Carta de Beltrán desde Etiopía

Me parece que puede interesaros leer las cartas de Beltrán desde Etiopía. Le he pedido permiso y me ha dicho que haga lo que me dé la gana… Esta carta es del tres de Enero, cuando Beltrán llevaba sólo unas semanas por el cuerno de África. En fin, espero que os guste tanto como nos gustó a nosotros y que sirva para el propósito de este blog. Ya nos comentaréis…

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Selam!

Triplistas, huguensoneros, soukalers, pozueletes y amigos de todo pelo y condición que aunque no pertenecéis a ningún grupo étnico contáis con todo mi respeto y amor.

How is Spain? Y con ‘esto pregunto por todo y por todos en general. Los que ya me estáis escribiendo, seguid haciéndolo porque me da subidón y los que aún no habéis escrito que sepáis que ya estáis en la lista negra. Podría seguir: How is Haiti? China? London? Toulouse? Australia? Burkina? Etc etc etc. Esparcidos por el mundo, manifestaos!

Tampoco me puedo poner exigente porque ya hemos cambiado de año, vosotros os habéis comido las uvas y ahora mismo estáis de resaca (1 de enero) y este es el primer mail general que mando. Tengo excusas, ya os contaré.

Pues ya llevo casi dos meses y casi ni me entero si no fuera porque ayer me mire en un espejo por primera vez en mucho tiempo y me di cuenta de que necesito un corte de pelo urgentemente. Aquí todo va tan despacio que los días se te pasan volando, es la paradoja espacio temporal de Melkadida & Fitch.

Os cuento desde el principio de los tiempos…

Nairobi. El sábado que pase en Nairobi me fui de safari al Parque Nacional de Nairobi con un constructor indio que conocí el día anterior y con toda su familia. Después de recogerme a las 10 de la mañana, me lleva a desayunar a casa de su hermana, al banco, al taller a revisar el coche, al aeropuerto a recoger a un amigo, al supermercado y a comprar hamburguesas para el picnic. Llegamos al Parque Nacional a la 13.00… con todos los animales echándose la siesta. Después de comer hamburguesas y empanadillas indias de curri y pollo a la sombra de una acacia empezamos el recorrido. Subido al techo del todoterreno con Humera, Ansa y Asad los tres hijos del constructor indio, veo jirafas, rinocerontes, hipopótamos, búfalos, todo tipo de antílopes, cocodrilos, cebras y una leona que nos acompaña durante unos minutos caminando junto al coche. En una parada en lo alto de una colina nos bajamos a ver el valle repleto de jirafas y a nuestra espalda los babuinos entran en el coche y nos roban lo que quedaba de comer. Vi a Pumba, pero Timón no estaba. Creo que están peleados. Líos de faldas.

Addis Abeba. A los pocos días de llegar a Addis tuve una reunión con un profesor de la universidad de arquitectura. Mientras hablo con ‘el me fijo en que tiene algún tipo de problema respiratorio. Casi en cada frase que pronuncio veo que hace una respiración muy forzada. Como cuando un asmático necesita coger aire, pero no es un gesto continuado sino aislado y seco. Como una exclamación: Hahh! A mí me está empezando a agobiar pero el continua la conversación como si nada. Estoy a punto de ofrecerle agua en su propio despacho, pero acaba la reunión y vuelvo a la oficina. Durante la comida empiezo a fijarme que a mis compañeros les pasa lo mismo. Les cuesta respirar. Sera la contaminación de la ciudad o el polvo. No sé qué pero algo está destrozando el sistema respiratorio de los habitantes de Addis. Me planteo que es algo genético, un defecto nacional, el asma etíope! Con el paso de la conversación empiezo a pillar el tono del amhárico y entonces se me enciende la luz. No es ningún defecto congénito ni nada. Solo están asintiendo. Es como nuestro aha o mhm. Al principio me pone de los nervios, pero ahora ya me he acostumbrado, igual para cuando vuelva me pilláis a mí haciéndolo. Asma nacional… Soy idiota.

Trotros. El medio de transporte nacional al igual que en el resto de África subsahariana son los minibuses. Furgonetas tipo el equipo A un poco tuneadas para llevar al máximo de pasajeros que admite el sistema de métrico internacional (18 o 20 personas en una furgoneta?). Las furgonetas hacen un recorrido establecido y tú te subes y te bajas en cualquier punto de ese recorrido. En Ghana los llaman tro-tros; en Kenia, matatus; aquí se llaman taxis. Que bajón.

On the road. Como en la zona del campo de refugiados donde voy a trabajar es temporada de lluvias, los aviones de la ONU no pueden volar porque la pista es básicamente un descampado medio plano y ahora esta embarrado. Tendré que bajar en coche. Serán tres días de camino por caminos de tierra. Mi amiga la hernia me lo agradecerá. Pero lo que voy a ver bien merece un par de visitas al fisio.

A través de la ventanilla del coche veo pasar las montanas de que rodean Addis, el altiplano etíope, el valle del rift que algún día dividirá África en dos cuando se deshielen los polos, sabana verde y luego sabana amarilla y colinas repletas de casas de barro y bambú que tanto nos gustan a los arquitectos/cooperantes.

También veo pasar a la gente. Una chica con un paraguas del revés junto a la carretera es señal de que cerca hay una iglesia ortodoxa. El conductor que es muy devoto, se para y le echa unas monedas en el paraguas invertido. Veo a un anciano de unos 103 años (y si, esta fresquísimo) que viste un traje de raya diplomática, pañuelo en la solapa y unas gafas de pasta que en Malasaña rodaran los 30 euros. Un gentleman vamos. Lo curioso es que vamos por un camino de tierra, hace una hora que no pasamos por ningún pueblo y el próximo esta a otra media hora de coche.

El último tramo del viaje es de nuevo una carretera de tierra. 300 km en línea recta sin una sola curva ni un desvío, que divide la sabana en dos y nos acerca al desierto de Ogaden, nuestro destino final. Si estuviésemos en el desierto de Arizona y la carretera la hubieran diseñado dos ingleses de nombre compuesto como Burton & Heskey lo llamaríamos land art. Como no es el caso lo llamaremos, una carretera de mierda.

62 y 47. Son las picaduras de mosquito en cada uno de mis pies a la semana de llegar al campo de refugiados. Mi pie izquierdo exigió un recuento pero el jurado siguiendo el criterio del ojo de buen cubero dio como vencedor absoluto a su archienemigo el pie derecho.

