van en sentido contrario y que se distraen con los animales salvajes. Vimos un caso de coche accidentado de esta forma.

En estos parques el respeto por la fauna está mucho más arraigado que en otros que hemos visitado. No se puede perseguir a los animales, ni salirse de la pista marcada para poder estar más cerca. Con estas condiciones, no pudimos ver los animales tan cerca como en otras ocasiones pero la cantidad y variedad de animales que se pueden avistar compensa este pequeño inconveniente con creces.

Pronto empezamos a ver alguna gacela por aquí y por allá y algún Babuino. Los primeros animales que vas encontrando hacen mucha ilusión, es como si fuéramos de caza y ya tuviéramos alguna presa. La primera parada es en el mar de Berin (mar en el parque viene a ser una especie de lago que en esta época es más bien una charca) donde se pueden ver cocodrilos, gacelas y algún tipo de gamo o ciervo. A partir de ahí se visitan otros lagos o charcas similares en los que se pueden ver más gacelas, búfalos, gamos, ciervos, ciervos raros con nombres que desconocemos, babuinos, otros monos, facóqueros, hipopótamos y elefantes. En general acabas viendo animales salvajes por todas partes y es una gozada intentar capturar ese momento con la cámara. Algunos son más fáciles de fotografiar que otros.

El rey de todo safari es sin duda el león. Ver leones es una cuestión de suerte y ayuda intentarlo al final de la época de lluvias, antes de que comience a llover. Al haber llovido varios días antes de nuestra visita, el león encuentra agua en charcos sin tener que acudir a las charcas del parque ni al rio. Si no se desplazan a estos lugares es muy difícil poder avistar leones. No fue esta vez la excepción y nos tuvimos que despedir del parque sin avistar leones. Tampoco vimos jirafas; estas están en la parte del parque W perteneciente a Niger. Quedará pendiente una visita a este parque para ver las jirafas e intentarlo de nuevo con los leones.

Como recomendación práctica para quien quiera visitar el parque diremos que lo mejor es entrar con provisiones para comer y beber en cualquier momento y lugar y no depender de los hoteles o restaurantes que hay dentro. Son muy caros y de una calidad no muy buena. El agua, por ejemplo, cuesta más que el doble que fuera del parque.

Rayos y truenos

Creo haber leído o escuchado en alguna ocasión que en una tormenta se descargan miles de rayos de media. Siempre me pareció que esto era un poco exagerado en base a las tormentas que había visto. Desde que he presenciado las tormentas por esta zona he cambiado de idea.

La época de lluvias se supone que comienza a mediados o finales de mayo. Parece que este año se ha adelantado ya que para estas fechas (escribo esto el día cinco de mayo en espera de poder publicarlo pronto) ya hemos presenciado varias tormentas y algún día lluvioso.

La primera tormenta que vimos fue en la noche que estuvimos acampados en el Mare de los Hipopótamos. En realidad ese día no llovió mucho; básicamente se tiró varias horas relampagueando con rayos a miles y truenos por doquier. Caían rayos por todos los lados, Ulises pasó verdadero terror, el campo se iluminaba constantemente y resultó complicado dormir con tanto fogonazo y ruido.

A los pocos días nos sorprendió otra tormenta durmiendo en el campo. Como hace bastante calor, solemos dormir directamente con la mosquitera y no con la tienda. Cuando empezó a llover tuvimos que recoger la mosquitera con saco, colchoneta, esterillas y almohadas dentro y meterlo dentro de Harmatán. Ulises se quería meter en la mosquitera mientras nosotros pretendíamos recogerla y esto complicó la operación un poco. Dormimos los tres dentro de Harmatán como pudimos y amanecimos en un campo lleno de canales de agua y barro.

Hace dos noches tuvimos una tormenta memorable. Por suerte esta vez nos pillo en un albergue muy mono en el que nos hemos alojado unos días en Pama, en la ruta de Benín (Chez V.S.; muy recomendable). Llovió a mares y hubo algún rayo que debió caer al lado del albergue; el ruido y la luz fueron realmente espectaculares. No he visto caer tantos rayos en toda mi vida ni recuerdo haberlos sentido tan cerca.