Nabada. Apenas sé tres palabras en amhárico: hola, gracias y suficiente. En somalí solo se una pero aquí está en boca de todo el mundo. Se discute, se comenta, se busca pero no mucha gente la ha visto de cerca: nabada es paz.

Superbock. Para los que estuvisteis este verano de festivales purtugueses. Esto es como vivir en un Superbock continuo: tienda de campaña, calor del infierno y polvo por todos lados. Es un Superbock pero sin conciertos. Aunque como yo no me acuerdo de ninguno de los conciertos, esto es exactamente igual que un Superbock.

Rajoy y Neway. Neway es un compañero de trabajo. Me llevo muy bien con él y hablamos un poco de todo. Le cuento que en España acabamos de tener elecciones y que cambiamos de gobierno. Me pregunta si el nuevo gobierno va a arreglar nuestra crisis. Alguna opinión al respecto?

Tengo en mi tienda un portátil LENOVO (1500 euros) con un disco duro externo de 500 gb (90), un ebook Kindle con wifi(150), una Nikon D80 (600), un mp3 (40), un teléfono móvil 3g (miles de puntos Vodafone), y mi única conexión con el mundo exterior es una radio de onda corta Kachibo KK-419 que compre en Addis por 10 euros y con la que puedo oír la BBC por las tardes. Un problema de escala.

La naturaleza es sabia. Tenía en mi tienda un portátil LENOVO (1500 euros) con un disco duro externo de 500 gb (90), un ebook Kindle con wifi(150), una Nikon D80 (600), un mp3 (40), un teléfono móvil 3g (miles de puntos Vodafone), y una radio de onda corta Kachibo KK-419. Ahora solo tengo la radio y la cámara de fotos. Anoche entraron a robar mientras dormía. El ladrón (en adelante, la naturaleza) se llevo mi mochila con todo lo de valor. Eso sí, me dejó la radio para que pueda oír la BBC y la cámara de fotos para inmortalizar mi cara de imbécil del día siguiente. Eso me pasa por venir con todo el percal cuando me valía con una radio y unos cuantos cuadernos para dibujar. Como dijo un sabio: Toma lo más vital, no más. Lo que has de precisar, no más. Si te comes un fruto, con espinas por fuera, y te pinchas la mano, te pinchas en vano…

Desesperación. Para arreglar los papeles (la naturaleza también se llevo mi pasaporte) tuve que volver a Addis unos 10 días a pelearme con la embajada, con inmigración, con UNHCR…. Para mí, los más difíciles desde que estoy aquí porque estaba solo, sin poder trabajar y con la gente de la oficina nacional poniéndome la zancadilla en vez de ayudarme. Hablé con mi jefe para contarle lo desesperado que estaba por no poder avanzar en el proyecto ni volver al campo, y me dio un sabio consejo: no desesperes, aramos con los bueyes que tenemos.

Remordimientos. De vuelta en el campo de refugiados, ya echaba de menos mi tienda de campaña. Excepto por una cosa: por la mañana me despiertan los burros rebuznándome en la oreja. Y no veáis la angustieja que provoca un burro cuando se pone ídem. Un sábado en vez de burro me toco despertarme con los balidos de una cabra en la cepa de la oreja. Me acorde de esa bonita canción que dice la cabra la cabra la puta de la cabra la madre que la pario. Sabiduría popular española. Por la noche hubo fiesta de la ONG que nos acoge. Encendieron una hoguera, pusieron un disco de Bob Marley, sacaron cervezas y cenamos… cabra. Aish!

Crtl+0241. Esto es lo que tengo que teclear cada vez que quiero escribir una ñ. Por si alguna vez os toca escribir en un teclado en amhárico como el mío.

Chiste. Dos alemanes, una francesa y una checa cenan queso y vino mientras un español se va por la patilla a 70 km de distancia. Un mal chiste? No. Es mi día de Nochebuena. Sólo me he puesto malo una vez desde que llegue y fue el día de Nochebuena.  Me pase el día de la cama a la letrina y vuelta a la letrina porque me toca. Así que no pude ir a la cena que unos amigos alemanes habían preparado para los expatriados en la ciudad. Mi cena de Nochebuena consistió en medio paquete de crackers y una botella de suero oral. 

Navidad mzungu. Por suerte para mi tengo unos compañeros que son unos soletes así que para compensar mi nochemierda me prepararon una cena de lujo al día siguiente. Y eso que para ellos no es navidad. La cena consistió en platos típicos kenianos (estamos en la frontera).

En fin de año (para ellos tampoco es fin de año, el suyo es el 7 de septiembre) les prepare tortilla de patata, y tomamos polvorones que nos habían traído de España. Cantamos canciones navideñas en español, amhárico, suajili, francés, orominha, luo, checo y somalí. A las 23.00 estaba en la cama.

Parecidos razonables, doppelgangers negros. Estoy buscando (y encontrando) a los doppelgangers negros de algunos de vosotros. El constructor con el que trabajo es clavado a Chaky. Hay un chico de otra ONG que es exactamente igual que ese chico tan majo, amigo de Ángel, Edu. Me parto cada vez que le veo. Hay otro que se parece bastante a Dani, pero le vi salir de la ducha y no es lo mismo… Con las chicas es más difícil. Mi jefe es prácticamente la misma persona que Chema. Pero no cuenta para mi lista porque es faranji (blanquito, vamos).

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Pffff me acabo de dar cuenta de que voy por la pagina 4. Lo siento. Prometo no volver a escribir hasta que vuelva. Estaré por Madrid la primera semana de febrero. Espero veros a todos, comer huevos fritos y pasar un poco de frio. Por este orden.

 Besos y abrazos desde el cuerno.

Semana Santa en las islas Bijagos

En entregas anteriores quedamos pendientes de contaros los días que pasamos en las islas Bijogos. Después de un paseo por Bolama y el sur de Guinea Bissau nos dirigimos a la capital y desde allí fuimos directamente al puerto a coger el barco que va a Bubake en el archipiélago de Bijagos. Por cosas de la vida fuimos a elegir justamente el viernes santo de pascua para hacer el viaje.

 

bissauPara los habitantes de Bissau la forma más sencilla de hacer una escapada de fin de semana es coger el barco e irse a las islas. Además era Semana Santa y el barco iba el viernes y regresaba el lunes en lugar del domingo como es habitual. A esto hay que sumarle que estaba previsto un festival de música en Bubake. Con todo esto, resulta que elegimos justo el fin de semana de operación salida en Guinea Bissau y nos dirigimos justamente al destino más popular.

 

bijogosMontar en el barco fue un infierno absoluto. Se forman tres colas paralelas y mal organizadas y una cuarta más ancha y completamente desorganizada al lado de estas. La gente va entrando como puede al recinto de embarque y allí se vuelven a formar otro par de colas para subir al barco. Los policías reparten algún que otro porrazo que destinan a las colas que denominaremos como ilegales pero que acaban por afectar a la situación en las vecinas colas legales como daño colateral inevitable. La gente se apiña, se intenta colar, empuja, se pasa bolsas de equipaje de unos a otros y poco a poco se van montando en el barco.

 

primeraDespués de más de una hora en la cola, al subir al barco, nos dicen que no podemos ir en primera con el perro porque parece muy peligroso y podría morder a alguien. Mientras Ulises se quitaba las margaritas del cuello y se preguntaba qué podría estar pasando entre aquellos animales que intentaban subir a un barco de aspecto poco fiable, Ana, Ulises y yo, nos dirigimos a la zona de carga. Montamos en medio de la plataforma en la que tendrían que ir coches y camiones con un montón de gente más y pronto nos hicimos un hueco entre la gente local. Nerea y Eloisa ya estaban cómodamente alojadas en la parte de arriba, donde hay asientos.

 

Aamigosl poco de estar en el barco nos dicen que va a haber un concierto justo a nuestro lado y que va a tocar el gran Justino Delgado. Justino es el Alejandro Sanz local y mueve a las masas. Nos habilitamos un techado para tener sombra con una tela, pedimos cervezas y bocadillos y disfrutamos del concierto de Justino en primera fila por detrás del escenario durante el tiempo que duró el trayecto (unas cuatro horas en total). Ver a Justino, la gente bailando y cantando, el ambiente, y disfrutar de los nuevos amigos que hicimos fue encantador y compensó con creces las incomodidades del acceso al barco.

 

En Bubake nos alojamos en la playa y cometimos el error de dejar las mochilas fuera de la tienda mientras dormíamos. No teníamos cosas de valor en ellas pero se llevaron todo. A Ana y a mi no nos quitaron la mochila porque dejamos a Ulises atado a ella y les debió dar pereza soltar el nudo. Ulises actuó de forma fría y calculadora. Sabiendo que no había cosas de gran importancia y que podría ser arriesgado enfrentarse solo a los ladrones, se oculto entre la tela de la tienda y no dijo nada. Por la mañana se llevó nuestra mochila a rastras en persecución de un perro que pasaba por la playa y esto nos despertó y nos hizo notar que faltaban cosas. Se llevaron mis sandalias y es una gran pérdida. A Nerea y Eloisa les quitaron toda la ropa que tenían salvo un par de bragas y el bikini y alguna cosilla de más valor pero nada muy importante. Si acaso la tarjeta de crédito de mi hermana pero no la utilizaron para comprar en el mercadona de la esquina.

 

Pasamos un par de días divertidos en las islas visitando playas y viendo a gente nueva. Estar en la playa con todos los guineanos paseándose por allí fue divertido. Al menos fue divertido saludar a los cincuenta primeros que se pararon a hablar con nosotros. Tengo la sensación de que a los otros cien no les tratamos como se debe…

El regreso en el barco fue mucho más tranquilo. Iba todo el mundo borracho. Desde los pasajero hasta el pasaje y no vimos al capitán pero sería loable si no lo hubiera estado ya que sería el único guineano sereno del barco. Nunca lo sabremos. La experiencia ha sido positiva con algún pequeño percance y aun así hemos de recomendar que en Semana Santa no se elija el destino más popular ya que te arriesgas a pasar agobios y vivir un estrés que no buscas en tus vacaciones.

Golpes de estados en el África Occidental

Por alguna extraña razón están ocurriendo golpes de estado por donde pasamos. Ante todo hemos de asegurar que nosotros no tenemos nada que ver y que no hemos hecho nada para insuflar tanta energía entre las fuerzas armadas de los países por los que vamos pasando. Creemos que es pura casualidad y además que los golpes de estado son bastante habituales por estos lugares. Aun así, tendremos cuidado con lo que comentamos a los militares.

Primero fue en Mali. Una semana después de marcharnos del país, los militares dieron un golpe de estado. Las razones alegadas en esta ocasión fueron que estaban perdiendo la guerra con los rebeldes tuareg del norte por no estar suficientemente bien equipados. Supongo que razones no les faltaban ya que los ejércitos del África Occidental no destacan por su equipamiento ni preparación y los tuareg vienen de luchar en Libia al lado de Gadafi y se han traído algunos juguetes norteamericanos y europeos de los que compro su glorioso líder cuando era un amigo de las potencias occidentales.

El segundo golpe de estado ocurrió el jueves pasado en Guinea Bissau. En esta ocasión la cosa se complica y las justificaciones son variadas. Trataré de explicar la hipótesis más aplaudida por todos los que nos han hablado del tema.

Resulta que Guinea está en medio de un proceso electoral. La primera ríoronda fue hace un mes más o menos y resultó ganador un tal Cadogo. Cadogo es un mafioso que controla casi toda la distribución de combustible del país y seguramente la redistribución de estupefacientes hacia mercados con mayor poder adquisitivo. El amigo Cadogo se ha rodeado de algunos efectivos de tropas de Angola que están bastante bien preparados y saben de guerras y de matar gente.

La oposición, varios partidos en este caso entre los que destaca el de Kumba Yala, no está muy conforme con que gane Cadogo por razones kiffaobvias pero además alegan que supondría la colonización del país por parte de Angola. Además ocurre que el único candidato con solvencia económica como para poder presentarse a la segunda vuelta es Cadogo. Si sólo se presenta un candidato, se haría automáticamente con el poder absoluto y el control efectivo del país. Cosa mucho más peligrosa por estos lugares que la tan manida mayoría absoluta de los países occidentales.

A todo esto hay que sumar que en la primera vuelta votaron algunos muertos, hubo gente que ya había votado cuando llegó a su centro electoral pero no recordaba haberlo hecho y en ciertas poblaciones votó el 100% de la población al mismo candidato (Cadogo por supuesto). No se dijo que había habido fraude pero sí se reconocieron pequeñas irregularidades que no habían afectado al resultado de los comicios.