Las tormentas en África compensan la media de rayos caídos por tormenta con creces. No ha sido posible contarlos aunque no renunciamos a ello. Los rayos caen a la vez por varios lados. No se pueden contar los segundos entre rayo y trueno para saber la distancia a la que está la tormenta porque sería imposible determinar que trueno corresponde a que rayo. Supongo que los fuegos artificiales los inventó un chino que vio una de estas tormentas y le pareció que podría ser un espectáculo para las fiestas de su pueblo.

Peces sagrados, hipopótamos y elefantes

anaDespués de visitar Banfora y sus alrededores nos dirigimos a Bobo-Diulasso. Bobo-Diulasso es la ciudad de la etnia Bobo. Es una de las más importantes en Burkina Faso y se localiza especialmente alrededor de esta ciudad y por el Sur-Oeste del país. En Bobo-Diulasso hay una mezquita de barro bastante importante y singular y algunas cosas más para visitar. Nos llamó la atención que en las ciudades grandes de Burkina no hay policías que te estén parando todo el tiempo y se puede circular sin ningún problema ni paradas inadvertidas.

Cerca de Bobo se encuentra un santuario dedicado a unos peces sagrados. Se trata de un cañón formado por un rio dónde el agua se queda estancada. Allí se concentran unos cuantos fetiches que se encargan de hacer ritos para pedir algún tipo de ayuda a los peces sagrados. Los peces sagrados no son otra cosa que unos siluros enormes que se quedan a vivir en esa parte del rio sabiendo que no les va a faltar comida.

Los rituales consisten en matar pollos, dos si eres Burkinabe y uno si eres extranjero, para arrancarles las vísceras y ofrecérselas a los peces. Los pollos se matan en una especie de pila formada en la roca, se les destripa y se llevan las vísceras a los peces. Quien se quiere purificar o solicitar la intercesión de los peces, debe frotarse con un aceite que los fetiches untan en la roca al lado de la pila de los sacrificios.

En el recinto hay que entrar descalzo y sin ninguna ropa que tenga color rojo; el rojo es tabú en este lugar. Hay que frotarse con aceite de la roca todo el cuerpo; nosotros nos frotamos las manos y un poco los antebrazos, lo cual ya nos pareció suficientemente asqueroso. El fetiche les dio de comer las vísceras de un pollo a los peces. Los siluros gigantes salen del agua como si se tratara de delfines en busca de su comida. Son unos bichos bastante feos y el entorno no ayuda a hacer la visita muy agradable. No podemos recomendar la visita a este lugar sagrado aunque hay que reconocer que es interesante desde el punto de vista antropológico.

Después de visitar a los peces y de comer algo en Bobo, nos fuimos hasta el Mare des Hipopótamos a unos cuarenta kilómetros al norte de Bobo. Llegamos al lago sobre las cinco de la tarde y nos dijeron que ese era un buen momento para ver los hipopótamos. Nos llevaron en una piragua grande con tres remeros. En realidad eran tres tipos con unas varas grandes que apoyan en el fondo del lago para impulsar la barca.

Nos acercamos a un grupo de cinco hipopótamos con la piragua. Estuvimos a unos pocos metros de distancia; entre diez y quince metros. Pudimos apreciar de nuevo lo grandes que son los hipopótamos y hacer unas cuantas fotos de los mismos y del atardecer precioso que nos ofreció el día y el lago. También pudimos ver cormoranes, un Martín pescador y algunas otras aves de cuyo nombre no me acuerdo.

El guía que nos acompañó a ver los hipopótamos nos dijo que en el bosque había muchos elefantes y que era fácil verlos por las mañanas si te levantabas muy temprano. Con estas indicaciones, decidimos quedarnos a dormir en el pequeño campamento cerca del lago e ir por la mañana a buscar al guía al pueblo cercano de Bala que es dónde él se quedaba a dormir. La noche fue de rayos y truenos y Ulises se pasó la mayor parte de la misma escondido en un cuartucho y saliendo sólo de vez en cuando a beber agua. Le tiene miedo a los rayos el pobre.

Nos levantamos antes de las seis de la mañana y nos fuimos hacia Bala. Apenas habíamos avanzado unos cientos de metros con Harmatán cuando vimos un grupo de elefantes a escasos diez metros del camino. Paramos el motor y los elefantes permanecieron allí mirándonos, seguramente preguntándose porqué no les dejábamos pasar tranquilos por el camino. Hicieron un pequeño rodeo y cruzaron el camino para luego salir a rabo tendido. Pudimos ver a los seis elefantes realmente cerca. Eran de tres tamaños distintos, había dos grandes, probablemente las hembras madre, dos medianos, puede que crías de un año o así y otros dos muy pequeños que seguramente habían nacido hacía pocos meses o quizás semanas.