Ante este panorama la mejor solución que se ha encontrado es llamar a los militares locales, que al parecer tienen el visto bueno de la CEDEAO y creemos que de Portugal, que por aquí tiene mucho peso, y proponerles que den un golpe de estado. Los militares han secuestrado al ínclito Cadogo y han rodeado a los soldados angoleños para que no den mucha “guerra”. Ahora mismo la situación es esta y se baraja la posibilidad de que los aliados desplieguen más tropas por la zona. No sabemos qué va a pasar ni creemos que nos quedaremos para saberlo. Si no pasa nada mañana mismo salimos de este país.

En los próximos días o meses pasaremos por Conakry, Burkina Faso, Benín y Togo, si alguno de los lectores del blog tiene sospechas de que en estos países puede haber un golpe de estado, rogamos que lo diga ahora que estamos a tiempo de rediseñar la ruta.

Hay que matizar que la democracia en estos países es algo etéreo. No kiffatiene base ni consistencia y en general no le importa a nadie. La gente se preocupa más de su día a día que de otras cuestiones menos prácticas y que no les reportan nada en el corto plazo. Somos los occidentales los que nos preocupamos de estas cosas y decimos “qué barbaridad” cuando pasan cosas como las que acabo de relatar. Por otra parte, la mayoría de la población no tiene formación ni criterio para decidirse por uno u otro candidato y tienden a votar lo que les dice el jefe del poblado que en Guinea Bissau se llama “régulo” y en Mali “chef de village”.

Babieca vuelve a campear

casamanceHemos pasado unos días por Casamance en el sur de Senegal. Como no podemos entrar en Senegal con Harmatán lo dejamos en la frontera, en casa de una amiga de Elena, y desde allí hemos hecho una ruta en bicicleta por el sur del río Casamance.

El primer día cruzamos la frontera y nos alojamos en un albergue en playaZinguinchor para desde allí dirigirnos hacia las zonas más turísticas de la región. Babieca va como siempre, con su carga y sin dar ni un problema ni detenerse ante nada. La sorpresa la ha dado Colada que avanza a un ritmo muy respetable y tampoco da señales de desfallecimiento de ningún tipo.

barcaDesde Zinguinchor fuimos por carretera hasta Elinkin que está a orillas del río y desde allí con una lancha a Carabane. Por el camino nos encontramos con un grupo de ocho o diez turistas vascos que estaban haciendo una ruta similar a la nuestra con sus bicicletas. Como digo esta zona es bastante turística.

ana bertaCarabane es una isla en medio del río que era un centro de comercio muy importante para los franceses en tiempos de la colonización. Ahora es un isla muy visitada por los turistas, con hoteles y alojamientos en primerísima línea de playa. Algunos establecimientos tratan de ganar terreno al mar de tal forma que la playa desaparece cuando la marea está alta y se desplaza a unos cientos de metros cuando está baja. No es una buena política aunque supongo que sus razones tendrán para hacer este tipo de construcción sobre el mismo estuario del río.

cap skirringDesde Carabane fuimos a Nikin que está al otro lado del estuario con la lancha de un pescador local. Nos dejó en una playa desierta sin signos de vida humana por ningún lado. Para llegar al pueblo tuvimos que empujar las bicis sobre la arena durante un par de kilómetros para descubrir que la pista que lleva a Cap Skirring, al sur, está llena de arena y no es practicable en bicicleta. La alternativa es esperar a que baje algo la marea y avanzar por la playa. Así lo hicimos.

El paseo desde Nikin a Cap Skirring por la playa y en bicicleta es de lo más recomendable. El viento es favorable y da gusto ir sorteando ramas de grandes árboles caídos y pasar entre las rocas disfrutando de la playa y de las vistas. Un paseo maravilloso que nos llevó a Cap Skirring al final de la tarde.

playaEncontramos un hotel no muy caro gracias a Mariama, que es la propietaria de un restaurante cerca del puerto, y como no habíamos comido más que unas galletas durante todo el día nos dimos una cena de homenaje en el restaurante de Mariama.Pasamos un par de días en Cap Skirring y nos dio para pasar buenos ratos con los locales y descansar en una playa fantástica y en un hotel acogedor, muy limpio y bien acondicionado.

cap skirringDesde Cap Skirring volvimos hacia Zinguinchor por la carretera principal. Ya conocíamos las noticias de golpe de estado en Bissau y aparentemente las fronteras estaban cerradas. El camino en esta ocasión fue duro por las altas temperaturas pero llegamos casi hasta el mismo Zinguinchor. El alojamiento esta vez fue un infierno. Un campamento de pequeñas cabañas, muy barato pero sin electricidad y sin aire para respirar. El ambiente era muy caluroso y nos costó un triunfo recuperarnos del esfuerzo del día. Por suerte había una ducha común en la que nos remojamos un par de veces.

playaCon todo esto, decidimos seguir hasta Guinea Bissau al día siguiente en espera de encontrar la frontera abierta y dispuestos a solucionar el problema de tener el equipaje y a Ulises en la capital dónde los incidentes parecían ser más importantes después del golpe militar.

Ahora estamos ya en Guinea Bissau, en Sao Domingos, cerca de la frontera de Senegal y estamos en contacto con Kiko y Elena para evaluar las posibilidades de entrar en Bissau a recoger lo que nos falta. Si todo se da bien saldremos del país lo antes posible. Si leéis esto es que ya estamos en Bissau ya que es el único sitio que nos permite colgar entradas y fotos en el blog. Pronto tendremos la respuesta a estas y otras dudas.

Primera semana en Guinea Bissau

bissauLos primeros días en Guinea Bissau los dedicamos a comer ostras. No es broma. Después de llegar a Bissau y manifestarnos frente a la embajada española en contra de la reforma de la ley laboral en España, y alojarnos una noche reparadora en case de Kiko y Elena nos fuimos a buscar a Eloisa a la frontera y desde allí directamente a Quiñamel a comer ostras. El primer día las comimos en un restaurante y el segundo fuimos a ver a la familia Santos y allí comimos otras hasta hartarnos. Después de comernos tantas ostras que no había cubos para echar las cáscaras nos dijeron que ya era hora de comer. Pensábamos que era una broma pero no lo era y tuvimos que comer algo de paloma salvaje con arroz y ensalada para no quedar mal.

La familia Santos es la más rica de Quiñamel. Les conocíamos por la referencia que nos habían dado Pablo y Ana (Nuackchot). Nos contaron que se habían portado de maravilla con ellos cuando estuvieron por estas tierras y que habían alojado a Pablo durante una semana mientras esperaba la llegada de una pieza para reparar la furgoneta y regresar a Mauritania. En prueba de amistad y cariño, Ana y Pablo, nos encargaron traer un collar, una botella de vino y una alfombra para regalárselas a los Santos. santosHay que reconocer que viajar con los regalos de los Santos durante dos meses y no poder hacer uso de ellos (el collar no tiene importancia pero el vino y la alfombra…) ha sido una prueba de fe.

santosEl patriarca de la familia es el señor Manuel Santos que vino a Guinea Bissau allá por los años sesenta a hacer la guerra con su país (Portugal) par tratar de evitar la independencia de Guinea Bissau. El señor Santos decidió quedarse y se caso con Romana que es una mujer hermosa en todos los sentidos que se le pueden atribuir a esta palabra. Los santos tienen cuatro hijos aunque sólo conocimos a dos de ellos, Mario y Salomé. En conjunto son una familia encantadora y sencilla teniendo en cuenta el nivel al que se mueven. El señor santos tiene un negocio de aguardiente que elaboran a partir del fruto del cayú (anacardo) y que les deja unas rentas más que suficientes para la vida en Guinea Bissau. Tienen siempre a un montón de gente en la casa entre familiares, empleados del hogar y otros a los que acogen de vez en cuando y te hacen sentir como si estuvieras realmente en tu casa. No se trata de la típica familia de Guinea Bissau pero si que representa a las familias de europeos que se quedaron por aquí para crearse un hogar y una forma de vida.

atardecerDesde Quiñamel viajamos al sur hacía la isla de Bolama. De camino paramos en Saltiño que es un hotel fantástico al lado de un rio que forma una especie de rápidos allí mismo y que es un lugar maravilloso para pasar el día entre baños en el rio, ratos con las mujeres que lavan ropa, jugando con los niños o tumbados en una hamaca a leer o descansar. Nos gustó tanto este sitio que repetimos parada al regresar de Bolama.

barcaBolama era la capital de Guinea Bissau hasta el año 1944. Se trata de una isla de unos diez kilómetros cuadrados a la que se puede llegar desde tierra con un barco que cruza varias veces al día un estrecho de menos de tres kilómetros desde la vecina Sao Joao. Bolama era una gran ciudad en su tiempo con sus calles anchas, grandes plazas y edificios coloniales. Desde que dejó de ser capital, se fue abandonando poco a poco la ciudad y hoy las plantas han ido ganando terreno al asfalto y ahora parece una ciudad fantasma en la que sólo encontramos un par de mercados de los pequeños para el estándar africano, una tiendecita o dos y un solo restaurante. Parece la ciudad abandonada del libro de la selva. Es realmente un espectáculo llamativo ver en lo que se ha convertido la antigua capital de Guinea Bissau.

rioPara dormir nos quedamos en la playa que hay al otro lado de la isla y que en tiempos debió ser un balneario para los poderosos con su hotel y sus escalinatas que bajan a la playa. Sólo quedan las ruinas y en la playa no hay nadie. Hicimos un gran fuego y pasamos la noche en la playa para hacer el regreso a Bissau con la indicada parada en Saltiño. En Bissau nos esperaba el barco que va a las islas Bijogos pero esa historia la contaré en otra entrada.

El subprefecto de Singuiti

cascadaLo que más nos ha gustado de Guinea Conakry son sus ríos y el ambiente que se respira alrededor de ellos. La gente va allí a lavar la ropa y a bañarse y nunca falta un nutrido grupo de niños que está encantados de que unos “footies” dediquen una tarde a jugar con ellos en el agua. Puede ser este un deporte de riesgo y muy cansado y sin embargo es realmente divertido aparte de las ventajas obvias frente a las altas temperaturas de la zona. Veréis muchas fotos de ríos y no es casualidad.

Durante los días que hemos pasado en Guinea Conakry nos hemos quedado siempre a dormir en la calle. La temperatura es agradable, no llueve y se duerme mejor fuera que dentro de las casas. A veces nos quedamos en un lugar en medio del campo y otras nos acercamos a alguna vivienda o poblado y preguntamos si nos podemos quedar cerca de las casas con nuestra mosquitera y nuestros sacos de dormir. Nunca hemos tenido ningún problema para quedarnos a dormir en los poblados. Al principio la gente se queda un poco sorprendida pero pronto tienes a veinte o treinta niños alrededor mirándote con ojos como platos. En ocasiones se forma gran ajetreo a nuestro alrededor y cuando vamos a cenar nos suelen dejar tranquilos para luego volver un par de hombres o tres a contarnos cosas.

guineaEs curioso ver la variedad de gentes que nos vamos encontrando en los diversos lugares dónde nos hemos ido quedando a dormir. No seguimos un patrón ni ninguna guía y es por eso que los poblados o conjuntos de casas elegidos en cada caso dependen puramente del azar. Hemos tenido días más y menos afortunados con nuestros anfitriones y sin embargo siempre ha sido una experiencia positiva y muy enriquecedora para nosotros y creo que también para las gentes que hemos visitado.

conakryHay días en los que no tenemos ganas de ajetreo y nos quedamos a dormir directamente en el campo sin buscar ningún poblado. En una de estas nos paramos en un escampado al lado de un río para hacer una simple parada y continuar el día siguiente hasta la cascada de Kankan que por cierto es un lugar maravilloso y digno de una visita a pesar de estar controlado por los militares (hay un salto hidroeléctrico allí mismo) y tener que pagar entrada.

ropaEl caso es que después de nuestra cena habitual de campamento y una partidita de ajedrez para mantener las neuronas activas nos acostamos dispuestos a dormir plácidamente. Al poco tiempo de estar acostados dentro de la mosquitera todos los seres vivos menos Ulises, llegó una moto con dos hombres sobre ella. Se bajaron de la moto con ciertas precauciones al ver a nuestro feroz perro guardián y nos empieza a contar uno de ellos que él es el subprefecto de Suinguiti que es un pueblo que está muy cerca y que es su obligación asegurarse de que estábamos bien y que era mejor que fuéramos a acampar al lado de la subprefectura para mayor seguridad. Después de algún toma y daca, conseguimos evitar el desmantelamiento y reconstrucción del campamento en nuevo territorio pero le prometimos que pasaríamos por la mañana por la subprefectura a desayunar con él.

rioAl amanecer nos levantamos y fuimos a cumplir nuestra promesa. El subprefecto de Singuiti nos contó que había estado en Mali Ville (un pueblo de la zona) mucho tiempo y que era un lugar maravilloso para visitar y que además podíamos hacer por allí camino hacia la frontera de Guinea Bissau. Se ofreció a acompañarnos a la cascada (rechazamos amablemente el ofrecimiento) y nos contó varias cosas referentes a la región y a sus responsabilidades de subprefecto.