Seguimos camino y a un par de kilómetros volvimos a avistar otro grupo de elefantes. Esta vez eran cinco y también eran de tres tamaños, dos grandes, dos medianos y uno pequeño. Estos los tuvimos que seguir monte adentro para poder verlos más cerca aunque nunca tan cerca como al primer grupo.

Más tarde intentamos avistar algún grupo por varias zonas del bosque con ayuda del guía pero esta vez no tuvimos suerte y sólo pudimos disfrutar de un paseo entre los grandes árboles y observar a algunos leñadores trabajando. El cupo de buena suerte del día ya lo habíamos apurado a tope por la mañana y hubo que conformarse con eso. No podemos decir que estuviera mal, desde luego.

La paradoja de los mangos

Estamos en una zona rica en mangos y desde hace más de un mes es la temporada de recogida de mangos. Primero vienen unos mangos pequeños y en poca cantidad y a medida que avanza la temporada de mangos se van viendo otros más grandes y con otros colores.

Resulta que por aquí, quién más quién menos, todo el mundo tiene un árbol que da mangos en el patio de su casa, en un huerto, en medio del campo o donde sea. De este modo todas las familias tienen acceso a los mangos, de uno u otro modo, y quién no tiene mangos directamente, seguro que tiene algún familiar o amigo que los tiene en grandes cantidades.

Por otra parte, hay muchas casas en las que lo único que se produce en cantidad y sobra son los mangos. Las mujeres que sólo tienen mangos van al mercado con ellos para intentar venderlos. Con este panorama resulta que en los mercados siempre hay una zona dedicada a la venta de mangos. Hay mangos desde tamaño huevo de gallina a tamaño huevo de avestruz. Hay mangos verdes oscuros, amarrillos, entre verde rojo y amarillo y todos los tonos de colores que puedas imaginar mezclando esos tres de base. Por supuesto puedes encontrar los mangos pequeños, medianos y grandes en todos los colores. Cada mujer en cada puesto tiene apilados al menos cuarenta o cincuenta kilos de mangos de diferentes tamaños y colores.

Los mangos en el mercado son muy baratos. Te dan cinco por poco más de un euro y si regateas te dan alguno de regalo. Cuando paras el coche en un peaje o en cualquier lugar, siempre hay mujeres y niños que te ofrecen mangos y si te descuidas te los meten en el coche. Por los caminos o en las carreteras siempre hay árboles cargados de mangos a los lados. Hay árboles con mangos caídos en el suelo que nadie recoge. Puedes ver a una mujer recogiendo mangos con una vara muy larga en un gran árbol y a pocos metros otro árbol que está tirendo los mangos al suelo y nadie los recoge.

Todo esto plantea un montón de cuestiones de difícil solución. ¿Quién es el propietario de los árboles que están por el campo? ¿Por qué se recogen los mangos de algunos árboles y de otros no? ¿Quién compra mangos en los mercados si todo el mundo tiene en casa? ¿Por qué se colocan todos los puestos de mangos juntos donde la diferenciación no existe? ¿Ponen los puestos de mangos las mujeres cada día en el mercado? ¿Qué se hace con los mangos que se estropean?

Supongo que podemos pensar que los mangos los pueden comprar gente como nosotros que está de vacaciones y no tiene un árbol de mangos en su jardín. Resulta que, a poco que te hagas el simpático o que visites alguna familia, siempre te ofrecen unos mangos para que te lleves. Además resulta que comer mangos nos produce cierta ligereza de intestinos que no es muy recomendable. Por tanto, nosotros tampoco compramos los mangos.

Podríamos pensar que son tapaderas para blanquear dinero o que los mangos son el gancho para vender otras cosas. No es así. Las mujeres que venden mangos no tienen nada más que ofrecer a la venta. Supongo que la explicación es simplemente que eso es lo que tiene y deben intentar sacar algo de dinero con ello para comprar otras cosas para la casa. En todo caso es diflcil comprender qué hay detrás de este mercadeo sin mercado de mangos.