Seguimos el consejo del subprefecto y fuimos hasta Mali Ville que es realmente una zona muy hermosa de montañas verdes y vistas espectaculares. El problema vino cuando los habitantes locales de Mali Ville nos definieron la pista que iba hacia la frontera de Guinea Bissau como impracticable. Si te dicen que una pista está bien, puede que esté mal y si te dicen que mal, puede que no sea para tanto o sea mucho peor pero impracticable es un adjetivo que no admite discusiones. No se puede ir. Es imposible y además no puede ser. Punto pelota.

niñosDiré como moraleja que, con estas chanzas, recorrimos unos doscientos kilómetros de pista que no teníamos previsto pero aun así conseguimos entrar en Guinea Bissau a tiempo de ir a recoger a mi hermana Eloisa, que ha pasado unos días con nosotros y que mañana se marcha de nuevo para España. La frontera entre las dos Guineas la cruzamos sin ningún contratiempo y sin llevar más que dos euros en Francos Guinea entre los tres. Os relataré estos días en familia en otra entrada que espero no se haga esperar demasiado. Os dejo otro enlace a un álbum de fotos seleccionadas de Guinea Conakry para los que quieran ver más.

Primera semana en Guinea Conakry

Antes de nada os dejo un enlace a las fotos de Mali por si queréis ver el lote completo.

rioEntrar en Guinea Conakry no fue fácil. Pasamos unas seis horas en la frontera entre unas cosas y otras. En general, cuando pasas mucho tiempo en la frontera significa que te han hecho pagar por muchas cosas o que te has negado a pagar el peaje del policía corrupto de turno. En este caso se nos juntaron las dos circunstancias.

Para poder entrar con el coche en Conakry nos pidieron dejar un depósito como conakrygarantía de que el coche no iba a ser vendido en el país. Habíamos preguntado en la embajada de Guinea en Bamako si había algún requisito que cumplir para entrar con Harmatán en el país y no nos dijeron que hiciera falta nada. Al llegar a la frontera nos pidieron el depósito de unos 750€ al cambio y no teníamos tanto dinero encima. Después de negociar y de partirnos la cabeza con cambios de monedas llegamos a un acuerdo de dejar 405€ y 150.000 francos CFA, lo que viene a ser equivalente a unos 650€. Con esto conseguimos tener todo en regla y además tuvimos que pagar por un sello y otra formalidad unas cantidades menores y normales en estos casos.

africandoLlegando a la última barrera habíamos pasado unas tres horas en la frontera y teníamos casi todo. El problema comenzó cuando paramos detrás de una señal un tanto atípica de stop y el poli de turno (vamos a llamarle capitán Sparrow) nos indicó que teníamos que echar un metro marcha atrás. Nada más bajarnos el pupilo del capitán Sparrow nos dijo directamente que habíamos cometido una infracción, que el no buscaba problemas y que quería saber cómo lo deseábamos arreglar. Con estas y otras estuvimos dos horas y pico, que si sí, que si no, que si me das un regalo, que si me das dinero, que si te escribo la multa, que si no tenemos ni un clavel porque nos han limpiado tus compañeros con el depósito del coche, que si aunque tenemos algo de dinero no te vamos a dar ni un chavo, que si no pagáis os dejo aquí a dormir, que si nos importa una mierda dormir aquí o en otro sitio, que si en Europa esto no se hace, que si no sabéis con quién tratáis, que si nos das el carné, que si nos das los papeles, que os los conakrydevuelvo, mira que nos vamos, vale pues iros, adiós muy buenas, sois unos tipos encantadores, si eso, ya nos vemos, o nos llamamos, o lo que sea y nos marchamos con viento fresco sin soltar ni un real a la pareja de corruptos policías.

En Conakry nos hemos encontrado con Cisse que es un amigo (ellos se llaman hermanos y esto tiene su importancia) de Zacarías que es un compañero de Ana Berta cuando estaba en Mauritania. Con Cisse quedamos en Siguiri que es la ciudad más importante cerca de la frontera y desde allí hemos viajado hasta Conakry capital que es dónde nos encontramos ahora.

cisseEn la parte oriental de Guinea Conakry todo el mundo se dedica de algún modo a buscar oro. Hay oro en capas altas del subsuelo pero no se encuentra concentrado como para justificar una explotación industrial. Por esto la gente de la zona se dedica a pasearse por el campo con un detector de metales, que en algunos casos no saben bien cómo utilizar, en busca de algún filón de oro que les garantice comida para unos meses. Si encuentran oro deben cavar para sacarlo y luego las mujeres machacan las piedras y lo lavan una y otra vez hasta quedarse con cantidades minúsculas de oro que se venden a unos 350.000 francos de Guinea o lo que vienen a ser cerca de 40€. Hay quién cuenta historias de gente que ha encontrado hasta tres kilos en un día pero parece harto improbable dados los medios y el sistema de extracción.

Hay pequeños empresarios que tienen varios detectores de metales y llegan a un acuerdo con trabajadores para buscar oro. El empresario pone la máquina, la comida y el alojamiento y se queda con dos tercios de lo encontrado y el trabajador pone el trabajo y se queda con un tercio. El sistema se basa en la confianza que unos ponen en otros. Aparentemente, hay un tal Alá que supervisa todo y que se asegura de que el trabajador no engañe al empresario ni viceversa. No pudimos hablar con el tal Alá para conocer cómo lo hace pero debe ser un tipo muy poderoso.

Las carreteras de Conakry son un despropósito. Hay un tramo en el camino de Siguiri a Mouna (en el centro del país) en el que la carretera está asfaltada pero hubiera sido mejor ir por un camino de cabras. Hay tantos baches y tan profundos que se debe frenar cada pocos metros y utilizar hasta la primera velocidad para pasar los baches. Menos mal que Harmatán es fuerte y  lo ha superado sin mayores inconvenientes.

Ayer llegamos a Conakry. Lo poco que hemos visto es que se trata de una ciudad de conakrytráfico imposible,  que hay algunos mosquitos, y que el calor es pegajoso. Hay mucho ruido por las noches y no hay quién duerma. Nos han hablado de playas hermosas por el norte y ayer descansamos y nos bañamos en unas cataratas fantásticas de camino a Conakry así que se pueden compensar los pequeños contratiempos que nos plantea la ciudad. Nuestra misión es sacar el visado de Guinea Bissau mañana y marcharnos en cuanto sea posible.
Seguiremos informando.

Historias de Bamako

Bamako, como todo el mundo sabe a estas alturas, es la capital de Mali. Tiene cerca de dos millones de habitantes y está dividida en dos partes por el río Níger.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Bamako es que los gendarmes municipales tienden a parar a los blancos en coche de forma sistemática. Cuando te ven en coche es como si les hubiera picado un bicho y comienzan a hacer aspavientos de todo tipo y a tocar un silbato que llevan indefectiblemente en la boca. Una vez que te han parado en medio de la calzada y con un atasco alrededor de varios pares de narices (por no decir cojones, que queda fatal), se dedican a buscar la infracción que te pueden aplicar. El primero lo intentó con el porta-bicis y luego atacó con las lunas tintadas diciendo que si son de fábrica son legales y si no, no. Después de más de media de hora de discusión nos dejó marchar. El segundo nos paro por no girar cuando había una flecha borrosa en el suelo que nos obligaba a ello. Hablamos de fútbol un rato y nos acompañó a casa para que no nos perdiéramos. A partir de ahí cambiamos la táctica y éramos nosotros los que nos dirigíamos a ellos al verles para preguntar por una dirección. Esta fórmula va de maravilla y acaban pareciéndote gente amable y hospitalaria.

Para desplazarse por Bamako es necesario coger taxis en todo momento. Por supuesto acabas siempre en medio de un atasco. Empiezan a acercarse niños y jóvenes con cosas para vender. Te ofrecen pañuelos de papel, agua, balones de fútbol, móviles de pega para los niños, muñequitos con luces, una bandera del Barcelona, toallas, raquetas para matar mosquitos, carteras de cuero, memorias USB, pilas, fruta, limpiar el parabrisas, ambientadores… Estar en un atasco en Bamako es como ir de paseo por el mercado.

taxiHicimos cambio de aceite y revisión general a Harmatán en Bamako. El mecánico y un pinche vinieron a buscarnos a casa para indicarnos el camino a su taller. De camino compramos el aceite y aproveché para sacar dinero en el cajero. El taller consiste en una especie de chamizo hecho de adobe con algo de espacio para los coches alrededor. El cambio de aceite lo hicieron sin foso ni levantar el coche. Luego levantaron un costado para colocar una chapa de los bajos que se nos había soltado en un banco de arena. Hicieron una pieza especial para el porta-bicis en un momento, soldando con un soplete y un trozo de alambre y el lavado y engrase lo hicieron en la gasolinera más cercana. Todo incluido nos costó unos treinta y cinco mil francos CFA que vienen a ser poco más de cincuenta euros. Por supuesto, me ofrecieron un te en el largo rato que pasé en el taller.

En Bamako es más peligroso cruzar las carreteras que cruzar el río a nado. El tráfico es una locura sin sentido de furgonetas de transporte público, taxis, todoterrenos, mercedes viejos e infinidad de motos. Las motos son casi todas KTM Power Z. Supongo que es un modelo barato fabricado especialmente para la venta en países africanos. Se ven algunas bicicletas destartaladas que no se usan para pasear sino para transporte de mercancías.

En Bamako aprovechamos para arreglar el Iphone que estaba casi muerto. Nos lo reparó un tipo de barba salafista que tenía ordenador en su garito. Barry, que así se llama el técnico en teléfonos, nos renovó el sistema operativo y cambió el botón de menú y la pantalla por poco más de treinta euros. Ana Berta cambió también la carátula de su teléfono de última generación por menos de dos euros. El resultado es sorprendente, ahora parece un teléfono completamente nuevo y muy a la moda. Las reparaciones en Bamako no salen especialmente caras.

casa de joaquinEn Bamako hay embajadas de casi todos los países del África occidental y aprovechamos para sacar el visado de Guinea Conakry. Nos hemos informado también de los trámites para Burkina Faso y Togo. El visado de Guinea Bissau se saca en la frontera o en Conakry.  Es un centro muy práctico para moverse por la zona. Mañana salimos hacia Guinea Conakry.

El Nereismo; por Vanessa Asensio

Había una vez una niña de 12 años llamada Nerea que lloraba en un rincón de su casa a oscuras. Hacía tan sólo unos meses que le habían practicado la ablación del clitoris. Su padre esa misma mañana decidió que un hombre de 30 años del pueblo sería su marido. Nerea se sentía asustada, no conocía a ese hombre sudoroso que se acercó a ella y la cogió de la mano. No quería casarse con él. Sin embargo, 2 semanas más tarde se celebró una gran ceremonia en el pueblo. Nerea vivía ahora con este hombre corpulento y agresivo. Se levantaba a las 5 de la mañana y recorria 15 kilómetros descalza para llegar al pozo más cercano, hacía la comida, limpiaba la casa, iba a por leña y se ocupaba de todas las tareas. Y unos meses más tarde tuvo a su primer hijo, y al segundo y al tercero.. y cada día estaba más agotada, cada día tenía más cargas. Así que decidió hablar con su marido. El hombre le dijo que así había sido siempre y así seguiría siendo. Él no iba a mover un dedo. Así que Nerea valiente dijo BASTA. BASTA a ser tratada como un burro de carga. BASTA a no sentirse querida. BASTA a tener los ojos cerrados.

Desde aquel día todo cambió. Otras mujeres del pueblo impulsadas por la fuerza y valentia de Nerea también dijeron BASTA. Y unas hablaban con otras. Y así mujeres y niñas de todo el mundo, africanas, europeas, latinoamericanas, asiáticas dijeron BASTA.

Este cuento proviene del Nereismo y está dedicado a todas las mujeres del mundo.

El nereismo es un movimiento e idiología nacida en el País Dogon, Mali. Proviene de Nerea, hija de la MADRE TIERRA y del Dios del Mar. Actualmente cuenta con dos miembras. Su fundadora Nerea y su más fiel seguidora Vanessa. Su filosofía se basa en la igualdad entre las mujeres y los hombres. El Nereismo camina junto el Anaismo, movimiento algo más tranquilo pero basado igualmente en la liberación las cargas de la mujer impuestas de generación en generación.