Algo parecido ocurre con la madera. En estos países encuentras madera para hacer fuego en cualquier lugar. Aun así hay gente que la recoge en el monte y la ofrece a la venta en los mercados. ¿Habrá compradores de madera? No hemos visto ninguno como no hemos visto a nadie comprar mangos. Quizás debemos estar más atentos para descubrir la solución de esta y otra incógnitas. En ocasiones hay platanos en los mercados; esto es mucho más comprensible ya que no todo el mundo tiene platanos en su jardín.

Camino a Burkina

Antes de nada os dejo un enlace a la selección de fotos de Bissau que estaba pendiente. Espero que os gusten las fotos tanto como a nosotros.

En algo más de una semana hemos cruzado tres fronteras. Pasamos de Guinea Bissau a Guinea Conakry y luego de Guinea Conakry a Mali y por fin de Mali a Burkina Faso. Al llegar a las fronteras es siempre el mismo proceso con los matices que quiera poner el funcionario de turno. Primero se pasa por la gendarmería, luego por la policía y luego por aduanas para salir y se hace el recorrido contrario para entrar en cada país. Si hacemos la suma, resulta que hemos pasado por 18 oficinas de fronteras en este corto periodo de tiempo.

mujerEn estas tres últimas fronteras no hemos tenido ni un solo contratiempo. No sé si es el hecho de hacerlas en sentido contrario a lo que sería un viaje desde Europa desincentiva la corrupción o es que ya estamos habituados y se nos nota al llegar a las fronteras pero lo cierto es que nos han dejado pasar sin pedir dinero extra por nada. Siempre hay algún agente que te pide un regalo por lo bien que lo ha hecho; con decirle que no hay regalo suele ser suficiente aunque es mejor decírselo sonriendo para no herir su sensibilidad.

harmatanEl trayecto desde Bissau a Burkina lo hemos hecho de forma tranquila aunque sin detenernos demasiado en visitas ya que estábamos desandando el camino hecho unas semanas antes. Aun así hemos descubierto algunos sitios interesantes y el viaje es siempre gratificante. Encontramos un lugar fantástico para acampar en Conakry, al lado de un rio y con hierba para poner la tienda. Nos bañamos en el río tan ricamente hasta que un tipo que iba a pescar con una escopeta nos dijo que no dejáramos entrar al perro. La razón que nos dio es que los caimanes no atacan a las personas pero sí a los perros. Resultó bastante convincente.

rioAl llegar a la embajada de Burkina en Bamako, nos dieron la grata sorpresa de que el visado para Burkina había bajado a la mitad desde que preguntamos la última vez. Son unas 60.000 CFAs de ahorro que nos vienen de maravilla. Parece ser que se trata de la tarifa para el año 2012 a pesar de haberla puesto en marcha en el mes de abril. Siempre hay pequeños retrasos con estas cosas.

ninosCon los baches del camino se rompió un latiguillo del aire acondicionado de Harmatán. Nada grave pero es una parte importante del coche dadas las altas temperaturas que hace por esta zona en esta época del año. Especialmente en Mali hace mucho calor. No tenemos termómetro ni podemos calcular muy bien pero hace calor. ¡Lo juro! Por suerte encontramos un taller competente en Siguiri y nos hicieron la reparación.

verdeLlegar a Burkina ha sido un renacer. Resulta que aquí ya ha comenzado a llover algo y hace mucho menos calor. El paisaje es verde y hemos conseguido ver hipopótamos. Cuando fuimos a las islas Bijagos en Guinea Bissau queríamos ver los hipopótamos pero nos fue imposible por no ser la época del año más propicia y no disponer de todo el tiempo necesario en estas circunstancias. Pues nada, ha sido llegar a Burkina, ir a Banfora a 80 kilómetros de la frontera y a unos siete kilómetros de allí hay un lago lleno de hipopótamos. Hay que reconocer que son unos bichos impresionantes. Ver esas bocas tan grandes con esos colmillos intimida al más pintado. Es como meterse en los documentales de la dos.

HipopotamoEn un par de días en Burkina hemos ido a ver los hipopótamos, hemos visitado los picos de Sendou que son unas formaciones rocosas que han quedado en medio de la llanura como si fuera una espina dorsal de un pescado y hemos visitado un pantano que abastece de agua a una gran extensión de terreno. Se ven cultivos de arroz, de caña de azúcar, cebollas y otros productos hortícolas. Está todo muy verde y casi todo el mundo se dedica a trabajar la tierra. Por el momento nos está gustando mucho este país. Ya os contaremos más en otras entregas.