Como lenguaje corporal utilizan la mano en posición horizontal a la altura del corazón y algo inclinada hacia arriba para poner limites para decir – BASTA -. Su color es el verde y el azul. El animal identificativo del movimiento es la camella y la ardilla.

El Emilismo y el Ismaelismo han intentado en varias ocasiones romper el movimento. Flaquear las fuerzas para imponer su razón. Sin embargo, el nereismo se mantiene unido y fuerte. Y seguirá así durante mucho mucho tiempo.

País Dogón

africaPaís Dogón es una falla de unos doscientos kilómetros de largo que se encuentra al este de Mali, muy cerca de la frontera con Burkina Faso. La región se divide en tres franjas de terreno bien diferenciadas: el páramo pedregoso y plano de rocas  y sin apenas tierra o arena, la falla que viene a ser como un acantilado cortado en medio del continente y el llano que consiste en pequeños montículos de arena y terreno apto para el cultivo del sorgo. Para poder visitar la región hay que hacerlo andando, en burro o en un todoterreno. Nosotros lo hicimos con Harmatán que se está portando como un auténtico viento del desierto. Los caminos son estrechos y llenos de piedras, zonas de arena o badenes para salvar cauces de arroyos. No es un terreno fácil y eso da aún más encanto a la visita.

dogonEl País Dogón es la cuna de los pigmeos que luego fueron emigrando hacia zonas de bosques tropicales más al sur. Se pueden ver restos de asentamientos humanos de hace más de dos mil quinientos años. Los pobladores de esta época eran los Telem que vivían en pequeñas casas construidas en la propia falla a una altura considerable. Yembila nos explicó que eran grandes escaladores y desde luego tenían que serlo si pretendían salir alguna vez de casa. Ya habíamos visto fotos de estos asentamientos primitivos aunque verlo en vivo y en directo da una impresión completamente diferente. Estás ahí, debajo de las casas y te preguntas cómo y porqué harían las casas en esos lugares tan dogoninaccesibles. Barajamos varias hipótesis que no voy a reproducir por lo peregrinas; si alguien quiere dar una explicación plausible tiene ahora la oportunidad. Gracias de antemano.

Durante tres días hemos visitado gran parte de la región con la inestimable aportación de Yembila.  Visitamos un mercado local mucho más reducido que otros que hemos visto por estos lares aunque con la misma aglomeración de gente. A pesar de localizarse el mercado en una zona muy abierta y con espacio por los cuatro costados, los puestos se colocan igualmente pegados unos a otros y la gente se aglomera para dificultar el paso entre puestos. Seguro que esto está estudiado igual que las medidas de los pasillos en los supermercados nereismooccidentales para favorecer la venta de los productos expuestos. En un momento dado habíamos perdido de vista a Ana Berta; la encontramos camuflada entre la gente local como si fuera una más y siguiendo los consejos de su padre. Así es más difícil que se metan con ella ya que la confunden con una más.

Hemos dormido las dos noches a la intemperie. El clima es muy benigno y no hay mosquitos en esta época con lo que dormir al raso es mucho más conveniente que cualquier otra opción. Tampoco es que hubiera otra opción pero así nos quedamos tan a gusto. El menú si nos daba varias opciones; espagueti, macarrones, arroz o cus-cus, todo con la misma salsa de verduras y para cenar una especie de patatas a la riojana sin carne que nos supieron a gloria los dos días y que echamos de menos los dos o tres días después de la visita a Dogón.

El segundo día en Dogón hicimos una ruta caminando entre tres pueblos llamados los tres Yougas (Youga Tantos, Youga Ciantos y Youga Queseyo). El paseo resultó realmente espectacular. Hicimos primero el camino que hacen las mujeres del primer Youga para buscar el agua cada día. Lo que a nosotros nos pareció una ruta de dificultad media-alta,es un camino que hacen las mujeres y las niñas del pueblo cada día con hasta veinte litro de agua sobre la cabeza. Según Yembila las mujeres tienen una fuerza especial en el cuello que los hombres no llegan a desarrollar. A nosotros nos pareció que si empiezas portando ocho litros de agua cuando tienes apenas siete años, no es de extrañar que puedas llevar veinte litros sin dificultad en la edad adulta. La ruta siguió por rocas hasta el segundo Youga y luego de nuevo al lugar de recogida de agua del segundo y tercer Youga y desde allí al tercero. Tuvimos que pasar por brechas en la roca realmente estrechas y de descenso complicado. En un momento tuvimos que bajar por escaleras hechas en troncos especialmente para ese tipo de descenso. Ulises pasó mucho miedo y le tuvimos que bajar en brazos un par de tramos. El paisaje por todo el camino es espectacular y la llegada al tercer Youga es como si aparecieses en otro mundo de repente.

Visitamos además de esto otros pueblos y dios una vuelta por el llano con lo que nos hicimos una composición de lugar bastante completa de lo que es y lo que pudo haber sido el País Dogón. Llama la atención la distribución de tareas entre hombres y mujeres. Las mujeres cuidan de la casa, del ganado, de los niños, cocinan, acarrean el agua, la leña y los productos del campo, cultivan y por supuesto tienen todos los hijos que haga falta y alguno más. Los hombres hacen lo demás que consiste básicamente en trabajo textil y artesanal, construcción y tumbarse a la sombra tarea que les ocupa la mayor parte del tiempo y que realizan con cierta soltura natural.

cebollasEl producto típico de Dogón son las cebollas. Se trata de unas cebollas muy pequeñas que se cultivan sobre la roca. Realizan apartados con piedras en los que depositan algo de fango de las zonas húmedas en la época de lluvias y lo mezclan con arena. Como el suelo generado de esta manera tiene poco fondo y el riego no es demasiado abundante, las cebollas crecen poco y tienen un sabor realmente especial. Están riquísimas en ensalada, en tortilla, para hacer salsas y de muchas otras formas.

Hay muchas más cosas que se quedan en el tintero acerca del País Dogón. Simplemente comentar que después de esta visita nos queda un poso de amargura por pensar que hemos puesto el listón muy alto y será realmente difícil superar la experiencia en los próximos días, semanas o meses. Supongo que el tiempo dará y quitará la razón acerca de esta y otras hipótesis. Gracias por los comentarios recibidos, nos ayuda a seguir compartiendo y nos hace sentir acompañados.